Monitor de Latinoamérica

España re­nueva su con­fianza en el mer­cado bra­si­leño, que juzga “prioritario”

Brasil: el caso Odebrecht amenaza el nuevo plan de infraestructuras

Rousseff lanza un pro­grama de 57.000 mi­llones en medio de la sa­cu­dida por el arresto del em­pre­sario

Rousseff
Dilma Rousseff.

La pre­si­denta de Brasil, Dilma Rousseff, acaba de anun­ciar un nuevo y mi­llo­nario plan de in­ver­sión en in­fra­es­truc­turas des­ti­nado a tratar de sacar al gi­gante re­gional de su ac­tual re­ce­sión. El anuncio ha coin­ci­dido con un mo­mento de­li­cado para el sector cons­tructor bra­si­leño, sa­cu­dido por el te­rre­moto de la de­ten­ción del los pre­si­dentes de las dos ma­yo­rías com­pañías del país y Latam, Odebrecht y Andrade, acu­sados de estar im­pli­cados en el caso de co­rrup­ción de Petrobras.

Y también con la visita del ministro de Exteriores español, García Margallo, que ha ratificado la confianza hispana en la reactivación de la mayor economía regional, que se sitúa hoy en recesión.

El nuevo Plan de Infraestructuras, desarrollado exclusivamente mediante concesiones al sector privado se eleva a 64.500 millones de dólares (57.000 millones de euros) y abarca proyectos de construcción y modernización de carreteras y autopistas, redes ferroviarias, aeropuertos y puertos.

Con él, Brasil se propone captar millonarias inversiones privadas, nacionales y extranjeras, a fin de apuntalar una economía que acumula cinco años de bajo y nulo crecimiento. El PIB caerá el 1,2% este año (el peor resultado desde 1990, cuando el PIB cayó el 4,35%), con la mayor inflación en 12 años, el 8,5%. El país avanzó el 0,1% en 2014, tras un mero 1% en 2013 y un 2,3% en 2012.

El plan se llevará a cabo exclusivamente mediante la participación de empresas privadas, y las firmas extranjeras optarán a las concesiones obligatoriamente coaligadas con brasileñas. El Estado no invertirá directamente, aunque mediante el banco público BNDES se financiará con préstamos de entre el 70% y el 90% el inicio de obras, que serán ejecutadas en dos períodos. El primero irá hasta 2018 y prevé inversiones por 18.040 millones de euros y el segundo se realizará en 2019.

Según Rousseff, el plan es clave para que el país recupere el crecimiento, si bien los expertos son menos optimistas. Es el cuarto que anuncia el país en 12 años y algunos, como el Programa de Logística, puesto en marcha en 2012, apenas se cumplió en un 25%. Por ello, los analistas dudan del impacto que puedan tener las medidas sobre el PIB, al igual que ha ocurrido con el reciente anuncio de inversiones chinas por más de 50.000 millones de dólares.

Así las cosas, las empresas deberán obtener beneficios de la explotación posterior de las vías de transporte. La mayor parte de la inversión irá a líneas férreas: 27.000 millones de dólares para construir 10.000 kilómetros, con 13.000 millones para la red ferroviaria bioceánica, que unirá Atlántico y Pacífico a través de Brasil y Perú, un megaproyecto con participación china con el que Brasilia trata de lograr una salida al Pacífico sin pasar por el Canal de Panamá.

Concesiones en ferrocarriles, vías, puertos y aeropuertos

Las autopistas tendrán una inversión de 21.000 millones de dólares y se prevé 2.607 kilómetros sólo de autopistas, con foco en la descongestión de las rutas hacia Santos desde las zonas de producción y exportación de soja. A la modernización de puertos (30 terminales que han quedado obsoletas) se prevén 11.900 millones y a aeropuertos, 2.700 millones (mejoras en las terminales de Porto Alegre, Fortaleza, Salvador y Florianópolis).

Pese al atractivo del plan, las garantías de Rousseff de dotarlo de plena seguridad jurídica y a que Brasil afirma que la demanda de infraestructuras es fuerte y que las obras tienen futuro asegurado (en los últimos 10 años los viajes por carretera han crecido el 180% y el número de viajeros de avión, 150%), las firmas españolas, muy presentes en el país, especialmente en construcción, han acogido el plan con escepticismo y cautela, en espera de detalles sobre las condiciones para recuperar una inversión que no será pública.

España, con grandes intereses empresariales e inversores en el mayor mercado de Latam, (Brasil es el segundo destino de la inversión española en el exterior, con un acumulado de 70.000 millones de euros y 4.000 millones en 2014) ha renovado su confianza en un país que el Gobierno juzga prioritario. Y ello pese a las sombras del escándalo Odebrecht: varias empresas hispanas están aliadas en Brasil y en la región con el coloso, lo que ha generado inquietud en algunos consorcios que acometen obras importantes.

