Consideran que Francisco González no está le­gi­ti­mado para ha­blar por su deuda ori­ginal con el PP

Banqueros y empresarios del Ibex-35 irritados por el discurso político de FG

El pre­si­dente del BBVA ad­vierte de los riesgos del po­pu­lismo en España pero calla en Venezuela pese a las pro­vo­ca­ciones de Maduro

Francisco González, presidente de BBVA, reivindica su ...
Francisco González, presidente de BBVA.

El in­sis­tente dis­curso po­lí­tico del pre­si­dente del BBVA, Francisco González, contra los riesgos del po­pu­lismo en España está le­van­tando la­ce­rantes am­po­llas en mu­chos de sus co­legas y em­pre­sa­rios del Ibex-35. Presidentes y CEOs de grandes firmas es­pañolas con­si­deran irres­pon­sa­bles los men­sajes po­lí­ticos del ex agente de cambio y bolsa y re­cuer­dan, en pri­vado, que Francisco González es uno de los di­rec­tivos em­pre­sa­riales menos le­gi­ti­mados para ha­blar de la forma que lo hace, dada su deuda po­lí­tica con el PP y, ade­más, por su lla­ma­tivo si­lencio en otros países con si­tua­ciones po­pu­listas ya con­so­li­da­das, como es el caso de Venezuela, donde el BBVA es el único banco es­pañol que ha de­ci­dido per­ma­necer en el país.

Las críticas de sus colegas del Ibex-35 contra FG, expresadas obviamente en privado, no sólo se quedan en los aspectos públicos de su discurso anti-populista. "Lo peor de Paco (por FG) es su insistente campaña y la presión a la que nos ha sometido a algunos para que nos unamos a su mensaje", comentaba avergonzado un conocido CEO de una empresa del sector de la distribución. "No se da cuenta que, en la presente situación de la banca en España, en fase de recuperación de su imagen perdida por los abusos de las cajas de ahorro y de los políticos, el efecto que consigue es precisamente el contrario: que nos señalen cada vez más", añadía.

Francisco González, un ex agente de cambio y bolsa sin ninguna experiencia bancaria, llegó en 1996 a la presidencia de Argentaria, hoy integrada en el BBVA, gracias a los favores que le debía el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar. Sin estar afiliado al Partido Popular, FG era un hombre próximo a empresarios y políticos del Partido Popular, como Rodrigo Rato y Manuel Pizarro, de los que luego interesadamente se distanció, especialmente de Rato, al que ha criticado mucho en privado y torpedeado cuando era presidente de Bankia. No ha hecho lo mismo con Aznar y con Ana Botella, de los se llegó a decir que era y es su asesor personal de inversiones. Tampoco se atrevido con Mariano Rajoy, al que ya no frecuenta tanto pero que sí teme pese a la procedencia gallega de ambos.

Deudor de Aznar y de Rato, el ahora presidente del BBVA utilizó también la vía política para alzarse a la presidencia del BBVA, banco al que ha conseguido desplazar con habilidad del primer puesto del ranking financiero español a un loable segundo, siendo ahora casi un 50% inferior en tamaño, activos y beneficios que el Banco Santander. Con ayuda entusiasta del ministerio de Economía que entonces dirigía Rato, pero sobre todo con el apoyo explícito del Banco de España (gobernado entonces por Jaime Caruana, otro experto gestor muy próximo al PP), FG propició una fusión de la semi pública Argentaria con el privado BBV, que por décadas fue el patio familar de pomposos apellidos vascos con fuerte olor a naftalina de la elitista Neguri.

"FG es, de todos los presidentes de las entidades y empresas del Ibex-35, el menos apropiado para criticar los resultados del 24-M y la aparente deriva populista del electorado español, soberano y responsable de su voto, aunque se equivoque. Tiene un pecado original obvio ya que su nombramiento y su permanencia al frente del BBVA no hubiera sido posible, ni lo es, sino fuera por sus vinculaciones políticas. Además, carece del prestigio necesario para pontificar ya que ni es banquero y como gestor ha resultado bastante mediocre", asegura un observador londinense. "A qué viene entonces su desafiante intromisión y sorprendente inmersión en la política. Los banqueros de entidades privadas, si es que realmente lo son, se deben a sus accionistas, no a pagar ni esperar favores políticos", añadía.

Un CEO muy significativo de una empresa del Ibex-35, consultado por www.capitalmadrid.com, era más explícito a la hora de denunciar las recientes "actividades políticas" adicionales realizadas por FG antes y después de sus desafiantes comentarios en el curso sobre banca (que el BBVA paga en su totalidad) que se ha desarrollado esta semana la Universidad Internacional de Menéndez Pelayo de Santander.

"Que hable de política ya está mal, por los efectos adversos para todos. Pero que encima pretenda que lo hagamos los demás es intolerable. Ni siquiera la CEOE ha entrado al trapo y su silencio es encomiable. Porque nosotros nos debemos a nuestra responsabilidad empresarial y a los accionistas, no a los políticos y a las deudas y favores que podamos tener con ellos", añadía.

*Venezuela y Maduro

Pero lo más llamativo del discurso anti-populista del presidente del BBVA es su elocuente silencio en Venezuela, país en el que el banco que preside es la única entidad financiera internacional importante que no ha salido por piernas del país bolivariano, incluso perdiendo dinero. Acosado por los Gobiernos de Chávez y de Nicolás Maduro, el Banco Santander fue el primero que liquidó sus activos y dejó el país, evitando comprometerse con un régimen que no sólo está siendo un ejemplo mundial de un populismo dañino para su población sino que, además, financia y ayuda de manera indirecta a fuerzas y dirigentes políticos populistas, incluyendo algunos de España.

El BBVA de Francisco González no sólo ha aplicado un rasero diferente y cínico en Venezuela que en España sino que además ha tomado posiciones en la Bolivia de Morales soportando cargas fiscales adicionales destinadas a financiar los proyectos populistas de otro líder bolivariano. En ambos países, pero sobre todo en Venezuela, el banco español ha tenido que soportar humillaciones públicas sin parangón. Tal es el caso de los insultos y hasta amenazas que sufrió el responsable local del BBVA Venezuela, al que se sometió a escarnio público desde la presidencia de la República caribeña.

En aquellos momentos críticos, Francisco González mantuvo un sonoro silencio tanto frente a las amenazas como a las exigencias financieras del populismo bolivariano. "Si en España levanta la voz es porque seguimos y seguiremos siendo una democracia, incluso si se producen esos riesgos tan dantescos que denuncia y que incluso podemos compartir pero que forzosamente y en puridad y pluralidad ideológica debemos respetar en defensa y respeto de los intereses de nuestros accionistas", sentenciaba un colega próximo a González.

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