La tasa que so­portan para fi­nan­ciar RTVE es siete veces mayor que la de la te­le­fonía bá­sica

Las telecos digieren el servicio universal con unos costes reconocidos que tienden a cero

La par­tida más grande del ser­vicio de pres­ta­ciones mí­nimas es la obli­ga­ción de des­plegar su red en zonas no ren­ta­bles

llamadas telefónicas .
Telefonía fija universal.

Es una más de las cargas que so­portan las grandes ope­ra­doras de te­le­cos. En este caso es la se su­fragar un bien bá­sico y ne­ce­sa­rio: el ac­ceso a las te­le­co­mu­ni­ca­ciones bá­sicas en cual­quier rincón de la geo­grafía na­cional que esté ha­bi­tado. Es el lla­mado ser­vicio uni­ver­sal, de­fi­ci­ta­rio, y cuyos costes re­co­no­cidos y re­tri­buidos son cada vez me­no­res. A grandes ras­gos, el ser­vicio in­cluye el ac­ceso a la red de te­le­fonía fija, guías de nú­meros de abo­na­dos, te­lé­fonos pú­blicos de pago y ser­vi­cios adap­tados para per­sonas con dis­ca­pa­ci­dad.

Telefónica es la operadora encargada de prestar el servicio universal hasta 2017 pero el coste se reparte entre la empresa que dirige César Alierta y otras dos empresas.

El coste reconocido, auditado por la CNMC, ha ido cayendo con los años. Desde más de 200 millones de euros en el año 2000 hasta los 21 millones de euros reconocidos por la Comisión de la Competencia en 2012, último año con datos cerrados.

La partida más grande del servicio universal es la obligación de desplegar su red en zonas no rentables. En 2012, esta partida alcanzó los 22 millones de euros. Competencia, para hacer sus cálculos de coste, también tiene en cuenta los beneficios que obtiene la empresa por prestar el servicio universal. La empresa logra que su marca esté presente en todo el país y se beneficia de ese reconocimiento y ubicuidad.

Además, el tener cabinas repartidas por todo el territorio le permite poner publicidad en ellas (de su propia empresa o de otras). Así, el resultado final del último ejercicio auditado es que el coste retribuido por prestar el servicio universal en España ha pasado de los 2,68 euros por persona en 2002 a 0,45 euros en 2012. Y eso que desde ese año el servicio universal incluye también el acceso de banda ancha.

La financiación del servicio universal entre varias operadoras no es común en Europa, donde suele sufragarlo el antiguo monopolio. El modelo español se parece al de EE UU. Allí, los fondos para estos programas los aportan también las operadoras de telecos, que deben destinar un porcentaje de sus ingresos a financiar el servicio universal.

En el caso español, el despliegue de infraestructura ya realizado, la explotación de algunos activos rentables y la presión de la CNMC han provocado esa bajada del coste reconocido para el sector. Visto en comparación con otras cargas que soportan las telecos parece incluso una cantidad pequeña que previsiblemente irá tendiendo a cero en los próximos años, como ocurre en el Reino Unido.

Sin embargo, hoy día no es la principal servidumbre que tienen que asumir las telecos. La tasa que tienen que pagar a las operadoras para financiar RTVE es mucho mayor. En concreto, la ley obliga a las operadoras a pagar el 0,9% de sus ingresos brutos para este fin. De hecho, en 2012 entre las empresas de telecomunicaciones y las cadenas de televisión privadas aportaron 217,35 millones para financiar la radiotelevisión pública. De esa cantidad, 155 millones provenían de las telecos, una cantidad que multiplica por siete el coste del servicio universal.

Hace unos meses, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decidió el reparto entre Telefónica, Telefónica Móviles, Vodafone y Orange de la contribución al Fondo Nacional del Servicio Universal para el ejercicio 2011, que se eleva a 31,9 millones de euros.

Para fijar las contribuciones, la CNMC tuvo en cuenta el volumen de ingresos de comunicaciones electrónicas de los operadores durante el ejercicio de 2011, deduciendo los pagos por interconexión y otros pagos mayoristas. En concreto, Telefónica tuvo que costear 12 millones de euros (38%); Telefónica Móviles, 9,5 millones (30%); Vodafone, 6,5 millones (20%) y Orange, los 3,9 millones restantes (12%).

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