La te­leco quiere apro­ve­char el cre­ci­miento que está re­gis­trando la eco­nomía para au­mentar sus in­gresos en España

Telefónica se refuerza en fibra ante el inminente giro regulatorio de la CNMC

Alierta vuelve a meter pre­sión a Vodafone y Orange tras su acuerdo con la china ZTE

Telefonica
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Telefónica ten­dría ahora todo de cara si la Bolsa ti­rase y las ac­ciones co­ti­zasen por en­cima de lo que están ac­tual­mente -a 12,72 eu­ros-. Aunque la ex­po­si­ción en Brasil ge­nera al­gunas du­das, los ne­go­cios de Europa e Hispanoamérica van, según sus di­rec­ti­vos, mucho mejor de lo es­pe­rado, y España ha de­jado de ser un pro­blema y co­mienza a cre­cer. Todo ello, cuando la CNMC pa­rece ser que em­pieza a aflojar la soga a la te­leco ante sus má­ximos com­pe­ti­dores Vodafone y Orange.

El último acuerdo con la china ZTE va a permitir dar solución a la compañía en ámbitos como las redes de fibra óptica de gran capacidad en los mercados europeos y de Latinoamérica. La operadora ha vuelto a adelantarse y cobra ventaja en lo que se conoce ya como la próxima generación de redes.

José María Álvarez Pallete, consejero delegado de Telefónica, definía el nuevo pacto que han sellado con la multinacional china como una gran alianza, ya que les va a permitir dar un salto cualitativo en las redes de nueva generación, especialmente en las de banda ancha ultrarrápida con tecnología GPON, las soluciones de ampliación de la capacidad en las redes de transporte, las tecnologías de comunicación de voz sobre las infraestructuras móviles 4G y la transmisión por microondas.

Esta alianza ayudará a la operadora, según Pallete, en su transformación para ser una telco totalmente digital, el gran objetivo perseguido desde hace tiempo por su presidente, César Alierta. En esta misma dirección, la compañía acaba de adjudicar un contrato a Alcatel-Lucent para transformar en España las redes fijas y móviles con tecnología IP para responder a la creciente demanda que se espera tanto en servicios de datos como de vídeo por las ofertas televisivas del fútbol. La china ZTE opera ya en 160 países y proporciona soluciones a Telefónica en ámbitos como las redes de fibra óptica de gran capacidad, redes móviles 2G y 3G o IP multimedia.

Marcar los pasos

Desde hace tiempo, Telefónica marca los pasos en España, pero también los marca en parte de Europa como Alemania, Brasil o Hispanoamérica. Con la expansión de su servicio Movistar TV, tras la compra de Canal+, ha revolucionado nuevamente el negocio de la telefonía y ha obligado a sus dos rivales a contraatacar. Es cierto que las dos primeras que han revolucionado este verano el mercado han sido Vodafone y Orange con ofertas agresivas con el fútbol televisivo como gancho. Pero ha sido Telefónica quien ha removido toda esta guerra de precios que todavía no está definitivamente cerrada.

Es decir, Telefónica revolucionó el mercado interno de la fibra óptica, obligando en un primer momento a la británica Vodafone a echar mano de la cartera y comprar Ono para poder competir y, a la francesa Orange, después, a adquirir Jazztel, para no quedarse tampoco descolgada. Ahora ha sucedido lo mismo, Vodafone y Orange no han tenido más remedio que lanzarse y han hecho de las ofertas del fútbol el culebrón del verano.

Respecto a la expansión de la fibra óptica, la operadora española sigue muy por delante de sus competidores pero en los últimos meses se había enfriado en sus objetivos por razones regulatorias. Desde hace un año, Telefónica había perdido su interés por llegar a toda España en dar cobertura de fibra y velocidad 4G por la regulación que la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) estaba aplicando en cuanto a la expansión de la red de fibra óptica de la operadora. La CNMC ha obligado a compartir su propia red con sus competidores -mediante alquiler- en aquellas zonas donde no hubiera suficiente competencia.

Tal exigencia, puesta en vigor hace un año, había llevado a Telefónica a congelar sus inversiones en fibra óptica, lo que hizo temer al Gobierno y al ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, un retroceso en este terreno. Es decir, cuando España se había convertido en el país europeo más avanzado en fibra, el país más pionero podía perder el tren y quedarse por detrás de Alemania, Francia e Italia.

La compañía llega ya a 12,5 millones de hogares y el objetivo de Alierta es cubrir con fibra unos 20 millones de hogares. Tras la imposición del organismo regulador, Alierta levantó el pie del acelerador e inició una campaña de presión ante Mariano Rajoy que le ha permitido que la CNMC se esté planteando ahora revisar y modificar las exigencias que habían venido en parte marcadas por Vodafone y Orange.

Ahora, los tambores de guerra se han calmado y todo apunta a que, tras el verano, la CNMC va a cambiar el modelo y dejará en libertad para que Telefónica, Vodafone y Orange compitan libremente en las ciudades que tengan más de 100.000 habitantes. Por debajo de ese tope, el organismo que preside José María Marín, está estudiando qué hacer.

Alierta, por su parte, verá así recompensado sus reclamaciones en un momento en el que ve a España como un potencial de crecimiento para la compañía. En la presentación de los resultados del primer trimestre, Alierta destacó que la aceleración del crecimiento orgánico del segundo semestre se apoya en la “fuerte recuperación” del negocio en España. Su gran pelea ahora está en el mercado interno.

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