La fi­lial ame­ri­cana de Iberdrola, Avangrid, es el se­gundo ope­rador eó­lico de EEUU

Repsol y BBVA, cara y cruz de la victoria de Donald Trump

El nuevo pre­si­dente apuesta más por el ne­gocio del pe­tróleo que por las ener­gías verdes

Francisco González, presidente del BBVA.
Francisco González, presidente del BBVA.

La vic­toria de Donald Trump tiene por ahora efectos im­pre­de­ci­bles pero se puede vis­lum­brar a qué em­presas -energéticas, sobre todo- y en­ti­dades fi­nan­cieras be­ne­ficia y a quiénes no. BBVA, Iberdrola y Gamesa son las que, por su tipo de ne­gocio en México y Norteamérica, pueden salir per­ju­di­ca­das, y Repsol, que re­sul­taría a medio plazo más be­ne­fi­ciada, aunque habrá que ver si el fu­turo pre­si­dente cumple lo pro­me­tido o todo lo con­tra­rio. De mo­mento, BBVA, por su ex­po­si­ción en México, fue el valor más cas­ti­gado este miér­coles en Bolsa, casi un 6%.

Por su parte, Iberdrola y Gamesa, centradas en el negocio de las renovables en EEUU, vieron caer sus acciones. Iberdrola perdió un 2,05% y Gamesa fue más castigada, con una caída de un 4,22%. El valor de la petrolera cerró con una ligera subida de un 0,92%. El resto de compañías del Ibex 35 que registraron alzas fueron Acerinox (5,72%), ACS (5,22%), ArcelorMittal (10,46%) y Grifols (3,94%).

Por sus características, todos los analistas estaban de acuerdo en que, si ganaba Hillary Clinton, Iberdrola saldría mejor parada que si vencía Donald Trump, como así ha sucedido. La eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán tiene una gran actividad en Estados Unidos en el negocio de las energías renovables, lo que coincide con la política energética que la candidata demócrata pensaba mantener, de apostar claramente por las energías verdes.

Hillary Clinton se había comprometido a instalar 500 millones de paneles solares en los próximos cuatro años, todo lo contrario que Trump, que apuesta más por potenciar la actividad petrolera, incluido el desarrollo del fracking.

EEUU mercado prioritario de Iberdrola

Además, una de las grandes apuestas del máximo ejecutivo de Iberdrola en el exterior pasa por convertir la eléctrica en una de las utilities más fuertes en el exterior. Dos de sus mercados prioritarios son Norteamérica y Latinoamérica, especialmente en países que disfruten de “una regulación predecible y estable”. El otro gran mercado es el del Reino Unido.

Cuando Galán anunció que Reino Unido y EEUU eran sus objetivos prioritarios, no se había producido aún ni el resultado del Brexit ni tampoco se podía imaginar que un republicano contrario a cumplir los compromisos de París sobre el Cambio Climático fuera a ganar las elecciones estadounidenses.

La situación ahora puede hacer variar el propio futuro de la eléctrica en Estados Unidos si Trump cambia de política energética y deja de apostar por las energías verdes. Iberdrola es, a día de hoy, el segundo productor eólico del país norteamericano y es considerada como la eléctrica integrada más limpia, con casi cero emisiones. La filial americana Avangrid, que cotiza en la Bolsa de Nueva York y en la que Iberdrola controla el 81,5% del capital, tiene 6,3 gigavatios de capacidad renovable instalada y distribuye electricidad a más de tres millones de clientes en Nueva Inglaterra y Nueva York.

Tiene también contratadas turbinas eólicas por una potencia de dos gigavatios adicionales y prevé potenciar algunos de los parques ya instalados en 350 megavatios adicionales hasta 2020. Además, la filial ha suscrito nuevos acuerdos tarifarios en Nueva York y está negociando en Connecticut y Maine.

Es decir, la eléctrica española tiene en la actualidad importantes intereses estratégicos en Estados Unidos como para que, un cambio regulatorio del nuevo mandatario estadounidense le pueda afectar a su línea de negocio. Según los últimos datos que acaba de hacer públicos, la filial Avangrid incrementó hasta septiembre pasado su beneficio neto un 45% hasta situarse en 404 millones de dólares. Por tal motivo, las acciones de Iberdrola fueron de las que cayeron en Bolsa, con un descenso de un 2,05%.

Respecto a Gamesa, es una de las empresas con mejor reputación en Estados Unidos y es uno de los principales fabricantes del país. La compañía tiene instalados 4.338 megavatios de potencia y en octubre pasado firmó un contrato para suministrar precisamente a la filial de Iberdrola, Avangrid, 142 aerogeneradores con una potencia de 298 megavatios. El valor cayó en Bolsa un 4,22%.

Repsol, mejor posicionada

La petrolera Repsol puede que lo tenga mejor con la política energética que aplique Donald Trump. Su defensa del petróleo y del negocio del fracking puede favorecer a la compañía que preside Antonio Brufau. Tras la compra de la canadiense Talisman, el área de exploración de la petrolera española se focaliza en tres regiones estratégicas: Norteamérica, Latinoamérica y Sudeste Asiático. El ejercicio pasado Repsol realizó tres sondeos positivos en la región de Alaska.

Con la adquisición de Talisman, Norteamérica ha aumentado su peso en Repsol, al suponer casi el 50% del capital empleado en el área de exploración de hidrocarburos de la compañía. Además, la incorporación de la canadiense incrementa la producción del grupo petrolero un 76%, hasta los 700.000 barriles al día, y aumenta el volumen de reservas un 55%, hasta alcanzar los 2.353 millones de barriles equivalentes de petróleo.

Por tanto, la victoria de Donald Trump sobre Hillary Clinton puede beneficiar a Repsol, ya que la canadiense Talisman tiene importantes intereses petroleros en Estados Unidos. Las acciones de Repsol subieron ligeramente tras los resultados electorales un 0,92%, cotizando a 12,63 euros por título.

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