Monitor de Infraestructuras

El nuevo Ejecutivo no tendrá en 2017 el viento de cola del pe­tróleo y habrá que ver el efecto Brexit

¿Será Fomento el coche escoba del Gobierno del no a Rajoy?

Constructoras y ce­men­teras exigen al Gobierno mayor in­ver­sión en in­fra­es­truc­turas para su­jetar la eco­nomía

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El Ministerio de Fomento es el de­par­ta­mento en el que tienen puestas todas las mi­radas las cons­truc­to­ras, in­mo­bi­lia­rias, ce­men­te­ras, me­dioam­bien­tales y tec­no­ló­gicas de cara al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy. Por el di­nero que mueve y los campos que abarca siempre ha sido unos de los ga­bi­netes es­tre­lla. Pero la cri­sis, pri­mero, y el dé­ficit del Estado, des­pués, lo han con­ver­tido en poco menos que en coche es­coba que re­coge todas las mi­gajas que so­bran de la tarta.

¿Será una de las cenicientas de los Presupuestos de 2017? Es la pregunta que se hacen los empresarios de la construcción y la propia patronal Seopan a la vista de los problemas que el equipo de Rajoy tendrá para cuadrar las cuentas por culpa del déficit que arrastra el Estado. El vicepresidente del Círculo de Empresarios, Josep Piqué, lo comentaba la pasada semana: el futuro Ejecutivo no tendrá el viento de cola como lo ha tenido durante parte de 2015 y lo que va de 2016 con el bajo precio del barril. Gracias a la caída del petróleo, la cuenta de gastos ha podido soportarse mejor porque la factura energética se ha reducido considerablemente.

El petróleo no ayudará en 2017

Para este año, en cambio, la situación pinta bastante distinta y, si se cumplen los pronósticos, el petróleo superará la media de los 50 dólares, lo que supone tener que pagar, al menos, unos 10 dólares más por el barril de crudo. Además, el crecimiento va a ser menor que el que se registrará en 2016. Las estimaciones apuntan a que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá un 3,2% este año y un 2,3% en 2017.

Según el Círculo, el previsible encarecimiento del petróleo tendrá un efecto negativo sobre nuestra demanda interna y sector exterior, reduciendo el potencial de crecimiento de la economía española. El crecimiento del PIB sigue sustentándose en el buen comportamiento de la demanda interna, el consumo privado que se ha mantenido por la creación de empleo y las condiciones financieras favorables. Para el BBVA Research, el crecimiento del 2,3% esperado para 2017 será suficiente para acumular una creación neta de empleo en torno a los 800.000 puestos de trabajo y reducir la tasa de paro hasta el entorno del 18,2% al final del periodo

El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, ha señalado por su parte que hay que valorar la corrección que se ha hecho sobre los desequilibrios económicos que existían, pero ha advertido de que España debe aún afrontar ciertos “desafíos”, como la consolidación fiscal y el problema de las elevadas tasas de paro. El banco emisor sigue detectando también algunas fuentes de incertidumbres que vienen del exterior, como es la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Las derivaciones del efecto Brexit serán una prueba de fuego para la economía española en 2017 básicamente en dos aspectos: el turismo y el mercado inmobiliario. Según el último informe del BBVA Research sobre la situación inmobiliaria en España, las decisiones en torno al mecanismo de salida de Reino Unido de la UE serán determinantes para cuantificar su impacto en la demanda residencial, sobre todo en regiones como Murcia, Canarias o Baleares, donde el peso de la demanda británica es elevado.

El AVE y los ferrocarriles, la estrella

Pero al margen de estas consideraciones, las grandes constructoras de lo que ahora están pendiente es de los Presupuesto de 2017 y ver que departamentos se llevan las mayores partidas. La Alta Velocidad y los ferrocarriles fueron los grandes beneficiados de los Presupuestos de Fomento en 2016. El AVE se llevó la mayor tajada al ser la partida que recibirá este año más recursos dentro del Grupo Fomento: 3.679 millones de euros, equivalentes a un 67% del total ferroviario.

El último Gobierno de Rajoy ha concentrado todo el esfuerzo inversor de la legislatura en reducir las distancias interterritoriales y, por eso se, ha centrado en el ferrocarril. Habrá que ver si, para 2017, los trenes siguen acaparando la mayor parte del reparto.

La inversión total del Grupo Fomento para 2016 asciende a 10.129 millones de euros, lo que supone un crecimiento de un 5,8% respecto a 2015. De dicho volumen, la mayor parte, 5.460 millones (54%), se la llevan los ferrocarriles; carreteras 2.383 millones (23%); puertos y seguridad marítima 1.000 millones (10%); vivienda solo 620 millones (6%), y aeropuertos y seguridad aérea un poco menos, 609 millones (6%).

Ahora bien, una cosa es lo que sale en los Presupuestos y otra es lo que se ejecuta. Las constructoras y la propia patronal del cemento Oficemen vienen denunciando desde hace tiempo el incumplimiento que se hace de las partidas presupuestarias. La interinidad del propio Gobierno ha hecho que muchas de las licitaciones previstas para este ejercicio no se hayan realizado por no haber salido a concurso.

Una prueba de la escasa obra pública que se genera se demuestra en el consumo de cemento. El consumo acumulado hasta septiembre ascendía a 8.391.585 toneladas, lo que supone una caída del 2,9% respecto al mismo periodo de 2015.

“El total desinterés por las infraestructuras que venimos sufriendo nos sitúa en niveles muy por debajo de lo que podrían considerarse “normales”, denuncia el director general de Oficemen, Aniceto Zaragoza. “Desde Oficemen, estimamos que debe ser una prioridad político económica recuperar el esfuerzo inversor en infraestructuras y que, si no se reactiva el sector de la construcción, dados sus elevados efectos de empuje y arrastre sobre el total de la economía, será muy difícil recuperar los niveles de empleo y superar esta crisis”, sentencia.

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