Municipales pro independentistas

Los par­tidos pro in­de­pen­den­tistas man­tienen el pulso cara a las elec­ciones mu­ni­ci­pales en Cataluña, mien­tras se de­bi­lita el PSC.

Las elec­ciones mu­ni­ci­pales del pró­ximo 24 de mayo ad­quieren un tono na­cio­na­lista en Cataluña. Una vez ce­rrado el plazo para la pre­sen­ta­ción de can­di­da­turas des­taca la so­lidez de CiU, que tiene can­di­datos en 907 de los 947 ayun­ta­mientos ca­ta­la­nes, se­guido de ERC, con 705. El PSC sufre ya un primer des­ca­la­bro, al pre­sentar sólo 525 can­di­da­turas – en 2011 pre­sentó al­cal­da­bles en 711 ayun­ta­mientos – mien­tras se man­tienen el PPC, con listas en 525 mu­ni­ci­pios. ICV-EUiA, que na­vega entre dos aguas a la hora de de­fi­nirse ante el plan pro in­de­pen­den­tista, sos­tiene 220 listas y apa­recen Podemos, bajo si­glas como Barcelona en Comú, y Ciutadans con listas en 85 mu­ni­ci­pios.

Es evidente que las elecciones municipales serán un primer recuento en las urnas del pulso entre pro independistas – a los que hay que sumar la CUP, con candidatos el 163 ayuntamientos – y el resto de fuerzas políticas que van desde los federalistas, como el PSC, hasta los unionistas como el PPC y Ciutadans, que solo lograron siete regidores en 2011, pero ahora cuentan con listas para 85 municipios.

La gran batalla municipal catalana se vivirá en Barcelona, donde CiU gobierna con el alcalde Xavier Trias, después de décadas de feudo socialista, desde Narcis Serra, a Jordi Hereu, pasando por el popular Pasqual Maragall, hasta Jordi Clos, actualmente alto funcionario de Naciones Unidas. Pero, el tradicional bi partidismo municipal en Barcelona, no se jugará esta vez entre convergentes y socialistas. Trias deberá enfrentar el empuje de la formación Barcelona en Comú, liderada por la activa Ada Colau, que figura en algunas encuestas como preferida por los electores, sobre todo los jóvenes, incluidos los partidarios de Podemos en Barcelona.

Todo indica que no será fácil formar una mayoría en el ayuntamiento de Barcelona. De ahí el escalofrío en las filas de CiU, que podría gobernar con ERC, porque un alcalde no nacionalista en Barcelona, “Cap i Casal” de Cataluña, es decir, la capital catalana, tendría un efecto negativo para las aspiraciones de los pro independentistas.

De momento van calentado motores los tres principales movimientos del pro independentismo, la Assamblea Nacional Catalana (ANC), que lidera Carme Forcadell – hasta el congreso del próximo mes de junio – Òmnium Cultural, presidida por Muriel Casals, y l´Associació de Municipis per l´Indepèndencia (AMI), que dirige el activo Josep María Vila d´Abadal, alcalde de Vic, no candidato a una eventual reelección. Preparan una macro manifestación en la anilla olímpica del Sant Jordí, junto a una serie de nuevas movilizaciones populares de aquí hasta la celebración de las elecciones autonómicas catalanas del 27 de septiembre, que para los partidos pro independentistas deberían tener carácter de plebiscitarias. O sea, si ganan la mayoría en el nuevo Parlament de Catalunya, prometen iniciar un proceso hacia la independencia de Cataluña, que debería culminar en el plazo de 18 meses.

Por todo ello, en Cataluña, las próximas elecciones municipales adquieren un tono diferente, al quedar vinculadas por las mayorías municipales que puedan formar las coaliciones de CiU-ERC y CUP, que dominarán el mapa municipal catalán, aunque planean serias dudas sobre el ayuntamiento clave de Barcelona.

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