Abengoa acusa a Bruselas de convertir la energía verde en industria ‘zombie’

‘La gente está in­vir­tiendo en otros si­tios en lugar de ha­cerlo en Europa’

Manuel Sánchez Ortega, con­se­jero de­le­gado y primer vi­ce­pre­si­dente de Abengoa, se ha des­pa­chado a gusto. Ha arre­me­tido con cla­ridad y con du­reza contra la po­lí­tica y la eu­ro­bu­ro­cracia que frenan la in­dus­tria de las ener­gías re­no­va­bles. Incluso lo hace con un punto de hu­mi­lla­ción para Bruselas: ‘Hay dis­fun­ción en la po­lí­tica de Europa. La gente me pre­gunta que cómo es la bu­ro­cracia en Latinoamérica o en África, y digo que es mucho mejor que en Europa’.

En unas declaraciones a Pilita Clark, especialista Medio Ambiente de Financial Times, el CEO de la multinacional española utiliza unas expresiones muy gráficas para mostrar el desaliento ante la lentitud en las decisiones y los cambios normativos: ‘Es mejor estar vivo o estar muerto, pero el otro estado no lo quiere nadie’. ¿Cuál es ese otro estado? El de los muertos vivientes: ‘La UE está creando una industria zombie para las energías limpias’. Y añade a modo de llamada de atención: ‘Lleva tanto tiempo aprobar y acordar algo para enviar mensajes claros a la industria que la gente está invirtiendo en otros sitios en lugar de hacerlo en Europa’.

No se detiene ahí Sánchez Ortega. Pega donde duele, tal como lo cuenta Clark: ‘Los políticos de la UE están tardando tanto en decidir qué tipo de mis energético quieren, especialmente en el sector de los biocombustibles, que las empresas no saben si deben seguir adelante o cerrar por completo. Apostilla el ejecutivo: ‘Es ridículo’. De momento, Abengoa ha paralizado instalaciones en Alemania, Francia y Reino Unido.

El disgusto por las demoras y los cambios de criterio ante las diversas presiones está presente a todo lo largo de la crónica de FT: ‘La UE lanzó hace más de diez años una serie de subsidios y otras medidas que obligaban al uso de biocombustibles, lo que originó una ola de inversiones en una industria que en 2011 generaba ingresos de 15.0000 millones de euros. Pero las preocupaciones por que la producción de combustible con cultivos disparara el precio de los alimentos y la demanda por tierras agrícolas, aumentando el problema de la deforestación, llevó a los políticos hace tres años a pensarse de nuevo esa política’.

¿Por qué hace Abengoa la denuncia? Esta misma semana se votan en el Europarlamento unas reformas a las directivas sobre energías renovables y límites de producción y calidad de biocombustibles para 2020, que organizaciones ecologistas y ganaderas pretenden reducir. Además, otros obstáculos con la energía solar y con el tratamiento de agua están ya influyendo en las decisiones empresariales. La multinacional opera en 85 países, pero si hace diez años obtenía el 50% de su facturación en Europa, ahora ha descendido al 20%. Y se lamente Sánchez Ortega: ‘Es una pena, porque desde un punto de vista tecnológico, las empresas europeas lideran la carrera de las energías limpias’.

Último mensaje a Bruselas, según Clark: Abengoa ‘pretende expandirse por África, que alberga a 1.200 millones de personas sin acceso a electricidad’. Hasta ahora, la aventura exterior ha estado centrada en EEUU y Latinoamérica, que generan dos tercios de los ingresos.

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