ANÁLISIS

Sánchez reaparece en Lisboa para reiterar su negativa a Rajoy y a Susana Díaz

Rafael Simancas, su va­ledor en Madrid, des­carta que pueda formar Gobierno y le pide ge­ne­ro­sidad

Sanchez y Rajoy- ...
Sánchez y Rajoy en mejores tiempos.

El se­cre­tario ge­neral del Partido Socialista, Pedro Sánchez, re­apa­rece en Lisboa nueve días des­pués de su pal­pable au­sencia de la es­cena po­lí­tica es­pañola. Desde el po­lé­mico Comité Federal del pa­sado 28 de di­ciem­bre, en el que los ba­rones de Castilla-La Mancha, Asturias, Comunidad Valenciana, Extremadura y Andalucía le fi­jaron con­di­ciones para ne­go­ciar con los par­tidos de iz­quierdas un po­sible acuerdo para go­bernar España, había des­apa­re­cido por com­pleto.

Su reaparición en la ciudad de la luz se va a convertir en un símbolo de su lucha por la permanencia en la batalla política. Desde la capital portuguesa donde gobierna una colación de izquierdas liderada por el secretario general de los socialistas lusos, Antonio Costa, tiene programado lanzar dos mensajes claros: uno al presidente en funciones, Mariano Rajoy y, otro, a la presidenta de la comunidad andaluza y secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz, y a todos los barones que tratan de retirarle de la carrera por La Moncloa.

La respuesta a la oferta del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de articular una gran colación con tres partidos, PP, PSOE y Ciudadanos, que les permita gobernar en los próximos meses ya la ha anticipado el portavoz socialista en el Congreso Antonio Hernando: “no es no y es un no definitivo". En las al menos tres ocasiones que se refirió a esta cuestión durante la rueda de prensa del pasado martes, fue siempre rotundo: "que deje de hablar de grandes coaliciones con el Partido Socialista porque con el PP no va a haber ni grandes coaliciones, ni pequeñas ni mediopensionistas. No es no".

Y eso que la propuesta del presidente del Gobierno en funciones había sido ‘generosa’. Rajoy a través de su entrevista ese mismo día en la COPE dió un cambio radical sobre su escepticismo durante los cuatro años de mayoría absoluta en los que ha ironizado sobre la propuesta de reforma constitucional de los socialistas.

Este martes en cambio decía textualmente: "yo no me cierro a nada. Con más de 200 diputados se puede hacer una reforma de consenso". Para añadir además que “es una gran oportunidad, estaríamos obligados a pactar y a ceder”. Y como si tuviera datos que los demás desconocemos, el presidente del Gobierno sentenció que “a lo mejor las cosas se resuelven antes de lo que algunos piensan”.

Pero no parece que vaya a ser el caso, al menos en los próximos días. La visita a Portugal va a ser la primera oportunidad para conocer su respuesta personal a la oferta del Presidente. No debe buscárselo ningún significado especial al hecho de que ayer no asistiera a la celebración de la Pascua Militar. No es habitual que asistan a ella sino algunos miembros del Gobierno, la cúpula y primeros mandos militares y algunos invitados.

Si que parece tener un significado para su propio partido el hecho de que haya elegido Lisboa para tener su primera comparecencia tras el movido Comité Federal y una vez que se ha conocido que la CUP ha decidido no apoyar a Artur Mas para investirle como presidente de la Generalitat.

Frente a las líneas rojas que le pusieron los barones, Pedro Sánchez les responde desde Lisboa donde la izquierda ha logrado formar gobierno pese a las zancadilla que les puso el presidente de la república. Pese a ello, Antonio Costa, segundo en las últimas elecciones en Portugal, ha logrado presidir el Consejo de Ministros con una coalición de su propio partido, el Partido Socialista Portugués con el Bloco de Esquerda, el Partido Comunista y Los Verdes.

Los barones críticos liderados por Susana Díaz no son los únicos que dudan de Pedro Sánchez. También lo hacen personas a las que ha confiado misiones muy especiales como fue el desalojo del anterior equipo directivo del PSOE de Madrid, Rafael Simancas.

En un artículo en la revista Temas, editada por la Fundación Sistema, cuyo patronato preside Alfonso Guerra, Rafael Simancas considera muy difícil que si fracasa Rajoy en su intento de formar Gobierno, lo pueda conseguir Pedro Sánchez.

Según Simancas, la alternativa de los partidos de izquierdas “sería muy difícil por la multiplicidad y diversidad de las fuerzas del cambio. Y sería imposible si la condición esgrimida por algunos fuera, por ejemplo, abrir la puerta al secesionismo catalán".

Tras remarcar que la nueva etapa exige diálogo a los políticos, por mandato de los votantes pide generosidad. Viniendo de una persona de la total confianza de Pedro Sánchez tiene especial sentido sus preguntas: "¿Estamos preparados en España para aceptar las renuncias que implican tales acuerdos? ¿O seguimos considerando toda renuncia como una cesión insoportable y una traición a nuestros postulados inamovibles?".

Las preguntas de Rafael Simancas hoy todavía no tienen respuesta. Además del viaje a Lisboa de Pedro Sánchez, intermediarios de los principales partidos siguen haciendo intercambio de opiniones. Y los hay que dan por hecho que habrá acuerdo de Gobierno. Aunque habrá que echar mano de la generosidad, que en algún caso, o en más de uno supondrá que los líderes actuales den un paso atrás para que otros puedan conseguir lo que ellos no logran.

Artículos relacionados