Monitor del Seguro

Demandan un sistema de inclusión automática a un plan de pensiones

A la caza de las pensiones privadas

El 59% de los ciudadanos estaría ya a favor de esta medida

jubilacion
jubilacion

Con una diferencia de días, varias aseguradoras han presentado informes que, de una forma u otra, lo que quieren transmitir a la sociedad es la necesidad de fomentar el ahorro privado a largo plazo para complementar la pensión pública de jubilación. Además, se han organizado jornadas sobre la previsión social complementaria, no solo en el ámbito asegurador, sino también en el bancario.

No hay que ol­vidar que los bancos no sólo co­mer­cia­lizan planes de pen­siones sino que, ade­más, en los úl­timos tiempos se están vol­cando en el ne­gocio ase­gu­ra­dor, entre otras cosas para ca­na­lizar parte del ahorro con­ser­vador que está sa­liendo de los de­pó­sitos y las cuentas co­rrientes re­mu­ne­radas ante las de­cep­cio­nantes ren­ta­bi­li­dades que ofrecen en el ac­tual con­texto de bajos tipos de in­te­rés.

Tampoco es ca­sua­lidad que todas estas pre­sen­ta­cio­nes, es­tu­dios y jor­nadas hayan arre­ciado en estos pri­meros com­pases del úl­timo cua­tri­mestre del año. Pese a los in­tentos del sector ase­gu­rador por deses­ta­cio­na­lizar el aho­rro, el 50% de las apor­ta­ciones a los pro­ductos com­ple­men­ta­rios de las pen­siones que tienen de­du­ci­bi­lidad fiscal se sigue rea­li­zando en los úl­timos meses del ejer­ci­cio.

Toda esta ac­ti­vidad de co­mu­ni­ca­ción tiene una clara mi­sión, la de con­cien­ciar a la so­ciedad de la ne­ce­sidad de aho­rrar. Pero hay otro men­saje que tam­bién se puede es­cu­char alto y claro y que tiene como ob­je­tivo ir pre­pa­rando a la so­ciedad para cam­bios más pro­fun­dos, y al tiempo pre­sionar a los que toman las de­ci­siones (políticos, agentes so­cia­les…) para que se pongan en marcha los me­ca­nismos ne­ce­sa­rios que po­si­bi­liten esas re­for­mas.

Hablamos de una pe­ti­ción muy con­creta. El sector ase­gu­ra­dor, y el ban­ca­rio, quiere que en España se in­tro­duzca un sis­tema de afi­lia­ción au­to­má­tica a un plan de pen­siones en el ám­bito de la em­presa, del que el tra­ba­jador se pueda salir si ex­pre­sa­mente lo co­mu­nica. Lo ha pro­puesto el Instituto Aviva en su ‘II Estudio sobre el cálculo del des­ajuste en las pen­siones en Europa: Un dé­ficit sig­ni­fi­ca­ti­vo’. Lo ha re­co­men­dado Aegon en su ‘Estudio de la pre­pa­ra­ción la ju­bi­la­ción 2016’. Y lo acaba de pedir la pre­si­denta de Unespa, Pilar González de Frutos, en la ‘VI Jornada ins­ti­tu­cional de pre­vi­sión de BBVA’.

Pero, ¿qué piensan los ciu­da­danos al res­pecto? Pues pa­rece que el asunto to­davía no está ma­duro, pero la idea va ca­lando. Según el es­tudio de Aegon, de todos los países en­cues­tados (Alemania, Australia, Brasil, Canadá, China, España, Estados Unidos, Francia, Hungría, India, Japón, Países Bajos, Polonia, Reino Unido y Turquía) los es­pañoles están entre los más rea­cios a aceptar este sis­tema: el 19% no lo en­cuentra atrac­tivo en el caso de que la con­tri­bu­ción au­to­má­tica fuera de un 6% del sa­lario (frente a un 11% glo­bal); y si ese des­cuento fuera del 8%, ese por­cen­taje au­men­taría hasta el 21% (frente a un 13% glo­bal).

Dicho esto, la otra parte de la ecua­ción muestra que efec­ti­va­mente la idea gana adep­tos: un 59% de los es­pañoles en­cuentra atrac­tiva la pro­puesta con una tasa de con­tri­bu­ción del 6%, y un 55% con una apor­ta­ción del 8%. VidaCaixa ha hecho un ejer­cicio si­milar en el tam­bién re­cien­te­mente pre­sen­tado ‘Barómetro de VidaCaixa: Desmitificando a la nueva ge­ne­ra­ción de jó­venes en España’.

