Aprovechan la co­rrec­ción del hol­ding para llegar hasta al­re­dedor del 11% del ca­pital

Los March 'barren' todo el papel de BME y acumulan un 1% adicional en enero

Corporación Alba se atrin­chera en el grupo que pre­side Antonio Zoido, donde es el primer ac­cio­nista

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Carlos March, Corporación Alba.

Correcciones como las que vive en enero el mer­cado es­pañol son tam­bién si­nó­nimo de opor­tu­ni­dad. Y Corporación Alba no está de­jando pasar la suya de au­mentar a toda ve­lo­cidad su par­ti­ci­pa­ción en Bolsas y Mercados Españoles (BME), que se ha con­ver­tido en la pieza co­ti­zada más co­di­ciada por la fa­milia March en el primer mes de 2016. Sin pausa, se ha hecho con casi 750.000 ac­ciones del hól­ding ba­rriendo todo el papel que ha sa­lido al mer­cado.

En plena caída del valor (BME acumula un descenso del 10% desde que empezó el año), Alba no ha dejado de comprar acciones a precios comprendidos entre los 28 y los 30 euros por título. En total, se ha hecho con el 0,9% del capital del BME en enero por más de 22 millones de euros, por lo que ya es el dueño de alrededor del 11% de la compañía. Las compras no hacen sino reafirmar su condición de primer accionista del grupo, cada vez más destacado.

Tras las ventas de acciones de la gran banca española en los últimos años, Alba es el único accionista significativo de BME, que se ha convertido en su gran apuesta bursátil junto a Viscofán o Euskaltel. Los March entraron en el valor hace menos de dos años . En el verano de 2014 afloraron una participación del 5,19% que desde entonces no ha dejado de subir y ya más que se ha doblado.

Fuentes del mercado aseguran que la orden de compra sigue abierta y que los March seguirán escalando posiciones. “En noviembre del año pasado, compraron a precios cercanos a los 33 euros. Las acciones que están adquiriendo ahora a niveles más bajos les permiten promediar la cartera y apostar por una empresa que el año pasado llegó a tocar los 32 euros y que tiene una de las rentabilidades por dividendo más altas el mercado”, aseguran.

Para los March, la inversión en BME tiene un alto componente de seguridad. Se trata de un grupo sin deuda, que ocupa una posición de casi monopolio en el mercado bursátil español y que es una de las empresas más generosas con sus accionistas, con una rentabilidad por dividendo cercana al 6%. Pero también es un grupo atractivo por su potencial corporativo. Es decir, por su interés de cara a una potencial oferta pública de adquisición (OPA), ahora que cuenta con accionariado muy disperso.

Interrogantes

Por debajo de los 28 euros, BME está muy lejos de los máximos marcados la pasada primavera en los 42 euros por acción. La compañía está pagando la difícil situación de los mercados financieros desde el pasado verano, cuando la confirmación de la desaceleración de la crisis china y el hundimiento de su bolsa provocó una fuerte caída de las cotizaciones de la que los mercados aún no se han repuesto.

El resultado es que la actividad se ha resentido, con una rebaja de los volúmenes de contratación cercana al 20% en el último trimestre del año pasado respecto al mismo período de 2014. Un escenario de debilidad que se mantiene en el arranque de 2016, en el que la incertidumbre política en España es otro factor desestabilizador de primer orden que ha provocado una retirada significativa de los inversores del mercado.

Hay muchas incertidumbres. Entre ellas, las que se refieren a una de las grandes fuentes de ingresos de BME como son las salidas a bolsa. Hay muchas operaciones esperando su turno, pero la inestabilidad ha dejado este reguero de ofertas sin fecha en el calendario hasta que la situación se aclare. Los planes de las compañías se mantienen, pero la ventana de liquidez que estuvo abierta de par en par en los dos primeros trimestres del año pasado ahora está cerrada.

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