La AEE de­manda un mo­delo de subastas de re­no­va­bles que ga­ran­tice la ren­ta­bi­lidad du­rante la vida útil

Químicos y eólicos urgen al futuro Gobierno a cambiar de inmediato la reforma energética

Feique re­clama una Secretaría de Estado de Industria e im­puestos eléc­tricos en Presupuestos

Mexichem, química mexicana
La industria química trina.

Los sec­tores quí­mico y el eó­lico son con­tra­rios a la ac­tual Reforma Energética y re­claman del fu­turo Gobierno un cambio ur­gente en aque­llos puntos que les afecta gra­ve­mente. El pri­mero, de­manda un pacto de Estado que dé es­ta­bi­lidad a las 3.100 em­presas que in­te­gran Feique (Federación Empresarial de la Industria Química Española) y les per­mita ser más com­pe­ti­ti­vas. Los eó­licos exigen un nuevo mo­delo re­gu­la­torio y eli­minar los ele­mentos que ge­neran des­con­fianza entre los in­ver­so­res.

Ambas partes tienen planteamientos diferentes pero coinciden en un aspecto esencial: exigen una nueva política energética que aporte estabilidad al sistema, que les permita ser competitivos en el exterior y eliminar todos los impuestos que gravan el consumo y la generación eléctrica. En una palabra, ninguna de las partes está conforme con el actual reglamento energético y reclaman que se modifique urgentemente.

La federación química exige como algo básico y fundamental que los precios del gas y la electricidad sean competitivos con las empresas europeas del sector. Según denuncian, el coste del gas y la electricidad en España es entre un 20% y un 30% más elevado que en Alemania, Bélgica y Holanda.

Por esta situación, las industrias del ramo prefieren invertir en estos países, en detrimento del Sur de Europa. “No pedimos que nos saquen del agua sino un marco en el que seamos competitivos como el que más. Que se desarrolle una política industrial que permita progresar a la industria española”, señala el presidente de Feique, Antón Valero.

Grandes consumidores de energía

El sector químico es una de las industrias que más energía consumen. Hasta el punto de que, prácticamente el 50% de los costes que tienen son las tarifas. Al igual que las propias compañías eléctricas, piden que se saquen de las tarifas los impuestos que son ajenos a la generación y que estos se trasladen a los Presupuestos Generales del Estado. Además, reivindican que el nuevo Ejecutivo cree una secretaría de Estado de Industria que les represente y a quien poder presentar sus reivindicaciones.

Valero ha insistido en que se replantee el actual marco regulatorio porque el actual está haciendo que la industria tenga “dificultades para desarrollarse”. En este sentido, ha admitido también que resulta muy difícil enfrentarse a las numerosas legislaciones que hay, ya que, por un lado, están el Estado y las autonomías, y por otro, la propia Unión Europea, con planteamientos a veces muy diferentes. “El marco regulatorio es asfixiante para la industria europea”, recalca.

Por otro lado, el presidente de Feique aboga por desarrollar las infraestructuras y los servicios logísticos y en especial, incide en la necesidad de poner en marcha los corredores mediterráneo y central y en avanzar en las infraestructuras portuarias. “Se está hablando mucho y haciendo poco”, dijo Antón Valero, refiriéndose al tercer hilo o el tercer carril para el ferrocarril, pues se llevan tres años hablando de dar solución al problema del ancho de vía europeo y por ahora no hay nada resuelto.

El enlace que está previsto llegue hasta Tarragona -uno de los polos industriales químicos mayores de España- está presupuestado en 200 millones de euros y se espera sea realidad en 2019. El otro eje es el de Valencia. Este tramo estaba fijado acabarse en 2017 y ha sido aplazado hasta 2018.

Y es que, el corredor que enlazará con Europa es esencial para este sector que espera exportar en 2017 por valor de más de 34.000 millones de euros. El volumen de negocio alcanzará este año los 59.391 millones de euros, un 2,3% más, y los 60.500 millones en 2017, lo que supondrá un crecimiento de un 2,5%.

Nuevo modelo de subastas

El sector eólico se muestra igualmente en contra de la Reforma Energética y pide una serie de cambios en el actual marco regulatorio para que se siga invirtiendo y las empresas del ramo recuperen todo lo que llevan perdido en los últimos cuatro años. Precisamente, un marco estable, con una retribución adecuada, “contribuyó decisivamente a la promoción de la generación eólica en nuestro país, hasta superar los 23.000 MW de potencia instalada a finales de 2015”, señala el informe elaborado por la consultora Deloitte.

Según el documento, en estos cuatro años, el sector ha aportado un total de 10.484 millones de euros a la economía española y ha ahorrado 15.709 millones al sistema eléctrico en este periodo. En este tiempo, se han destruido, en cambio, 4.651 empleos por culpa de la incertidumbre regulatoria y la parálisis del mercado. En 2015, se han construido cero megavatios y sólo 18 MW en 2014.

La Asociación Empresarial Eólica (AEE) pide, por tanto, que se acabe con la incertidumbre que aporta la actual Reforma Energética y que se eliminen todos aquellos elementos que frenan el desarrollo de las energías verdes. Por ejemplo, las empresas desconocen cuál será la rentabilidad de sus proyectos más de allá de los seis años que componen el periodo regulatorio. En este punto, lo que el sector demanda es que el modelo de subastas de renovables garantice una rentabilidad durante toda la vida útil de la instalación.

El presidente de la AEE, José Luis López Tafall, dijo al respecto que la subasta de renovables realizada en enero pasado, con la que se ponía fin a la ‘moratoria verde’, “fue un fracaso”. “Nadie sabe cuáles son y dónde están esos 500W adjudicados”, señaló.

En cuanto al impuesto del 7% sobre la generación, subrayó que las energías verdes deberían estar exentas y, en cambio, dicho recargo supera por sí mismo la partida destinada a las remuneraciones de los empleados. Pide, igualmente, que se eliminen los límites que impiden llegar a la rentabilidad prometida. Asimismo, reclaman que las compensaciones que se abonan a las empresas por los desvíos en la senda de precios prevista sea anual y no cada tres años como prevé el actual marco.

Según el informe, el conocido en el sector como efecto caníbal -el impacto en los ingresos del sector de la bajada del precio del mercado por parte de la eólica-, le ha restado a las empresas en 2014 y 2015 (desde que empezó la Reforma Energética) unos 1.547 millones de euros.

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