La cuesta de sep­tiembre y la au­sencia de al­ter­na­tivas de cré­dito en la banca tra­di­cional ex­plican su auge

Los créditos rápidos se disparan al nivel previo a la crisis tras cuatro meses de subidas

Las or­ga­ni­za­ciones de con­su­mi­dores alertan de las ele­vadas tasas de in­terés de este tipo de pro­ductos

Credito
Credito

Los gastos del ve­rano y la vuelta al cole hacen que mu­chas fa­mi­lias ne­ce­siten li­quidez de forma casi in­me­diata para afrontar la te­mida cuesta de sep­tiem­bre. Satisfacer esta de­manda se ha con­ver­tido en un ne­gocio flo­re­ciente: el pa­sado agosto los cré­ditos rá­pidos se in­cre­men­taron un 2,9% res­pecto a mayo, con lo que acu­mulan cuatro meses con­se­cu­tivos de subidas. Se po­dría decir que este pro­ducto fi­nan­ciero ha en­trado en su 'edad de pla­ta', algo que pone en guardia a las aso­cia­ciones de con­su­mi­do­res.

El sector ha alcanzado su pico de los últimos cuatro años: según datos del Banco de España (BDE), el saldo vivo de créditos llegó el pasado junio a los 40.573 millones de euros, el máximo desde abril de 2012. Los 59.573 millones logrados en diciembre de 2008 están a tiro, lo que indica que los créditos rápidos se acercan a los tiempos de bonanza previos a la crisis.

Las entidades detrás de los créditos rápidos son los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), especializados en el negocio de préstamos y reguladas de manera parecida a los bancos, aunque con exigencias de capital menores.

Este tipo de empresas existen desde 1994 y desde entonces se han convertido en una atractiva opción para aquellos que necesiten dinero contante y sonante sin tener que pasar por un vía crucis de gestiones.

A diferencia de la banca tradicional, que abruma al consumidor con exigencias burocráticas y avales que certifquen su solvencia, los EFC reducen el papeleo al mínimo: tan sólo unos datos básicos para evaluar al solicitante y entregarle el dinero. Esto no significa que se conceda el préstamo en todos los casos: de hecho, tan sólo el 50% de solicitudes son aprobadas.

La tramitación es vertiginosa: 24 ó 48 horas, por teléfono u on line. El plazo de devolución suele expirar de forma igualmente veloz, en algunas ocasiones menos de un mes. La cara oculta de la bicoca

Estos ligeros requerimientos no convencen a las agrupaciones que representan los intereses de los consumidores, que tratan de concienciar a la ciudadanía sobre el alto precio que se esconde tras tantas facilidades. La Asociación de Usuarios de Bancos, Seguros y Cajas de Ahorro (ADICAE) advierte que los prestatarios "deben conocer bien este tipo de créditos y otras modalidades parecidas, si no quieren entrar en una espiral de endeudamiento interminable". La asociación presidida por Manuel Pardos afirma que los créditos rápidos encierran un gran riesgo para el usuario: unos intereses que acaban siendo totalmente desorbitados, "escondidos en la letra pequeña o incluso a veces sin ser mencionados".

La mayoría de las empresas que los comercializan ofrecen una Tasa Anual Equivalente (TAE) de más del 24%, que puede superar el 4.000% en algunas ocasiones. De hecho, Facua-Consumidores en Acción detectó intereses de hasta el 4.500% TAE en las condiciones expuestas en las páginas web de créditos rápidos para préstamos de pequeña cuantía a devolver en un mes. Facua no dudó en calificar estas cifras como usurarias.

(@josesmendoz81)

Artículos relacionados