Aunque se apli­caría una ver­sión ‘light’ y sólo partir del año 2018

De Guindos ‘resucita’ la tasa Tobin y coge con el pie cambiado al sector financiero

Bancos y firmas de va­lores no en­tienden el em­peño de España por una ini­cia­tiva mil veces re­tra­sada

Tasa Tobin
Tasa Tobin

Primero fue en 2011, con la crisis eco­nó­mica azo­tando a todo gas la zona euro. Luego en 2013, cuando las grandes eco­no­mías eu­ro­peas de­jaban atrás lo peor y en el caso de España, salía de la re­ce­sión. Ahora, tres años des­pués de la úl­tima in­ten­tona, la zona euro in­tenta ‘resucitar’ de nuevo un muerto que pa­rece estar muy vivo como es la Tasa Tobin, el im­puesto sobre las tran­sac­ciones fi­nan­ciera que Bruselas ha te­nido que guardar en el cajón por las desave­nen­cias in­ternas y la pre­sión de la gran banca eu­ro­pea.

Durante todos estos años, Luis de Guindos se ha significado como uno de los grandes defensores de un impuesto que nació con grandes pretensiones (España llegó a prever unos ingresos de hasta 600 millones de euros) y que en este último intento de Bruselas adquiere su apariencia más ‘light’. Para empezar, excluye de la tasa a las operaciones de deuda pública, y reduce su ámbito de aplicación a las operaciones sobre acciones y productos derivados emitidos en los 10 países dispuestos a sacar adelante el impuesto.

Se trata de España, Alemania, Francia, Italia (que ya probó en solitario con su propia versión de la tasa sin grandes resultados), Portugal, Grecia, Bélgica, Austria, Eslovaquia y Eslovenia. Pero, sobre todo, está por ver cuáles serán los tipos impositivos. Después de una fuerte rebaja respecto a las pretensiones de 2011, la propuesta de 2013 contemplaba una tasa del 0,1% sobre las acciones y del 0,01% sobre los derivados. Unos porcentajes que desde el sector financiero español son considerados como inasumibles.

Bancos y sociedades de valores han recibido el nuevo empujón a la Tasa Tobin con el pie cambiado. Primero, porque no esperaban que Bruselas resucitara el impuesto es un escenario de recuperación suave de las economías europeas. Y, segundo, porque recelan de la postura de De Guindos, que siempre ha sido muy proactivo. “Si la tasa no ha salido es porque hay enormes diferencias entre los países miembros sobre cómo debe ser aplicada. Hay muchos riesgos”, señalan en una gran firma de bolsa española.

‘Brokers’ y bancos ya fueron muy beligerantes con la Tasa Tobin en las dos intentonas anteriores. Los ‘lobbies’ financieros ejercieron una enorme presión sobre el Gobierno hace cuatro años. Entonces, la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), la Asociación de Mercados Financieros (AMF) y la Asociación Española de Banca (AEB) remitieron al Ministerio de Hacienda sendas cartas en las que ponían sobre la meses los riesgos del impuesto.

Entre ellos, citaban la posible marcha de inversores extranjeros, el impacto negativo en la rentabilidad de los fondos de pensiones y de inversión, la reducción en los volúmenes de contratación o el aumento de los costes de financiación de las empresas. Fuentes financieras aseguran que el sector está dispuesto a movilizarse de nuevo para evitar una tasa que aunque no entraría en vigor hasta (como muy pronto) el año 2018 asusta a bancos y casas de bolsa, obligados a un enorme esfuerzo para ser rentables en un entorno de tipos de interés cero en la zona euro.

“Al final todos saldrían perjudicados. Aunque la tasa recaería sobre ‘brokers’ y entidades financieras, éstos acabarían repercutiendo todo o una parte de la tasa a los clientes. Es una mala noticia para la industria”, aseguran en una gran gestora de fondos. No obstante, y a la vista de los fracasos anteriores, la aplicación de la Tasa Tobin es una gran incógnita. Por si acaso, los potenciales perjudicados por la nueva ofensiva de Bruselas ya se han puesto en marcha para parar el golpe.

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