El ritmo de re­duc­ción de las redes se mo­dera en pleno de­bate sobre el pro­ceso di­gital

Torres enmienda a su jefe FG y defiende ahora la sucursal física en el BBVA

Los bancos buscan un nuevo mo­delo de ofi­cina, más fle­xible y con mayor valor aña­dido

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El BBVA defiende ahora la sucursal física.

Cada vez son más voces en el sector fi­nan­ciero las que de­fienden el papel de las su­cur­sales ban­ca­rias fí­sicas y su im­por­tancia en el fu­turo. Hasta el con­se­jero de­le­gado del BBVA, Carlos Torres, se ha su­mado a esta ten­dencia y sos­tiene, en contra de lo ex­pre­sado re­cien­te­memnte por su pre­si­dente, que el mo­delo de ofi­cinas no está ago­tado. De he­cho, el ritmo en la re­duc­ción de las redes se ha ami­no­rado, justo en pleno pro­ceso de trans­for­ma­ción di­gi­tal. Eso sí, el mo­delo de ofi­cina será dis­tinto al ac­tual, con ho­ra­rios más fle­xi­bles, como ha hecho Bankia, y con ope­ra­ciones de mayor va­lor.

La prudencia se ha instalado entre los directivos de la banca española o, al menos, se evita caer en declaraciones proféticas como las que hace algo más de una década protagonizó el entonces consejero delegado de Bankinter, Juan Arena. Su vaticinio de que el 'brick' (la oficinas de ladrillo) se acababa con el 'click' (las nuevas tecnologías) no es que no se haya cumplido, sino que ya no se comparte en el sector financiero.

El consejero delegado del BBVA, Carlos Torres, el hombre elegido por su presidente FG para impulsar el desarrollo digital del grupo, ha sorprendido a propios y extraños al afirmar que "la red de oficinas tendrá un papel clave en el futuro". Tras glosar los avances logrados en el proceso de digitalización de su banco, como una disminución del 36% del número de transacciones en su red desde 2009, Torres considera que "no se puede poner el carro delante de los bueyes" y reconoce que la oficina bancaria "no es un modelo agotado".

Eso sí, el tecnológico consejero delegado del BBVA considera que en España "el mercado demandará cada vez más un número menor de oficinas", por lo que se alinea con el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, que pedía hace un par de meses a todo el sector una reducción mayor de las redes instaladas para un mayor control de costes y una mejora de la rentabilidad.

Precisamente, el BBVA ha incrementado su número de oficinas en España hasta junio un 23,3%, debido principalmente a las más de 700 oficinas de Catalunya Banc tras su integración en el grupo. Tras el reciente acuerdo con los sindicatos para la reducción de la plantilla de la entidad catalana, en el sector se baraja que la reducción de oficinas sea inferior a las 400 que habían calculado los directivos del BBVA.

El incremento puntual de la red de oficinas en España del BBVA contrasta con la disminución de sus principales competidores. Eso sí, el ritmo se ha atenuado en los últimos tiempos. Banco Sabadell ha reducido tan sólo un 2% el número de oficinas, hasta 2.228. Pese a todo, el grupo de José Oliu incrementa su tamaño total con la integración del británico TSB y suma hasta junio un total de 2.919 sucursales.

Bankia muestra un comportamiento plano tras los importantes ajustes acometidos en el pasado como consecuencia de su rescate y mantiene en 1.978 su número de sucursales. El Banco Popular ha reducido un 1,2% su red en la comparativa interanual y cuenta con 1.930 oficinas en el territorio español.

Los mayores ajustes se los anotan el Santander (con una reducción del 3,29% y casi 120 oficinas menos) y Caixabank (un 6,14%), aunque el grupo presidido por Isidro Fainé se mantiene líder del sector con una red de 5.345 sucursales. Una de sus prioridades ha sido siempre la proximidad al cliente.

Otro concepto

Bankinter es otra entidad que ha ampliado su red de oficinas, aunque en un número muy pequeño (dos sucursales). Su consejera delegada, María Dolores Dancausa, ha sido una de las nuevas voces que se ha sumado a defender la vigencia de las oficinas físicas, ya que serán claves para algunos segmentos de negocio, como el de banca privada, en el que es necesaria una relación directa con el cliente. Y ese segmento es clave para la entidad desde hace tiempo.

Con mayor o menor densidad, las redes bancarias se ven abocadas a operar bajo nuevos parámetros, según se sostiene en el sector. Los gestores de Bankia son consciente del nuevo modelo de relación que buscan sus clientes y por ello han cerrado un acuerdo con los sindicatos para la ampliación de la jornada de sus empleados y poder mantener un horario más flexible en determinadas oficinas, aquellas que han bautizado como ágiles y que abren por las tardes.

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, apunta que el 53% de sus clientes quieren ser atendidos en horario vespertino, por lo que considera imprescindible que la plantilla sea flexible con las necesidades de la clientela. Por ello, se justifican las aperturas por las tardes, algo que en fuentes del sector consideran que no será determinante en el convenio colectivo de banca que se negocia desde hace unos meses.

El hecho es que todos los avances tecnológicos y la disponibilidad de varios canales para la relación de los clientes con el banco no va a suponer el final de la oficina física, aunque las operaciones que se hagan en las mismas no sean las más convencionales y las que menor interés o beneficio tiene para las entidades.

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