Consciente del mal momento económico y político (numerosos casos de corrupción) por el que atraviesa el país, García-Margallo echó un capote a Rousseff en su reciente visita al país, donde alentó la inversión española. Dijo que “el futuro Brasil no ofrece dudas” y tildó la actual crisis de “trastorno transitorio”. Indicó que Brasil es “prioridad absoluta” para España y señaló que las empresas españolas siguen haciendo de Brasil “una apuesta existencial”.

Inversiones españolas

España es el segundo inversor en Brasil (20% del total) tras EEUU y se prevé que la inversión aumente este año. Teléfonica acaba de comprar GVT a Vivendi por 4.665 millones de euros; Santander tiene interés en la red HSBCA y Repsol (aliada de la china Sinopec en el país) ha descubierto grandes reservas de crudo. Se prevé que las españolas invertirán 12.800 millones en Brasil hasta 2016, especialmente en telecos, infraestructuras, finanzas y TIC. Presentes en todos los rubros, destaca la presencia en infraestructuras e ingeniería (ACS, Sacyr, FCC, OHL, Acciona, Ferrovial, Gamesa, Isolux, Ortiz, Abengoa, Comsa) y energía (Repsol, Iberdrola, Gas Natural).

El anuncio del plan de infraestructuras llega en un momento delicado para las constructoras del país, que pueden verse afectadas por el escándalo de corrupción que afecta a los presidentes de Oderbercht y Andrade Gutierrez, primera (200.000 trabajadores y presencia en 25 países) y segunda de Brasil y toda Latam. Marcelo Odebrecht y Otávio Azevedo fueron detenidos en relación con el grave caso de corrupción de Petrobras y acusados de sobornar a mandos de la petrolera. Otros altos directivos de ambas firmas también han sido detenidos de forma preventiva. Se les investiga por formar un supuesto cártel, fraude en licitaciones, desvío de caudales públicos y lavado de dinero.

Ese presunto cártel es sospechoso de haber cobrado en exceso a Petrobras, usando el dinero sobrante como soborno a ejecutivos y políticos, además de amañar licitaciones para adjudicarse obras contratadas por la petrolera en 2004-14. Moody’s ha bajado ya la nota a Oderbrecht y Andrade por la percepción de un alza del riesgo de crédito. A Brasil pertenecen 15 de las mayores 20 constructoras de Latam: Odebrecht, OAS, CCR Rodovías, Cyrela, PDG Reality, Andrade y Camargo Correa están entre las grandes regionales.

El gigantesco caso de corrupción puede tener un grave impacto político, dada la vinculación de Marcelo Odebrecht con Lula y su PT. La Fiscalía ya ha abierto una investigación para ver si éste benefició a la firma. La supuesta red abarcó los mandatos de Cardoso (PSDB) y Lula y Rousseff (PT). Marcelo Odebrecht es el tercero de una dinastía que inició un imperio en 1944 y heredero de un apellido que equivale a poder. En los últimos años la empresa creció exponencialmente en construcción, haciéndose con gran parte de las obras del Mundial 2014, las Olimpiadas de 2016 y la modernización del puerto de Río.

Odebrecht, en consorcios con españolas

El golpe a la constructora se sigue con atención desde España, donde varias firmas son aliadas o competidoras directas del gigante. Y en varios países, que comienzan a mirar con lupa las inversiones de la constructora. Odebrecht construyó en consorcio con FCC la Línea 1 del metro de Panamá y ganó con la española la licitación de la Línea 2. Acciona se hizo en alianza con la brasileña con la segunda fase del Metro de Quito y el consorcio Odebrecht-Enagás se adjudicó el proyecto Gasoducto Sur Peruano. ACS y FCC arrebataron a la brasileña la línea 2 del Metro de Lima y en México, FCC y Agbar compiten con Odebrecht por el Sistema de Agua y Saneamiento de Veracruz.

En Colombia, donde Odebrecht participa en varias obras, se han activado ya controles preventivos para evitar posibles efectos en los contratos. Transporte ha pedido la posible aplicación del Estatuto Anticorrupción y artículos de la ley que rige la contratación estatal, al objeto de salvaguardar el patrimonio público. Odebrecht participa en la Ruta del Sol Sector 2 y en el plan de recuperación de navegabilidad del río Magdalena. En Perú, donde Odebrecht está en 14 proyectos de infraestructura, se sigue el caso con atención.

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