Monitor de Infraestructuras

Las mul­ti­na­cio­nales des­con­fían de los efectos del pro­tec­cio­nismo eco­nó­mico en ciernes

Trump, crudo del Golfo o represalias de Arabia Saudí

El mayor país pro­ductor del mundo ad­vierte al nuevo pre­si­dente es­ta­dou­ni­dense de los riesgos

Donald Trump
Donald Trump

Las pe­tro­leras y los países pro­duc­tores crudo están pen­dientes de las de­ci­siones que pueda tomar el fu­turo pre­si­dente es­ta­dou­ni­dense Donald Trump sobre sus ame­nazas de re­cortar las im­por­ta­ciones de crudo en su cam­paña elec­to­ral. Arabia Saudí ha en­viado un men­saje al nuevo in­qui­lino de la Casa Blanca ad­vir­tiendo de los pro­blemas que una me­dida de este tipo puede aca­rrear. Las mul­ti­na­cio­nales nor­te­ame­ri­ca­nas, por su parte, temen el pro­tec­cio­nismo eco­nó­mico que quiere im­po­ner.

Arabia Saudí ha tomado el liderazgo que ostenta en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para hacerse eco de la grave preocupación que hay entre los países del cartel y los que no pertenecen a la misma como México. El ministro de Energía y presidente de la petrolera Aramco, Khalid Al-Falih, ha recordado a Trump que “Estados Unidos se beneficia más que nadie del libre comercio mundial y que la energía es la sangre de la economía mundial”.

“En el fondo, Trump verá los beneficios y creo que la industria petrolera también le dirá que bloquear el comercio de cualquier producto no es bueno”, ha declarado el ministro saudí en Marrakech, donde ha encabezado la delegación de su país en la cumbre del Cambio Climático de la ONU.

El ministro saudí ha señalado en este sentido que, aunque Estados Unidos importa millones de barriles de petróleo, también “se beneficia enormemente” de poder vender libremente grandes cantidades de productos exportados. “Este libre comercio ha sustentado una floreciente industria del refino y la revolución de los hidrocarburos no convencionales que ha creado numerosos puestos de trabajo y valor. El nuevo Gobierno debería tener tiempo para digerir todos los asuntos, incluido el acuerdo climático que Trump ha jurado romper”, ha declarado Al-Falih.

Precisamente, la Organización de Países Exportadores de Petróleo debatirá en su reunión de Viena, el próximo 30 de noviembre, la política anti OPEP de Trump y los problemas que pueden surgir en los mercados si el vencedor de las elecciones norteamericanas decide aumentar la producción de crudo en su país, lo que provocaría que los precios siguieran a la baja.

De momento, el comportamiento del barril Brent en los mercados internacionales ha sido al alza ante las expectativas de que la Organización cumpla también con el acuerdo de Argel del 28 de septiembre pasado de recortar la producción.

Los países del cartel acordaron en septiembre limitar la producción de petróleo a 32,5 millones de barriles diarios, un millón menos de lo que produce actualmente. De hacerse efectiva la medida, acabaría con el excedente de crudo que ahora hay en el mercado y elevaría los precios. El nivel medio de los países de la Organización es de unos 33,5 millones de barriles diarios.

El simple nerviosismo que se genera siempre cuando se produce un encuentro entre los halcones del petróleo hace que los precios aumenten momentáneamente para regresar a la normalidad o volver a caer si no se toma una decisión drástica de recortar la producción. El barril ha recuperado estos días los 47 dólares pero ha vuelto a perder la barrera de los 50 dólares que registró tras la cumbre de Argelia.

El miedo de la OPEP es que Trump recorte las importaciones de crudo de la OPEP, potencie la industria petrolera interna -consume más de 19 millones de barriles diarios- y relaje la política energética que había tomado el actual presidente Obama en favor de las energías renovables. El nuevo jefe de la Casa Blanca podría volver a relanzar el controvertido sistema del fracking para extraer más petróleo y gas y ser autosuficiente.

Ahora bien, esta política tan proteccionista perjudicaría a la larga a sus propias multinacionales petroleras. El Congreso norteamericano hace escasos meses que acaba de dar luz verde a las exportaciones de petróleo que, desde la crisis energética de 1973, tenía la prohibición de vender crudo al exterior para cubrir sus necesidades. La multinacional ConocoPhilips es una de las que más han peleado porque se eliminase esta barrera a las exportaciones de productos refinados.

Por otro lado, Estados Unidos no es autosuficiente pues produce la mitad -unos 9,2 millones de barriles diarios- de lo que consume, con lo que es un país importador neto de Oriente Medio. Por tanto, a Trump no le interesa tampoco dejar de importar crudo de Oriente Medio.

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