Monitor de Infraestructuras

Seopan y las cons­truc­toras temen un nuevo ti­je­re­tazo en ca­rre­te­ras, fe­rro­ca­rril y pro­yectos me­dioam­bien­tales

El petróleo complica el compromiso del déficit y las inversiones públicas

El Ejecutivo es­tima un precio de 49,1 dó­lares para 2017 cuando los pro­nós­ticos prevén que el ba­rril lle­gará a los 60 dó­lares

Planta El Castor
Subida del petróleo

El pe­tróleo se mueve en subida desde que a co­mienzos de oc­tubre re­cu­peró la cima de los 50 dó­la­res. En lo que va de mes, ha sal­vado esa ba­rrera y todos los pro­nós­ticos apuntan a que va a se­guir en alza, aunque len­ta­mente. Sobre estas pre­vi­sio­nes, el Gobierno ha ce­rrado su cuadro macro que ha en­viado a Bruselas para 2017, con una es­ti­ma­ción del precio del ba­rril de 49,1 dó­la­res, frente a los 43,4 dó­lares mar­cados en los pre­su­puestos de 2016.

De cumplirse dichos pronósticos, la factura energética se verá incrementada en 2017, lo que ha obligado a variar ligeramente su previsión de crecimiento en el 2,3% frente al 2,4% estimado anteriormente. El Ministerio de Economía tenía en sus proyecciones de comienzos de verano una estimación del precio del petróleo para el próximo año de unos 45 dólares de media. En cambio, la subida que ha sufrido el barril en el mes de octubre y las previsiones a alza de los expertos han obligado al ministro en funciones Luis de Guindos a barajar un petróleo más caro.

En estos momentos, del precio del petróleo acumula una subida de más de un 90% respecto a los mínimos de enero pasado cuando el barril llegó a estar a 27,8 dólares. Si se compara también con las previsiones que el Gobierno barajaba en el Programa de Estabilidad enviado a Bruselas en abril pasado, el petróleo se ha encarecido desde entonces un 28%.

Este aumento que está registrando el petróleo se ha convertido en un motivo más de preocupación para el Ejecutivo en funciones porque podría afectar al consumo de las familias, al transporte y las inversiones públicas. Con el problema que hay para cumplir el objetivo de déficit, un encarecimiento de la factura energética arroja dudas añadidas a las exigencias marcadas por Bruselas.

Recortes en Fomento

Por otro lado, las constructoras temen que ello va a derivar en una caída en la inversión pública y en el presupuesto del Ministerio de Fomento para carreteras, ferrocarril y obras en proyectos medioambientales, tal y como reclama la patronal de la construcción Seopan.

El texto que el Ejecutivo en funciones enviará a Bruselas contempla un déficit público para 2017 del 3,6% y un crecimiento del 2,3%. Ahora bien, el nuevo Gobierno que afronte los nuevos Presupuestos deberá adoptar una serie de medidas adicionales por importe de 5.000 millones de euros para dejar el déficit del próximo año en el 3,1% pactado con la Comisión Europea. Es decir, lo que Seopan y las empresas constructoras temen es que nuevamente se aplicará la tijera a las inversiones públicas.

Tanto el ejercicio pasado como el actual, la bajada del barril se ha comportado como un gran aliado para las arcas públicas, para el déficit y para el crecimiento del Producto Interior Bruto. En 2015, la factura energética se redujo en unos 17.000 millones de euros y este año se espera alcance los 10.000 millones, aunque todo dependerá de cómo se comporte el barril en noviembre y diciembre. El temor que existe es que el petróleo no se detenga en los precios que se mueven actualmente de los 52 dólares y que siga subiendo. De ser así, la factura energética se encarecería mucho más y conllevaría un problema añadido para el déficit.

Por encima de los 60 dólares barril

Muchos expertos consideran que no es una locura pensar en un barril a 60 dólares en un periodo corto de tiempo. Un informe que acaba de hacer público Citigroup pronostica que el petróleo subirá hasta los 65 dólares en 2017, si se formaliza un pacto entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia. De momento, la simple posibilidad de un acuerdo entre ambas partes ha lanzado los precios del crudo al nivel máximo de los últimos 12 meses, por encima de los 52 dólares.

El informe de Citi se basa en que los países del Golfo podrían recortar su producción en torno a los 620.000 barriles diarios y que Rusia bajase también sus exportaciones entre 150.000 y 200.000 barriles. “Si fuera creíble este pacto, bastaría para estabilizar los precios por encima de los 50 dólares, alcanzado incluso los 65 dólares a finales de 2017”, apunta la entidad estadounidense.

De momento, la situación no es alarmante mientras la OPEP siga aumentando su producción como así sucede. La indisciplina que desde hace tiempo presentan los países miembros de la Organización imposibilita que, por ahora, los precios se disparen. En septiembre pasado, la OPEP aumentó su nivel en unos 220.000 barriles, con lo que la producción alcanzó los 33,39 millones de barriles diarios.

Este incremento vino provocado esencialmente por el aumento que registran países como Irak, Nigeria y Libia. Los tres son ahora los más reacios a recortar su producción por diferentes motivos. El primero, porque quiere recuperar los niveles que tenía cuando se le impuso el embargo. Y los otros dos, porque sufren los efectos de la guerra.

Mientras la OPEP no recupere el poder que tenía antes de actuar como un cártel y que logre mantener la disciplina de las cuotas de producción, los Estados netamente consumidores de crudo como España pueden estar más o menos tranquilos. La cumbre del 30 de noviembre puede marcar lo que sucederá en 2017. En esa reunión, se decidirá si entran en vigor los acuerdos de la reunión de Argelia. Y se verá también si Arabia Saudí y Rusia siguen adelante con su compromiso de recortar la producción.

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