La banca ha re­es­truc­tu­rado prés­tamos por más de 26.000 mi­llones de euros

El rescate bancario a los clientes continúa

Las re­ne­go­cia­ciones de prés­tamos para vi­vienda han re­gis­trado una caída de casi un 30%

Hipotecas
Hipotecas a flote.

Decían los ban­queros que la hi­po­teca es lo úl­timo que deja de pagar un cliente. Pues a pesar de este axioma y la si­tua­ción fa­vo­rable de la eco­no­mía, los bancos si­guen apli­cando el mé­todo de la re­ne­go­cia­ción para evitar nuevas en­tradas de mo­ro­sos. En los nueve pri­meros meses del año, las en­ti­dades fi­nan­cieras han re­ne­go­ciado prés­tamos por im­porte de 5.136 mi­llones de eu­ros. Una can­tidad im­por­tante, a pesar de que la re­es­truc­tu­ra­ción de estos cré­ditos se ha re­du­cido en un 29,40%.

Durante los nueve primeros meses del año, las entidades financieras han procesido a revisar las condiciones de préstamos totales por un importe de 26.163 millones de euros, el 11,3% menos que en el mismo periodo de 2015. En créditos al consumo las renegociaciones han aumentado desde los 458 millones de los nueve primeros meses del año pasado hasta los 506 millones de este ejercicio.

En el capítulo de créditos para otros fines (como la compra de solares, por ejemplo), se ha producido una reducción del 5,68%, desde los 21.764 millones de 2015 hasta los 20.521 millones, siempre según los datos del Banco de España. La revisión de condiciones de endeudamientos para vivienda se ha reducido de los 7.275 millones a los 5.136 millones de este año.

La economía parece haber abandonado la crisis, pero los efectos demoledores se siguen notando en sectores como el bancario, muy castigado por los tipos en mínimos y el exceso de exigencias de capital. De ahí las elevadas cifras de reestructuraciones de créditos, a pesar del descenso de las cifras.

¿Cómo se renegocia un préstam? Se puede ampliar el plazo de amortización, o revisar a la baja¬¬ los tipos en el caso de operaciones a interés fijo. Con ello se reducen las cuotas de los créditos, que se hacen más asequibles a los deudores. El objetivo es que el cliente pueda aguantar hasta que se solucionen sus problemas financieros, normalmente ligados al mercado laboral.

Desde que comenzó la crisis, una de las tareas de los bancos ha sido la de renegociar el mayor número de préstamos, con el objetivo de no saturar sus balances de créditos morosos, antesala de los activos adjudicados por impago. Los alzamientos inmobiliarios, además de perjudicar la solvencia de las entidades obligan a estas a destinar recursos a la venta de inmuebles, una tarea muy alejada de su actividad natural de tomar y prestar dinero.

La banca española sigue cargada de activos tóxicos, por lo que la renegociación constituye un antídoto contra el empeoramiento de esta situación en un momento muy delicado para las entidades, tanto por la coyuntura como por la exigencia cada vez mayor de capital.

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