UN BANCO EN EL RETIRO

Donald Trump y la izquierda social

La socialdemocracia en EEUU y en Europa está dando la espalda a sus votantes

Desempleo en EEUU
Desempleo en EEUU

El ex ministro señor Margallo ha voceado por tierras y por mares el porqué del éxito de Donald Trump y el fracaso de Hillary Clinton. Para pasar de las generalidades a los detalles habría que acudir al Informe semanal de la revista Política Exterior, donde se lee, cómo en las primarias de Michigan, Trump amenazó a la Ford con un arancel del 35% a los vehículos importados de México si deslocalizase a ese país la planta que iba a cerrar en Michigan. Allí comenzó todo...

Michael Moore co­men­taba: “la mú­sica na­cio­na­lista es la me­jor”. En la Pensilvania si­de­rúr­gica, Trump de­nunció la com­pe­tencia del acero chino. En los es­tados del Medio Oeste, los tra­ba­ja­dores in­dus­triales han des­cen­dido desde 20 mi­llones en 1979 a 12 mi­llones en la ac­tua­li­dad. Trump ha me­tido el cu­chillo en la he­rida mien­tras Hillary an­daba en otros me­nes­te­res.

Vayamos hasta el libro de Robert Shiller, Premio Nobel de Economía en 2013, pu­bli­cado en Francia con el tí­tulo “Marchés de du­pes: l'é­co­nomie du men­songe e de la ma­ni­pu­la­tion”. Un aná­lisis sobre cómo los eco­no­mistas clá­sicos han ig­no­rado que el com­por­ta­miento de los con­su­mi­dores puede ser irra­cio­nal, lo que fa­ci­lita a los es­ta­fa­dores ti­marlos sin mi­ra­mien­tos.

Desde Canadá, Naomi Klein cri­tica las po­lí­ticas neo­li­be­rales de des­re­gu­la­ri­za­ción, pri­va­ti­za­ciones y aus­te­ridad que han ge­ne­rado be­ne­fi­cios a unos pocos y mi­seria y de­sigualdad a mu­chos. Klein mira de reojo a Hillary Clinton, al círculo de Davos, y esas ce­le­bri­dades de Hollywood, con­vites a los que la gran ma­yoría no ha sido con­vo­cada.

Trump ha vuelto a clavar su cu­chillo en esas in­sa­tis­fac­cio­nes. Y ha con­vo­cado a los vo­tantes blancos contra el resto con acu­sa­ciones xe­nó­fobas po­lí­ti­ca­mente in­co­rrectas que ha­bían des­apa­re­cido del es­ca­pa­rate pero que es­taban en las tras­tien­das.

La iz­quierda, desde el cen­trismo adop­tado por Blair o el re­for­mismo neo­li­beral del so­cial­de­mó­crata alemán de Gerard Schröder, ha ido des­apa­re­ciendo como re­fe­ren­cia, según lo sub­raya Francis Fukuyama. El mismo fra­caso que en el pa­sado siglo des­pués de la Gran Guerra cuando el fi­ló­sofo che­co-­bri­tá­nico Ernest Gellner decía haber en­viado una tarta al buzón de co­rreos mar­cado con la pa­labra “CLASE” pero que el car­tero metió en el buzón mar­cado “NACIÓN”.

La na­ción ha sido siempre el signo más po­de­roso de iden­tidad y los po­pu­listas sus más efi­caces pre­di­ca­do­res. Erdogan, Putin, Orbán o Marine Le Pen re­nuevan el men­saje. El pe­ligro no está fuera sino dentro de las pro­pias de­mo­cra­cias.

Trump ha pro­me­tido un ge­ne­roso plan de in­fra­es­truc­turas vía una po­lí­tica fiscal ex­pan­siva junto a una menor re­gu­la­ción para una serie de sec­tores que van desde la energía a las fi­nanzas o al precio de los me­di­ca­men­tos.

¿Se pro­du­cirá una re­cu­pe­ra­ción de la eco­nomía vía un in­cre­mento de la de­manda?

L. Summers apos­tilla que el primer efecto de una me­dida po­pu­lista no siempre tiene re­sul­tados a medio plazo. Por lo pronto, las mo­nedas de los países en vías de desa­rro­llo, in­cluido el com­pe­tidor me­xi­cano, se han de­pre­ciado a la vez que se le­vanta la pre­sión para que China juegue con el valor de su mo­neda. Los tra­ba­ja­dores es­ta­dou­ni­denses van a so­portar una pre­sión com­pe­ti­tiva muy dura. El 21% de las im­por­ta­ciones de los USA pro­ceden de China, sin ol­vidar que las leyes de la eco­nomía son inexo­ra­bles.

Los de­mó­cratas con H. Clinton a la ca­beza han equi­vo­cado su cam­paña, des­co­nec­tán­dose de seg­mentos de la po­bla­ción hasta ahora par­ti­da­rios su­yos, in­cluidos los vo­tantes de más edad ne­gros o la­ti­nos, que, como tam­bién pun­tu­liaza Naomi Klein, son los grupos más des­fa­vo­re­cidos por el ac­tual mo­delo eco­nó­mico.

La so­cial­de­mo­cracia en EEUU y en Europa está dando la es­palda a sus vo­tan­tes. Todavía no se sabe si la ges­tora del PSOE tiene algo que de­cir. Mientras en el ancho mundo los USA se ma­ni­fiestan pro­tec­cio­nistas y los chi­nos, además de glo­ba­li­za­dotes acaban de con­ver­tirse en el primer ac­cio­nista del Banco Comercial de Portugal, pre­ci­sa­mente aquel con el que el Banco Sabadell pro­yec­taba una fu­sión.

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