MI PALCO SOBERANO

Adiós a Artur Mas, desaparecido en combate

Cataluña va hacia unas nuevas elec­cio­nes, el 6 de marzo, sin Mas y sin menos

Artur Mas
Artur Mas

El no de la CUP a la in­ves­ti­dura del con­ver­gente Artur Mas es una des­pe­dida, pro­ba­ble­mente sin re­torno, para el pre­si­dente en fun­ciones de la Generalitat, Artur Mas. Después de tres meses de man­tener el vilo la for­ma­ción de go­bierno ca­ta­lán, tras las elec­ciones au­to­nó­micas del pa­sado 27S, la me­cá­nica asam­blearia de la CUP man­tuvo su pulso y aprobó, solo por dos votos de mar­gen, abs­te­nerse en un even­tual voto de in­ves­ti­dura. Algo que im­po­si­bi­lita la can­di­da­tura de Mas, dentro de la coa­li­ción Junts pel Si, que no tiene la ma­yoría en el nuevo –y breve– Parlament de Catalunya.

Las reacciones en caliente son de lo más variadas. Van desde duras críticas a la CUP por parte de formaciones y entidades pro independistas – con eventual escisión dentro del propio equipo, donde el periodista Antonio Baño, su portavoz y diputado, podría dimitir – hasta satisfacción entre partidos pro unionistas, desde el PSC, hasta el PP, pasando por Ciudadanos, que piden desde hace tiempo una nueva cita con las urnas en Cataluña.

El escenario que ahora se abre está lleno de incógnitas. Sobre todo por el posible cansancio de la ciudadanía, después de un año 2015 con tres citas en las urnas – municipales, autonómicas y nacionales - . Y, en el caso catalán, con el desanimo que ha generado en las entidades pro independentistas la imposibilidad de ir hacia adelante con una mayoría parlamentaria de 72 escaños ( 62 JpS y 10 CUP), que no ha sido posible por el escollo, visto desde la CUP, de renovar el mandato presidencial a Artur Mas.

Ante unas las elecciones anticipadas es improbable que se repita la coalición de la ex Convergencia, ahora Democracia i Llibertad, ERC y personalidades independientes, como fue el caso del ex eurodiputado de izquierdas, Raül Romeva. Lo más probable es que cada cual vaya con sus propias siglas.

Sobre todo porque, entre los partidos pro independentistas en las pasadas elecciones generales, ERC dio el sorpasso a Democracia i Llibertad, está última desgastada por su divorcio con Uniò Democràtica de Catalunya, de Duran Lleida –que ha quedado fuera de circuito, sin presencia ni en Catalunya, ni en Madrid– y, de alguna manera, porque sobre Artur Mas pesa como una la losa, aunque no esté implicado, la trama de corrupción de la familia del ex presidente Jordi Pujol, del que Mas fue su delfín político. Algo que en el movimiento asambleario de la CUP no parecen haberle perdonado, a la vista de los hechos.

Todo apunta a que Oriol Junqueras, líder de ERC, podría ser el principal beneficiario de una nueva cita. Eso sí, con el permiso de Catalunya en Comú, donde manda Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, cuya alianza con Podemos les aupó a ser el partido más votado en Cataluña, en las pasadas elecciones generales, gracias a su programa que defiende un referéndum sobre el futuro de Cataluña.

Ante tan complejo panorama, en un país que puede también ir hacia nuevas elecciones en el conjunto de España, la figura política de Artur Mas ha entrado en una fase de amortización – como ya adelantamos hace semanas - que puede ser, casi, casi, un adiós. Al menos, al primer plano de la escena política catalana. Y, el toque de gracia, guste, o no, se lo habrá dado la CUP.

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