GEOPOLÍTICA

El Consejo Europeo de Exteriores ante la crisis siria y una Rusia agresiva

La ca­pa­cidad di­plo­má­tica de Kerry, en sus horas fi­nales

Los mi­nis­tros de Exteriores de la Unión Europea se reúnen este lu­nes, 17 de oc­tu­bre, con un asunto de suma ur­gencia en sus agen­das: si pro­longar o no las san­ciones a Rusia por su com­por­ta­miento agre­sivo en Ucrania Oriental y en Siria. La mano mi­litar de Rusia se ha de­jado sentir con fuerza en estos dos es­pa­cios du­rante las úl­timas se­ma­nas. La in­ten­si­fi­ca­ción de la pos­tura mi­litar rusa se hizo no­to­ria, hace unos me­ses, cuando Moscú se re­tiró uni­la­te­ral­mente de una serie de acuerdos sobre ar­ma­mento nu­clear con los Estados Unidos.

No es seguro que en el consejo del lunes los ministros de Exteriores europeos se pongan de acuerdo en renovar las sanciones a Rusia, puesto que en su reciente reunión de Ventotene, el presidente Hollande, y los primeros ministros Merkel y Renzi dejaron entender que esta cuestión no figuraba en sus agendas como materia urgente.

Quizás ahora el asunto lo sea, después de que Hollande, en declaraciones a la TV del pasado día 10, y fuentes próximas al gobierno británico, hayan suscitado la cuestión de que Rusia puede estar cometiendo crímenes de guerra en Siria, por lo que debería ser llevada al Tribunal Penal Internacional (TPI). Hace unos días Rusia vetó en el Consejo de Seguridad una moción hispano-francesa instando a las partes (Rusia y Siria) a cesar el bombardeo de la castigada ciudad de Alepo.

Para un amplísimo espectro de la opinión pública mundial, Rusia sí está cometiendo crímenes de guerra, como atestiguan los continuos ataques de su aviación, y/o la aviación siria (con aviones y munición rusos) a los 275.000 habitantes de Alepo-Este que aún no han podido escapar de la devastada parte de su ciudad. La capacidad militar de los rebeldes atrincherados en sus calles es marginal, aunque aún están en condiciones de rechazar un asalto de las fuerzas leales a al-Assad. Hace unas semanas esas fuerzas pudieron garantizar una tregua para la llegada de socorros a la población civil. Tregua que fue rota por la aviación siria cuando cuarenta camiones o más, con alimentos y medicinas de urgencia, trataron de entrar en la ciudad, resultando destruidos la mayor parte de ellos y obligando a los otros a retirarse, lo que hizo imposible la evacuación de heridos y enfermos. Desde entonces, casi todos los hospitales de esa parte de Alepo han sido destruidos.

##Rusia no cede y Kerry parece no darse cuenta

El secretario de Estado, John Kerry, dijo después del ataque que ambos gobiernos deberían ser llevados ante el TPI. No obstante, Kerry invitó días después a su ‘colega’ ruso Lavrov a una reunión en Lausana, que se celebró el pasado sábado junto con representantes de los principales gobiernos de la región, con el propósito de acordar una forma de alto el fuego que diese paso a un arreglo político. La reunión terminó sin conclusión alguna, y Kerry emprendió el vuelo para Londres, con la intención de discutir, el domingo día 16, una posición negociadora occidental que pueda ser aceptada por Rusia, a cambio de un alto el fuego.

Dado que la reunión de Lausana suscitó decepción, por su inconcreción, la opinión internacional pone su atención en lo que pueda resultar de la reunión de ministros europeos, de este lunes. Los ministros, sin embargo, están dominados por la intranquilizadora sensación de que lo que hagan no podrá contar con un respaldo confiable por parte de una administración norteamericana en repliegue, deseosa de terminar la etapa Obama sin un tropiezo diplomático mayor que agrave el ánimo de confrontación con que el presidente Putin aborda sus problemas, tanto en Europa como en Oriente Medio.

El eclipse de la administración Obama, por lo menos en cuanto a la cuestión siria, comenzó a producirse cuando, hace años, el presidente incumplió su promesa, unilateralmente ofrecida, de que el uso de armas químicas por el régimen de al-Assad constituía una ‘línea roja’ que su gobierno no dejaría sin respuesta. Efectivamente, al-Assad ordenó un ataque químico con cientos de víctimas mortales, pero Obama se dio por satisfecho con el compromiso sirio de deshacerse de ‘todas’ esas armas, cumplido sólo parcialmente puesto que aún hubo otros ataques químicos contra la población desafecta.

##Putin actúa en el momento más ventajoso

Rusia ha seguido la táctica de identificar a toda la oposición siria con el yihadismo del Estado Islámico o al-Qaida, negando así el derecho de beligerancia a la oposición armada legítima (sobre todo el Ejército Libre Sirio, apoyado por los Estados Unidos). El resultado de esta estrategia es liberar al régimen de al-Assad de cualquier oposición, así como del riesgo de que se forme una sociedad civil independiente, y dejar afianzado en Siria un aliado permanente de Rusia.

Esta política tiene un alcance no sólo geopolítico; también lo tiene en los campo de la diplomacia y de los intereses militares. En el campo de la diplomacia, el eje Moscú-Damasco ejerce una fuerte atracción sobre los regímenes dominados por los chiitas (Irán e Iraq), y sobre las milicias armadas del Líbano.

En el plano militar, el afianzamiento del presidente sirio tiene, por lo menos, las siguientes ventajas: crear una capacidad ‘expedicionaria’ de las fuerzas armadas rusas, es decir, la utilización del territorio sirio para practicar la proyección de fuerzas desde Rusia, de campo de maniobras de sus soldados y de pruebas para sus sistemas de armas, en un intento de recuperar parte de lo perdido a lo largo del rápido declive militar desde el hundimiento de la Unión Soviética y por largos años de dificultades económicas que Putin aún no ha sabido superar.

Nada expresa mejor la voluntad de Putin de proyectar su fuerza militar que el despliegue, anunciado el pasado 21 de septiembre por el ministro de Defensa Sergei Shoigu, del portaviones Almirante Kuznetsov, el único que tiene la armada rusa, de 55.000 toneladas, al Mediterráneo para, como sospechan medios de la inteligencia naval occidental, su empleo en ataques aéreos contra la oposición siria, según informa la agencia de información militar ‘IHS Jane’s’. El portaviones lleva como escolta seis navíos de combate y cuatro buques de apoyo. El hecho de que el Kuznetsov lleve no sólo aviones (12), sino también helicópteros de ataque (12), parece indicar la entrada de las fuerzas rusas en una fase de ataques puntuales a la oposición armada al presidente al-Assad.

Esto último no quiere decir necesariamente que Rusia vaya a comprometer unidades de tierra para choques con los elementos armados de la oposición, sino que está dispuesta a emplear medios tácticos pero devastadores de sus nuevos recursos militares, que en gran parte no han pasado aún la prueba del fuego real.

La audacia del desafío sirio de Putin, ya plenamente materializado, obliga a poner los ojos en el otro frente de confrontación con Occidente, Ucrania, en unos momentos en que Europa está absorta en las consecuencias del Brexit, incluidas las de tipo militar, y los Estados Unidos ensimismados en una transición peculiar, sin precedentes próximos. Quede eso para otro día.

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