Empresas y fa­mi­lias pro­si­guen con su des­en­deu­da­miento hasta fi­nales de 2015

La banca arranca 2016 con el compromiso de elevar sus saldos crediticios

El cré­dito al con­sumo re­punta un 4% en tasa men­sual en el pa­sado mes de no­viembre

Banca cotizada
Banca cotizada

Los prin­ci­pales ban­queros del país y los res­pon­sa­bles del Banco de España han fiado para el re­cién es­tre­nado 2016 el mo­mento en el que los saldos cre­di­ti­cios re­pun­tarán en tér­minos ab­so­lu­tos, des­pués de va­rios ejer­ci­cios en los que se han con­traído hasta ni­veles mí­ni­mos. De he­cho, em­presas y fa­mi­lias han con­ti­nuado con su pro­ceso de des­en­deu­da­miento hasta fi­nales del año pa­sado, aunque con unas dis­mi­nu­ciones cada vez me­no­res. Incluso, los prés­tamos para el con­sumo re­puntan en tasa men­sual.

Los bancos han negado a lo largo de los duros años de la crisis haber cerrado el grifo de la financiación y se han defendido con el argumento de que prestar es una de las principales actividades de su negocio. Si hubo reticencias por parte de las entidades a la aprobación de determinados créditos, empresas y familias también mostraron su aversión a acumular más deudas y se concentraron en la devolución de las deudas contraídas en el pasado.

Ese proceso de desendeudamiento se mantiene hasta finales del pasado ejercicio, sobre todo por parte de los empresarios. Según los últimos datos del Banco de España, el saldo que las empresas tenían que devolver a los bancos se redujo un 0,2% en noviembre, hasta los 925.860 millones, respecto a octubre. En este mes, precisamente, se produjo un repunte desde el mínimo alcanzado en septiembre, cuando la deuda superaba los 923.000 millones de euros.

La disminución es mayor en la comparativa interanual (3,56%), cuando la deuda de las empresas con el sector financiero superaba los 960.000 millones de euros, una cifra que ya era sustancialmente inferior a los máximos alcanzados antes del estallido de la crisis. Sin embargo, la confianza empresarial que parecía detectarse con el incremento del pasado mes de octubre se puede poner ahora en cuarentena.

Precisamente, los empresarios fueron los más críticos con los bancos cuando no lograban la financiación para determinados proyectos en los momentos más duros de la crisis. Las entidades, bien es cierto, marcaron distancias con algunos sectores como el inmobiliario o promotor, el más endeudado durante la burbuja y el que mayor morosidad ha generado en los últimos años.

Eso sí, según los datos individuales de algunos bancos, el flujo de la financiación hacia esos sectores tan problemáticos ya parecía haberse reactivado en los primeros nueve meses del año, sobre todo al calor de una cierta recuperación del negocio inmobiliario durante el pasado ejercicio.

Consumo, sobre todo

Una evolución más dispar muestra la deuda de las familias con los bancos, ya que el total del saldo se ha incrementado ligeramente (0,77%) en el pasado mes de noviembre respecto octubre. No obstante, los 733.242 millones acumulados hasta el penúltimo mes del año supone un 3,17% en la comparativa interanual.

A pesar de algunas agresivas ofertas de hipotecas por parte de algunos bancos, la deuda de las familias acumulada hasta noviembre para la adquisición de vivienda cede un 0,2% en tasa mensual y un 3,94% respecto a un año antes. Estas cifras se contraponen con los avisos por parte del sector y del propio Banco de España de concesiones de créditos con poco rigor por parte de algunas entidades.

El crédito que sí parece haberse reactivado de una manera más decidida es el destinado al consumo, con un incremento del 4,16% en noviembre respecto a octubre y tan sólo con una ligera caída (0,48%) respecto a un año antes. De hecho, el saldo se eleva a niveles muy similares, algo más de 169.000 millones de euros acumulados, y a buena distancia del mínimo alcanzado en febrero de 2015 (160.828 millones de euros).

Tan sólo dentro de unas semanas, cuando se inicien las presentaciones individuales de los bancos, se podrá comprobar si alguna entidad ya muestra variaciones positivas en sus saldos crediticios y sus previsiones de cómo evolucionará el crédito a lo largo del recién estrenado ejercicio.

Bien es cierto que los banqueros más esperanzados fijaban para mediados o finales de 2016 un incremento de sus saldos totales crediticios, cuando aún no se habían instalado tantas incertidumbres, sobre todo políticas, para este año. El ritmo de recuperación macroeconómica será clave en dicha evolución.

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