La gran banca ten­dría que au­mentar un 86% su be­ne­ficio para lo­grar un ROE del 10%

Las cuentas del Gran Capitán de la AEB

BBVA y Popular son los que mayor es­fuerzo so­portan en su ca­pital por los riesgos asu­midos

José María Roldan (AEB)
José María Roldan (AEB) suma y sigue

La banca es­pañola está con­de­nada a buscar la ren­ta­bi­lidad por en­cima de cual­quier otra cosa. El pre­si­dente de la pa­tronal AEB, José María Roldán, dice que el sector tar­dará diez años en re­cu­perar un be­ne­ficio equi­va­lente al 10% de los re­cursos pro­pios (ver Capitalmadrid del 18 de abril de 2015) y los pro­pios di­rec­tivos de los bancos con­fiesan en pri­vado que no es solo cues­tión de tiempo, sino de cam­biar el mo­delo de ne­gocio . Se pre­gun­tan, así mismo, porqué uti­lizar ese ratio de ren­ta­bi­lidad (beneficio sobre re­cursos pro­pios, el fa­moso ROE), cuando eso de­pende más de los efectos de la re­gu­la­ción que del propio ne­gocio ban­ca­rio.

Sería más lógico ver cuánto beneficio sacan los bancos por cada euro de clientes que administran o gestionan. En cualquier caso, para lograr ese 10% de rentabilidad sobre recursos propios la gran banca española tendría que duplicar su volumen de negocio sin asumir riesgos mayores de los que ahora tienen.

Para empezar, los resultados presentados por el presidente de la AEB no incluyen los de Bankia ni CaixaBank, porque estas dos entidades siguen dentro de la otra patronal del sector, la CECA, que era la que agrupaba a las cajas de ahorros que ya no existen. Todas ellas, independientemente de que hayan sido salvadas o no, han tenido que convertirse en bancos y las antiguas cajas son fundaciones. Y esto tiene su importancia, porque de las seis grandes entidades financieras españolas destacan por su rentabilidad Santander y Bankia, aunque hay una gran diferencia entre ellas. El primero es un banco mundial sin ayudas públicas y el segundo es local y con el Estado como mayor accionista después de haber sido salvado de la quiebra.

Lo mejor, en cualquier caso, es dejar hablar a las cifras. El famoso ROE al que hace referencia el presidente de la AEB, se sitúa en estos momentos, para el conjunto de los seis mayores bancos de España (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Popular y Sabadell) en el 5,4% de media. Para llegar al 10% que tenía la banca española antes de la crisis tendrían que doblarla, lo cual no es fácil con la actual legislación contable. La mayor parte de las entidades financieras han tenido que hacer ampliaciones de capital muy importantes para cubrir la demanda de recursos propios que impone el nuevo sistema de control de solvencia (Basilea II y Basilea III).

Toda la cartera de créditos de los bancos y sus participaciones en empresas han sido revisadas para cubrir los potenciales riesgos con mayor aporte de recursos propios. Y eso tiene un efecto adverso sobre el propio negocio, puesto que cuanto mayor sea el volumen de recursos de clientes manejados por los bancos, mayor será la exigencia de capital (a no ser que sean créditos de riesgo cero como los bonos alemanes o la deuda de EEUU).

Este círculo vicioso hace que en la práctica cuando los bancos aumentan su volumen de negocio también tienen que incrementar sus recursos de capital y entonces es muy complicado subir la rentabilidad (ROE). La única forma de romperlo sería con negocio sin riesgo o con una regulación más laxa, cosas que a corto plazo parecen improbables.

Punto de partida

Pero veamos cuál es el punto de partida. El ROE a 31 de diciembre último de estas seis grandes entidades financieras se sitúa en el 6,6% para Santander y Bankia, seguidos por BBVA (5,3%), Sabadell (3,6%), CaixaBank (2,7%) y Popular (2,6%). Lo que ocurre es que esta cuenta no es tan simple, porque el volumen de recursos propios de cada entidad es muy dispar, dependiendo de la calidad del negocio de cada cual.

