Manual de emergencia para españoles con baja autoestima en este año 2015 del cambio

España 1519-1682: ‘Un re­lato muy ameno del na­ci­miento de la pri­mera su­per­po­tencia glo­bal’

Varios si­glos des­pués de la fa­tí­dica y fas­ti­diosa Leyenda Negra y de la Armada Invencible, ahora re­sulta que los bri­tá­nicos vienen al res­cate de la his­toria de España. Medio pá­rrafo de prueba: ‘Como todo co­le­gial sabe, ‘el Imperio donde nunca se pone el Sol’ era bri­tá­nico, y la ex­pre­sión ‘sangre azul’ se apli­caba a la no­bleza que go­bernó la mayor parte de su his­to­ria. Y sin em­bargo, todos estos es­co­lares están equi­vo­ca­dos’.

El otro medio párrafo: ‘Lo de que nunca se pone el Sol se acuñó para describir los dominios del Emperador Carlos V, Carlos I de España, que fueron los primeros en extenderse a lo largo de todas las zonas horarias. Y lo de sangre azul se refería a los antepasados visigodos que reconquistaron España de los moros’.

Esto, y muchas cosas más, sale de la inspiración del moderno historiador británico Robert Goodwin, autor de un libro sobre el Siglo de Oro español que ha salido a las estanterías esta misma semana. Pero desde hace un tiempo ya viene llamando la atención de los medios nacionales e internacionales, porque las 587 páginas del tocho suben la moral al más pintado. Su visión de la época de Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Carlos V, Felipe II, etc., es mucho más condescendiente de lo normal en la bibliografía foránea.

El título del libro ya avisa de que es a favor: ‘España, el centro del mundo 1519-1682’. Y su lectura de la historia con ojos de hoy produce párrafos como este otro: ‘El día de Halloween de 1519, una solitaria nao arribó a orilla del sur de España y navegó río arriba el Guadalquivir hasta Sevilla, capital de Andalucía, una región conocida por los poetas árabes como un paraíso en la Tierra. El primer barco que volvía a Europa desde las nuevas tierras conquistadas de México, la pequeña Santa María, tenía “tanto oro a bordo que no había ningún otro lastre”; o así es como se lo contaron al Rey Carlos. En ese momento nacía el moderno mundo occidental y comenzó la globalización’.

Menudo salto en el vacío. De la conquista de América al concepto actual de la globalización. Pero Goodwin no es ningún frívolo charlatán, sino un estudioso cuya erudición está a la altura de los grandes. Y ha despertado el interés de medios tan prestigiosos como The Spectator y The Economist, que esta misma semana le han dedicado artículos elogiosos. Artículos en los que España aparece como el hito que defiende la obra de Goodwin: como la primera potencia mundial en la historia.

Otro botón de muestra, un elogio de Alexander Fiske-Harrison en The Spectator: ‘Lo que distingue a Goodwin de otros historiadores de ese periodo es el carácter auténticamente multidisciplinar de sus perspectivas. Es erudito y conciso en los terrenos más conocidos, y al mismo tiempo se adentra por otros derroteros originales, sobre todo en cuanto a los motivos y actuaciones de los principales protagonistas. Que incluyen al pío Carlos, a su ostentoso hijo Felipe II, que sólo conocía su Imperio por el papeleo de la abrumadora burocracia, y a favoritos como el Conde Duque de Olivares, valido de Felipe IV’.

Evidentemente, el libro recoge lo bueno y lo malo del Siglo de Oro. Pero el que no sea sólo lo malo ya es algo estimulante. Hay que tragarse, entre otras muchas coas, los cinco defaults de Felipe II, que se dice pronto. En eso también Goodwin señala que España fue pionera al ser el primer Estado moderno en suspensión de pagos. Y como no podía ser de otra manera, The Economist publica en el número que se pone a la venta este fin de semana una crítica del libro en el que subraya que es ‘un relato muy ameno del nacimiento de la primera superpotencia global’.

The Economist, además, también le ha hecho una entrevista al autor que ha colgado en su web. En ella, Goodwin se detiene a otro de los capítulos más entretenidos del libro, la explosión de arte y cultura de ese Siglo de Oro. Entre otras cosas, dice: ‘Sin discusión, la más excelsa figura de este mundo de letras fue Miguel de Cervantes, que extrajo su experiencia en los viaje a lo largo y ancho de Andalucía como recaudador de impuestos para escribir el Quijote. No sólo fue la primera novela moderna, tantas veces alabada por escritores desde Nabokov a Harold Bloom y Paul Auster, sino que el nacimiento de la novela a su forma suprema en la Gran Bretaña del siglo XVIII sería inimaginable sin Cervantes señalando el camino a Danivel Defoe, Jonathan Swift. Mark Twain, por cierto, también admitió que sin Don Quijote y Sancho no habría habido la Moby Dick de Herman Melville’.

Son todo un hallazgo el libro y los comentarios que están publicándose en la prensa anglosajona. Y respecto a la Leyenda Negra, ¿habrá que recordar la Alemania de sus dos Guerras Mundiales; la Gran Bretaña de sus decapitaciones de reyes, reinas y demás, aparte de las terribles tropelías en Kenia y la India, sin ir más lejos, a Australia, que se podría; la Francia de sus guillotinas, su Gobierno de Vichy y cosas así; la Italia de Mussolini cabeza arriba y cabeza abajo; la Suecia y otros países con los episodios de esterilización forzosa; etc., etc. etc.?

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