ANÁLISIS

El problema de las pensiones no se resuelve con una calculadora

UGT pro­pone que los sec­tores que han des­truido más em­pleo con­tri­buyan más a su sos­te­ni­miento

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La so­lu­ción al pro­blema del fu­turo de las pen­siones es bas­tante más com­pleja del que ha plan­teado en su com­pa­re­cencia en el Congreso de los Diputados la mi­nistra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. De sus pa­la­bras po­dría con­cluirse que es solo una cues­tión de cal­cu­la­dora para tras­ladar unos re­cursos desde al­guna par­tida de los Presupuestos Generales del Estado a los de la Seguridad Social como si el di­nero ya exis­tiera. Pero el pro­blema es que esos re­cursos no exis­ten.

Tampoco la propuesta del líder de UGT de cargar con un impuesto a los sectores que más empleo han destruido con la crisis parece viable. Difícilmente facilitaría la creación de empleo en estos sectores.

Es lógico que tanto la oposición como los sindicatos teman que la pensión por viudedad y la de orfandad acaben convirtiéndose en una prestación asistencial, lo que las alejaría abiertamente de las sumas actuales. Una de las medidas que proponen es la mejora de la calidad del empleo. En esto está de acuerdo también la ministra Fátima Báñez.

Propone que dentro de los límites para que las empresas sigan siendo competitivas y se pueda crear empleo, los salarios deben seguir subiendo, es fundamental también para que mejore la caja de las pensiones.

Pese a ello, inmediatamente después de defender la subida de los salarios, ha recordado que no depende del Gobierno, que la decisión de las subidas se toma en el marco de la negociación colectiva entre organizaciones sindicales y empresariales.

Pero el Gobierno cuenta en su mano con un colectivo muy importante en el que puede predicar con el ejemplo. Según las últimas estadísticas oficiales los funcionarios han aumentado, aunque haya sido de forma muy reducida durante los años de la crisis, y suman 2.519.280. Son 7.749 más que en enero del 2007, lo que supone un aumento del 0,2 %, frente al recorte del empleo en el sector privado del 15,5 % en el mismo tiempo.

Fátima Báñez ha responsabilizado justamente a esta destrucción de empleo de la crisis de las pensiones y de haber agotado prácticamente la hucha en un período muy breve de tiempo. Según todas las estimaciones, a finales del año que viene se habrá acabado con el Fondo de Pensiones.

Agentes sociales, expertos y partidos políticos se ven en la urgencia de tratar de encontrar una solución rápida. El líder de UGT quiere que grandes fortunas y sectores económicos que han reducido sus plantillas por las nuevas tecnologías contribuyan al sostenimiento del sistema. Ha apuntado a tres sectores: la industria, por la incidencia de la robótica en la misma, la banca y el comercio.

Parece mala solución tratar de cargar a estos sectores, que todavía están tratando de recuperar parte del mucho terreno perdido, con otra carga más. Es cierto que el sistema impositivo español está por debajo de la media de la Unión Europea, pero imponer otra carga más a los mismos nos hace entrar en terreno desconocido que no augura nada bueno.

No estará de más oír justamente a los profesionales de las pensiones privadas, aunque el trabajo fundamental lo tendrán que hacer los políticos que forman parte del Pacto de Toledo y tratar de consensuar sus propuestas.

El acuerdo final debe servir para garantizar unas pensiones dignas para todos los españoles, como mandata la Constitución. Habrá que tener en cuenta muchos detalles. Este problema debe tener una solución, pero lo que no se puede trasladar a la opinión pública es que, dado que se puede incluir en los Presupuestos Generales del Estado, será una cuestión sencilla y no conllevará ningún esfuerzo para nadie.

De hecho, los expertos señalan que en el futuro habrá que aportar más para tener unas pensiones más bajas. Eso sí , según la ministra en 2060 todo irá mejor porque se acabará el ‘baby boom’ pero hasta entonces muchos serán los que sufran por esos recortes.

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