DESDE EL PARQUET

Ercros logra frenar su caída

Ercros, que había aguan­tado los cas­tigos de los úl­timos tiempos y ce­rraba la pa­sada se­mana en 0,611 eu­ros, con un re­tro­ceso acu­mu­lado del 0,81% en 2016, su­frió fuertes va­ra­palos las dos pri­meras se­siones de esta se­mana, lle­gando a re­tro­ceder hasta un 22%; el pa­sado martes cruzó ope­ra­ciones a 0,471 eu­ros.

El factor que determinó este castigo fueron los rumores que circularon relativos a importantes recortes en las cifras de negocio de la compañía, como consecuencia de que la UE ha prohibido, a partir del 11 de diciembre de 2017, la utilización de tecnología de mercurio en la producción de cloro y sosa cáustica, si bien posteriormente se ha comprobado que el impacto no generará especiales problemas en la marcha del grupo, lo que frenó la caída y propició el inicio de una recuperación, que según los expertos no fue mayor debido al panorama general. Así, al cierre del jueves, el valor quedó en 0,508 euros, con un castigo acumulado del 18%, después de haber ganado a lo largo de 2015 un 56%.

La prohibición, según explicó Ercros a la CNMV, coincide con la decisión del cierre de la planta de MDI anunciada por Covestro, que es el principal suministrador de cloro de su factoría de Vila-seca. A consecuencia de todo ello, Ercros verá reducida sus producciones de cloro (así como de sosa cáustica) en un 55%, lo que a su vez llevará una reducción en el mismo porcentaje en el consumo de electricidad, por lo que el Ebitda de la compañía reducirá su sensibilidad a este coste, que ha aumentado notablemente en los últimos años. Y este menor consumo energético permitirá liberar avales financieros y los depósitos que los garantizan por importe de unos 8 millones de euros, que aportarán una liquidez extra a la compañía para abordar los costes del ajuste que deberá realizar.

Ercros tiene que ajustar su estructura y rebajar su plantilla entre 150 y 200 trabajadores, para lo que precisará dotar una provisión de unos 10 millones de euros, al cierre de 2017, una vez que el consejo acuerde ejecutar las acciones que considere necesarias.

El grupo prevé que, en consecuencia, a partir de 2018, su facturación se verá reducida en unos 90 millones de euros, lo que representa aproximadamente el 15% de su facturación anual, al tiempo que reducirá su Ebitda en un rango que va de 5 a 10 millones de euros, en función de los ajustes de mercado que pudieran producirse como consecuencia de la citada prohibición. Unos impactos, que los responsables de Ercros consideran perfectamente asumibles, ya que serán compensados con el creciente rendimiento de otros negocios (Química Intermedia y Farmacia), que vienen incrementando su aportación a los beneficios del grupo.

Ercros seguirá presente en el mercado del cloro y de la sosa cáustica con la producción de las plantas que ya han reconvertido su tecnología, el 100% de Sabiñánigo y el 30% de Vila-seca.

Los gestores de la sociedad afirman que el entorno favorable derivado del tipo de cambio, la reducción del coste del gas derivada de la reducción del precio del petróleo, junto a las mejoras de eficiencia adoptadas, han contribuido a la vuelta a la rentabilidad de la compañía en 2015.

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