GEOPOLÍTICA NACIONAL

Los independentistas contra la ambigüedad de UDC

El pró­ximo do­mingo, Durán se la juega en una con­sulta sobre la in­de­pen­dencia que di­vida a los afi­liados

El li­de­razgo ideo­ló­gico de José Antonio Durán i Lleida sobre Unión Democrática de Cataluña (UDC) fue desafiado el pa­sado martes por la pre­si­denta del par­la­mento ca­ta­lán, Nuria de Gispert, que es miembro de la di­rec­ción del par­tido. Gispert ha pe­dido poner fin a las am­bi­güe­dades de UDC, y votar ‘no’ a la pre­gunta que la con­fe­rencia par­ti­daria so­me­terá a apro­ba­ción el pró­ximo do­mingo día 14. La pre­gunta está for­mu­lada de tal ma­nera que rehúye com­pro­me­terse con la vía uni­la­teral a la in­de­pen­den­cia, ya abra­zada por el socio de UDC en la ac­tual coa­li­ción go­ber­nante, Convergencia Democrática de Cataluña (CDC).

Aún en el caso de que la pregunta recibiera un ‘sí’ mayoritario (es decir, que el partido rechace la declaración unilateral de independencia), Durán se ha cuidado de quedar con las manos libres para modular su colaboración con Convergencia CDC, incluso si ésta corre hacia una declaración unilateral de independencia. Falta por ver el impacto que el desafío de Gispert tendrá en un partido cuyo liderazgo ha procurado por todos los medios no tener que pronunciarse de forma clara sobre si “sí o no” a la independencia de Cataluña.

Durán anunció que si triunfa el ‘no’ a la pregunta propuesta, “otros tendrán que tomar el relevo… y nosotros daremos un paso atrás”. La cuestión puesta a votación consta de una pregunta explícita y seis criterios que deben condicionar la respuesta. La pregunta explícita es: “¿Queréis que Unió mantenga su compromiso con el proceso, desde el catalanismo integrador y de acuerdo con los siguientes criterios?” Los criterios históricamente postulados por UDC son reafirmados por la pregunta, y son: soberanía de Cataluña, democracia, diálogo, seguridad jurídica, Europa y cohesión social.

##Sectores de UDC que no contemporizan

Hay dos puntos, de entre estos seis, que al entender de un grupo importante de disidentes están formulados en contra de los compromisos políticos ya adquiridos por el partido: el del diálogo y el de la seguridad jurídica. En efecto, la pregunta propone que el proceso se gestione “desde el diálogo entre los gobiernos catalán y español”, mientras que el de la seguridad jurídica excluye “la declaración unilateral de independencia o un proceso constituyente al margen de la legalidad”. Para ese sector disidente, esas dos cuestiones ya están resueltas, y su formulación “no responde a lo que el momento histórico nos reclama”, en palabras de Nuria de Gispert. “Se han acabado - añade la presidenta del ‘parlament’ - los tiempos de la indefinición calculada, de la ambigüedad, de la contemporización”.

Gispert afirma en su comunicado que las elecciones a la Generalidad anunciadas para el 27 de septiembre deben tener carácter plebiscitario, y responder a “si se opta por la consecución de un estado independiente como solución al actual callejón sin salida social, política e institucional”. Por eso, dice, se ve obligada a pedir que se vote ‘no’ a la pregunta tal como ha sido formulada por la dirección de UDC.

La declaración de Gispert es interpretada dentro del partido como una adhesión a la ‘hoja de ruta’ formulada por el presidente de la Generalidad Artur Mas, con el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya y otras fuerzas independentistas. Según esa ‘hoja de ruta’, una vez que las elecciones de septiembre arrojen una mayoría para los partidos independentistas, el parlamento declarará abierto el proceso hacia la independencia, que se materializará en la aprobación de una constitución para una República Catalana, todo ello en el plazo de 18 meses.

El secretario de Universidades Antoni Castellà asegura que hay una corriente dentro del partido que apoyará, “desde dentro o desde fuera del partido”, una lista (electoral) transversal de UDC que pueda ser liderada por Mas. Para este miembro del partido votar ‘no’ a la pregunta que UDC pondrá a votación equivale a decir ‘sí’ a la independencia.

Pero si la pregunta es aprobada (es decir, si la declaración unilateral de independencia es rechazada), en la opinión de Durán no habrá por qué suspender la colaboración con Mas y CDC. Esta sorprendente toma de posición está muy de acuerdo con su peculiar estilo político, que le ha permitido jugar un papel significativo en el marco institucional español y formar parte, al mismo tiempo, de una coalición de gobierno declaradamente inclinada a la secesión unilateral. Así, Durán declaró el pasado martes hallarse dispuesto a hacer “aportaciones propias y en positivo” a la coalición. Y si CDC quiere, “la continuidad de la federación estará garantizada, porque nosotros queremos entendernos”.

##La cuestión nacional se cruza con la social

Sin dudar de que su bien calculada ambigüedad ideológica pueda seguir rindiéndole frutos, tanto ante el gobierno de España como ante el de Cataluña, las recientes elecciones municipales han puesto en evidencia una debilitación de los partidos nacionalistas ‘tradicionales’ frente a otras fuerzas emergentes, como Barcelona en Comú, que ha ganado la alcaldía de la ciudad, y otras coaliciones, que han hecho mella en la hegemonía del dúo CDC-ERC. Dada esta debilitación, no le será tan fácil a Mas y CDC arrastrar a unos disidentes de UDC que no ven clara la viabilidad de la ‘hoja de ruta’, aunque les gustase abrazar la vía de la independencia cuanto antes. Consciente de ese incremento de su debilidad, Mas busca ensanchar la base de apoyo a su ‘hoja de ruta’ con apelaciones a los independentistas de otras fuerzas políticas menos comprometidas con la causa, como UDC, el partido socialista de Cataluña e Iniciativa per Catalunya, y formar con ellas lo que se ha dado en llamar “una marca electoral”, al igual que Barcelona en Comú. Para ello, posiblemente, contaría con el apoyo de Candidaturas Electorales Populares (CUP), y quién sabe si también con la alcaldesa de Barcelona

El problema con esas otras fuerzas es que entre sus afiliados pesa mucho la conciencia de clase. El ‘mix’ de causa social y reivindicación nacional es muy inestable.

En resumen, si el domingo gana el ‘sí’ a la pregunta de UDC (es decir, el no a la independencia unilateral), Mas se verá en un aprieto suplementario. Si venciese el ‘no’ (es decir, el sí a la vía a la independencia), aún le tocaría a Mas y CDC resolver el enigma que el radicalismo social plantea a una causa históricamente vinculada a la hegemonía social y cultural de la burguesía catalana.

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