En este caso la en­cuesta se ha cen­trado en los ‘millennials’. La ase­gu­ra­dora ha pre­gun­tado a los en­tre­vis­tados su opi­nión sobre una serie de pro­puestas para fa­ci­litar el aho­rro: in­greso en la cuenta de ahorro del ex­ce­dente de la cuenta co­rriente; que cada vez que se haga una compra con tar­jeta se re­dondee el re­cargo; quitar una can­tidad fija del sueldo a prin­cipio de mes, o quitar un por­cen­taje. Parece claro en qué está pen­sando la com­pañía con estas dos úl­timas pro­pues­tas. Juntando ambas se ex­trae la con­clu­sión de que al 41% de los ‘millenials’ que aho­rran les pa­rece una buena idea que se les aparte di­rec­ta­mente parte del sa­lario y se des­tine a aho­rro. Sin em­bargo, entre ese mismo pú­blico, pero no aho­rra­dor, ese por­cen­taje se re­duce mu­cho, hasta el 25%.

Independientemente de los re­sul­tados pa­rece obvio que el tra­bajo de ‘concienciación’ de las ase­gu­ra­doras fun­ciona y ya se está em­pe­zando a crear un clima ge­neral de acep­ta­ción de esta fór­mula de ahorro fi­na­lista con la que, según ex­plica Aegon en su in­forme, los ciu­da­danos “no notan el des­cuento tanto como si tu­vieran que hacer ellos mismos la transac­ción o como si tu­vieran que ges­tionar su propia car­te­ra”.

En cual­quier caso, esta sería una me­dida en­ca­mi­nada a ga­ran­tizar la su­fi­ciencia de las pen­siones fu­turas de los ciu­da­da­nos. Pero ahora hay otras cosas más ur­gentes que aten­der, como el pago de las pen­siones a los ac­tuales ju­bi­la­dos. La hucha se agota. En 2015 se pa­garon gra­cias al con­sumo del Fondo de Reserva, lo que da una idea del res­ba­la­dizo te­rreno en el que nos mo­ve­mos. Tanto, que el Gobierno (el que sea), si quiere cum­plir con Bruselas, sólo tiene dos op­cio­nes: o sube los im­puestos o baja las pen­sio­nes. No pa­rece que vaya a existir con­senso para tomar la se­gunda me­dida, así que está claro que los im­puestos van a en­trar en juego. De he­cho, el Ejecutivo en fun­ciones ya se está mo­viendo. Acaba de aprobar un de­creto ley por el que obliga a las em­presas que fac­turan más de 10 mi­llones a an­ti­cipar a Hacienda el 24% de la base im­po­nible o el 23% del re­sul­tado con­table (29% y 25%, res­pec­ti­va­mente, para bancos y pe­tro­le­ras) a cuenta de la li­qui­da­ción del im­puesto de so­cie­da­des. Algo que, por cierto, según al­gunos eco­no­mis­tas, como José Carlos Díez, “un Gobierno jamás de­bería hacer por tra­tarse de una me­dida con­fis­ca­to­ria”. Esto lo dijo, pre­ci­sa­mente, en la pre­sen­ta­ción del es­tudio sobre el ahorro para la ju­bi­la­ción de Aegon.

Sea como fuere, el sector ase­gu­rador es cons­ciente de que los im­puestos se van a tocar de una forma u otra. Y apunta dos po­si­bi­li­da­des, crear un im­puesto es­pe­cí­fico para fi­nan­ciar parte del gasto en pen­sio­nes. O bien, hacer algo menos ex­plí­cito y tras­ladar al caudal de im­puestos pen­siones hoy fi­nan­ciadas con co­ti­za­cio­nes, como la de viu­de­dad. En cual­quier caso, la pre­si­denta de Unespa ha ad­ver­tido que todo re­curso ex­terno a las co­ti­za­ciones para fi­nan­ciar las pen­siones debe ser pro­vi­sio­nal. Y ello es así por­que, a su jui­cio, pagar con im­puestos las pen­siones su­pone dar “un in­de­seable paso atrás en lo que el Pacto de Toledo llamó la cla­ri­fi­ca­ción de las fuentes de fi­nan­cia­ción”.

Sobre ese Pacto de Toledo tam­bién se ha ha­blado mucho desde el sec­tor. Las com­pañías lo han in­vo­cado para ca­na­lizar el de­bate sobre la re­forma de las pen­sio­nes. Pero en Unespa van más allá, y si bien lo con­si­deran un ins­tru­mento más que ade­cuado para coor­dinar el de­bate, creen que en el mo­mento ac­tual “hay que es­cu­char mu­chas vo­ces, no sólo la de los grupos po­lí­ticos y los in­ter­lo­cu­tores so­cia­les”.

Artículos relacionados