Para comprobar esta disparidad puede compararse el volumen de recursos propios con el de recursos de clientes. Esto dará una imagen más o menos fiel de la calidad del negocio, ya que con las exigencias contables a mayor cantidad de capital sobre la misma cantidad de negocio se supone que el riesgo de la cartera de clientes es mayor y por ello ha sido necesario incrementar los recursos propios.

Pues bien, en este capítulo gana Bankia (tiene unos recursos propios equivalentes al 7,4% de sus recursos de clientes), pero eso es completamente lógico si se tiene en cuenta que prácticamente todos sus activos de riesgo han sido eliminados del balance con el saneamiento y su traspaso a la SAREB. Le sigue el Sabadell, que teniendo en cuenta la ampliación de capital de 1.600 millones para comprar TSB anunciada en marzo, tiene un ratio de recursos propios sobre recursos de clientes del 7,8%.

Tras ellos se sitúan Santander y CaixaBank que tienen un ratio del 8,6% cada uno (teniendo en cuenta la última ampliación de capital de 7.500 millones del Santander), y cierran la clasificación BBVA y Popular que ostentan cada uno, respectivamente, un 11,1% y un 15,4% de recursos propios sobre recursos de clientes.

Esto quiere decir que o bien tienen una cartera de créditos con mayor riesgo o que trabajan con un exceso de liquidez de bajo rendimiento que hace que en ambos casos el negocio sea menos productivo que el de sus colegas. ¿Cómo podrían solucionarlo? Concediendo más créditos productivos con bajo riesgo o reduciendo la cantidad de depósitos dentro de la cartera de recursos de clientes.

Cómo lograrlo

Teniendo en cuenta que estas cosas no cambian para bien de hoy para mañana, veamos qué tendría que pasar para que los bancos llegaran a lograr ese 10% de ROE que se ha convertido en el mantra del sector. Con la actual estructura de riesgos de crédito y de recursos de clientes, y suponiendo que no fueran necesarias mayores aportaciones a los recursos propios más allá de la suma de los beneficios de cada año no repartidos en dividendo, resulta que el volumen de negocio tendría al menos que doblarse a día de hoy para cumplir con el ratio de rentabilidad.

Y aquí, nuevamente, vuelven a salir mejor parados Santander y Bankia, que necesitarían incrementar en un 52% cada uno sus recursos de clientes para con igual margen de beneficios que ahora lograr subir al 10% su ROE. BBVA precisaría subirlos en un 89%, Sabadell en un 175%, CaixaBank en un 275% y Popular en un 287%.

¿Explica todo esto por qué los bancos están lanzados a un maratón de reducción de costes operativos y en otros casos de adquisiciones de otras entidades más rentables? Parece que sí. El secreto para los próximos meses y años de la gran banca española está en lograr rentabilidades visibles sobre su cartera de recursos de clientes.

La cantidad de recursos propios dependerá de la calidad del riesgo de su negocio y quienes reduzcan ese riesgo podrán dejar de inmovilizar dinero en capital y dedicarlo a otros menesteres. BBVA y Popular son los que mayores esfuerzos tienen que hacer para parecerse al resto y en todos los casos se avecina un cambio importante en el negocio bancario.

Cuando tomar dinero de unos para prestárselo a otros ya no deja beneficios suficientes gana terreno la gestión del dinero ajeno pero fuera de balance. Los fondos de inversión y los productos intermediados (como seguros, por ejemplo) serán las nuevas estrellas.

De momento, y salvo en el caso del Popular que sufrió sobremanera un duro castigo con su última mega ampliación de capital, el mercado no parece castigar mucho al sector. El Popular cotiza en estos momentos a un 75% de su valor en libros, CaixaBank lo hace al 97% y el resto goza de una capitalización bursátil superior a su patrimonio neto, aunque bien es verdad que ninguno supera las 1,1 veces de ese valor contable de su balance.

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