Monitor de Infraestructuras

La cons­truc­ción de nuevas vi­viendas ra­len­ti­zará la venta del stock de pisos en oferta

Buenas sensaciones para 2016 en el mercado inmobiliario

La in­cer­ti­dumbre po­lí­tica, la Reserva Federal, China y Brasil pueden en­tur­biar el pa­no­rama

Mercado inmobiliario
Mercado inmobiliario

La eco­nomía es­pañola dejó atrás la crisis en 2015 y el mer­cado de la vi­vienda pa­rece ser que tam­bién. Ahora queda por ver si la re­cu­pe­ra­ción se con­so­lida y los pre­cios toman ca­rrera. Algunos es­tu­dios ha­blan que los pisos po­drían llegar a subir por en­cima de un 6% en 2016 y que la cifra de venta de casas cre­cería por en­cima del 15% en al­gunas co­mu­ni­dades au­tó­no­mas. ¿Hablar por ha­blar?

Sin embargo, los pronósticos hay que tomarlos con cierta precaución debido a las incertidumbres políticas que han surgido tras las elecciones del 20-D y otros elementos que pueden distorsionar la marcha de la economía.

El Banco de España señalaba antes de celebrarse las elecciones que, calibrar la fortaleza de la recuperación no es tarea sencilla, por lo que no convenía lanzar las campanas al vuelo. Por un lado, admitía que no se descarta que las etapas iniciales de la recuperación puedan provocar un efecto “rebote” de cierta intensidad y que el sector de la vivienda despegue. Pero, por otro, consideraba que el elevado endeudamiento que arrastran las familias, la fuerte tasa de paro que aún existe y el excesivo stock de viviendas que hay en España, podrían ralentizar el aumento de los precios de los pisos a corto y medio plazo.

El organismo emisor lleva hablando de estabilización del mercado de la vivienda desde hace meses pero es cierto también que las cifras que se registran son todavía muy bajas. Si partimos de la base de que desde 2008 estábamos en cifras negativas y que ahora estamos en positivo pues sí es cierto que la mejoría es real. Pero si comparamos los crecimientos que había antes del estallido de la burbuja con los actuales, los datos son bastante pobres.

Por ese motivo, los informes más prudentes aseguran que, efectivamente, hemos dicho adiós a la crisis inmobiliaria pero que habrá que ver cómo se comporta el mercado en 2016. El mero hecho de que ahora no se sepa qué va a suceder a nivel de gobierno; si Mariano Rajoy podrá gobernar, si va a haber una coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos, o si se van a tener que convocar nuevas elecciones generales, todo esto puede condicionar mucho el despegue económico y afectar al mercado de la vivienda.

Un aspecto muy a favor es que partimos de un 2015 en el que se han creado 600.000 empleos, el consumo de las familias ha aumentado por encima de 3% y la inversión otro 4%. En los nueve primeros meses del año, el montante que los hogares dedicaron a consumir superó los 153.000 millones de euros, por encima de la cifra registrada en 2008. La economía habrá crecido, por tanto, en torno a un 3,2% y la previsión para 2016 es que se sitúe en un 2,8%.

Inversión extranjera

Estos buenos datos macroeconómicos han servido para que la inversión extranjera esté ahora mismo apostando por el negocio inmobiliario y por otros sectores -en 2015 se invirtieron más de 35.000 millones de euros-.

Sin duda alguna, todo ello da credibilidad al sistema y hace que las familias se animen y compren pisos. Pero el dinero igual que entra puede salir y volver a perder fuerza nuestra economía. Las agencias de calificación de deuda Moody’s y Fitch se han manifestado en esta dirección. Según un informe de BBVA Research, un retraso en la formación de gobierno podría poner en dificultad la marcha de la consolidación fiscal y el proceso de reformas estructurales que Bruselas y los inversores reclaman.

Además, el sector de la construcción puede tardar aún en despegar dado que el stock de vivienda nueva por vender es muy elevado. A finales de 2014, la cifra era de unas 540.000 unidades, de las cuales casi un 50% del volumen de viviendas sin vender se concentra en ocho provincias (Madrid, Toledo y el resto de la costa mediterránea).

El Banco de España considera que, bajo el supuesto de que sólo se empezase construir de forma importante cuando el stock comience a reducirse sensiblemente, en un principio se necesitarán sólo entre 40.000 y 200.000 unidades anuales. Unas cifras todavía muy reducidas si las comparamos con las 600.000 viviendas terminadas en el promedio 2000-2008. Por tanto, las grúas han comenzado a instalarse de nuevo pero son muy pocas las promociones nuevas que se hacen y los pisos que se construyen son precisamente en aquellas comunidades autónomas donde el mercado está subiendo más, como Baleares, Madrid, Cataluña y País Vasco.

La amenaza del FMI

Por otro lado, habrá que ver el efecto rebote que podría tener sobre nuestra economía una posible caída del crecimiento económico a nivel global en todo el mundo. La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, acaba de pronosticar que será “decepcionante” en 2016. “En muchos países, el sector financiero tiene aún debilidades y en los mercados emergentes los riesgos financieros están aumentando. Todo eso significa que el crecimiento mundial será decepcionante y desigual en 2016”, señala Lagarde. La directora gerente del organismo internacional hace referencia también al aumento de los tipos de interés en Estados Unidos, la desaceleración económica en China y los efectos de la caída del petróleo en muchas economías emergentes.

La subida de las tasas de interés en Estados Unidos a final de año y los cambios en la política monetaria de la Reserva Federal ha despertado algo de nerviosismo en Europa. El Banco Central Europeo puede tomar la misma dirección y aumentar el precio del dinero lo que hace levantar ciertas inquietudes. Es cierto que el BCE anunció en su última reunión del año que los tipos de interés seguirán bajos y que habrá liquidez al menos hasta 2017. Pero existen otros elementos distorsionadores. Por ejemplo, los avances en la economía china no son muy creíbles y los momentos por los que atraviesan algunos países emergentes como Brasil generan igualmente signos de preocupación. Estos dos aspectos podrían arrojar consecuencias punibles para la economía española y para las empresas con intereses en esos países.

Un factor que ahora juega a nuestro favor es la energía. El menor precio que el Estado paga por las importaciones de petróleo equivale a un ahorro de un 1,5% del Producto Interior Bruto, un buen balón de oxígeno para aminorar el déficit. El ministro de Economía, Luis de Guindos, admitió recientemente que el Estado podría haber ahorrado unos 17.000 millones de euros en la factura energética de 2015. Por tanto, existen buenas sensaciones para el mercado inmobiliario en 2016, pero dependemos de algunos factores que nos obligarán a estar expectantes.

Artículos relacionados