Gortázar, su con­se­jero de­le­gado, con­si­dera que se trata de un pro­blema muy serio

Caixabank sentencia: sin reputación, la banca no recuperará la rentabilidad

Bajos ti­pos, pre­sión re­gu­la­toria y la re­vo­lu­ción tec­no­ló­gica, los prin­ci­pales retos

Fainé designa a Gonzálo Gortázar como CEO.
Gonzalo Gortázar, CEO de Caixabank.

La re­cu­pe­ra­ción de la repu­tación y de la ren­ta­bi­lidad per­dida du­rante la crisis por los bancos es­pañoles se ha con­ver­tido en toda una ob­se­sión en el sec­tor. Pero hasta el mo­mento, no se ha­bían li­gado los dos con­cep­tos. El con­se­jero de­le­gado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, ha con­di­cio­nado ahora la re­cu­pe­ra­ción de la ren­ta­blidad a la me­jora de una repu­tación que está “bajo mí­ni­mos”. El con­se­jero de­le­gado del Popular, Francisco Gómez, tam­bién re­co­noce la “actitud hi­per­crí­tica” que tienen los clientes ante unos bancos con im­por­tante retos de fu­turo para su ac­ti­vi­dad.

Muchas cosas se han perdido durante la intensa y duradera crisis económica de los últimos años y de la que ahora se comienza a vislumbrar la salida. La banca se ha recuperado de las pérdidas en las que llegó a incurrir, ha saneado los balances y comienza a tomar ritmo en su actividad. Sin embargo, desde ya hace tiempo, dos obsesiones atormentan a los banqueros: la reputación y la rentabilidad.

La mayoría de las entidades ya han fijado planes para recuperar unas rentabilidades (ROE o ROTE) que, en todo caso, no llegarán a los niveles anteriores a la crisis, según reconocen los directivos de las principales entidades financieras españolas. Eso sí, por encima de un 10% del que algunos bancos aún se encuentran a una distancia considerable.

Pero el problema ya no radica en el nivel de rentabilidad que se pueda alcanzar, en cualquier caso, en los próximos años, según los distintos planes estratégicos. El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, ha puesto el dedo en la llaga al ligar la recuperación de la reputación del sector con la mejora de las ratios de rentabilidad.

“La reputación de la banca está bajo mínimos, Este es un problema muy serio y hasta que no mejoremos esta cuestión, no podremos incrementar la rentabilidad del negocio”, ha sentenciado Gortázar durante el XXII encuentro del sector financiero que se celebra estos días en Madrid organizado por Deloitte, Sociedad de Tasación y el diario ABC.

El número dos de Caixabank sitúa la reputación como la primera prioridad en la que tienen que trabajar las entidades, incluso por encima de la mayor vinculación de los clientes, el valor añadido de algunas actividades o la disciplina en los costes. Según Gonzalo Gortázar, el impacto en la reputación de los bancos se ha debido a las ayudas públicas recibidas; a la comercialización de productos como las preferentes; a la falta de un buen gobierno corporativo y a cómo la sociedad ha visto en el sector una fuente más de inestabilidad para la economía.

Su consideración durante el encuentro antes citado tan sólo ha sido compartida por el consejero delegado del Banco Popular, Francisco Gómez. “Tenemos que trabajar con unos clientes que tienen una actitud hipercrítica hacia la banca”, reconocía este directivo. La fórmula de Francisco Gómez para hacer frente a esa situación es ofrecer un servicio de la mayor calidad.

Por su parte, el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ha pasado más de puntillas sobre este espinoso asunto de las reputación de la banca, aunque su presidenta, Ana Botín, fue una de las que más clamaron hace meses sobre la necesidad de la recuperación de la imagen perdida por el conjunto del sector. En ese sentido, Álvarez ha recordado que sus objetivos van más allá de los números concretos y de la estrategia con accionistas, clientes o empleados. “Es necesario que la sociedad vea valor en lo que hacemos los bancos”, ha reconocido el número dos del Grupo Santander.

Numerosos retos

Mientras que el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha elogiado las medidas reformistas que ha tomado el Gobierno de Mariano Rajoy para la salida de la crisis, junto a las que venían casi impuestas desde Bruselas, los principales ejecutivos de la banca española se muestran mucho más cautos ante un entorno macroeconómico más benigno y propicio para su actividad.

Todos ellos coinciden en que el sector financiero se enfrenta aún a importantes retos: bajos tipos de interés, una presión regulatoria constante y una revolución tecnológica a la que deben adaptarse, porque sus clientes cada vez más optan por determinados canales en su relación con las entidades. El consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, en sintonía con su presidente Francisco González (FG), ha incidido en ese cambio tecnológico y en la velocidad a la que se producen las nuevas fórmulas de relación de los clientes de su banco, como ocurre con los móviles.

El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, ha reconocido que esos nuevos comportamientos de los clientes son claves, ya que “la vinculación se diluye”. Eso sí, Menéndez considera que se debe de aprovechar más la tecnología pero reconoce que los bancos incumplen su compromiso con los clientes. “No siempre se pone al cliente en el centro de la estrategia”.

El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, también ha repasado sus apuestas por las nuevas tecnologías, como la de contar con 20.000 empleados en 2016 con equipos móviles para llegar hasta el cliente, pero también ha defendido su extensa red de sucursales, la mayor en España. “Somos unos convencidos de las oficinas”, sostiene.

Por su parte, el consejero delegado de Bankia, José Sevilla, ha incidido en su apuesta por las oficinas ágiles y cómo han conseguido liberar a las sucursales tradicionales de las labores de bajo valor añadido para centrarse en la actividad comercial. En este sentido, ha recordado que el objetivo de su grupo es incrementar en un 10% el saldo de crédito a autónomos, pymes y consumo durante este año.

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