Monitor del Seguro

Ante el de­clive de los de­pó­sitos y de los se­guros de Vida-Ahorro

Planes de pensiones: los preferidos al caer el año

Los ju­bi­lados se con­si­deran “privilegiados” res­pecto a la ju­bi­la­ción que ten­drán sus hijos

Sistema de pensiones
Sistema de pensiones

La nueva le­gis­la­ción de se­gu­ros, Solvencia II, que en­trará en vigor el pri­mero de enero de año pró­ximo, pe­na­liza al­gunos tipos de se­guros de Vida-Ahorro al con­sumir mucho ca­pi­tal. Por ese mo­tivo, el fu­turo de estos pro­duc­tos, como los se­guros de rentas o de ca­pital di­fe­rido, se pre­senta bas­tante in­cierto y mu­chas ase­gu­ra­doras ten­drán que re­visar su car­tera de Vida Ahorro para re­ducir su co­mer­cia­li­za­ción y dar mucha mayor im­por­tancia a otros, como pueden ser los “unit lin­qued”, en los que el riesgo lo corre el to­mador y no la en­tidad ase­gu­ra­dora como su­cede prác­ti­ca­mente en el resto.

Pese a que esto es lo que opinan la mayoría de las aseguradoras, los datos hasta ahora no les están dando precisamente la razón, ya que las provisiones técnicas de los “unit linqued” en los nueve primeros meses del año cayeron más de 18% hasta quedar en 13.649 millones, lo que indica que los asegurados están saliendo de este producto.

Quien de verdad tiene un gran futuro ante sí son los planes de pensiones que han sido uno de los productos de ahorro a largo plazo que más han crecido en los últimos tiempos. Al cierre de los nueve primeros meses del año el patrimonio de los fondos de pensiones alcanzó los 100.810 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,9%, esto es, 3.810 millones más, que en el mismo periodo del año anterior, según datos de Inverco. Del volumen total del patrimonio de los planes, las compañías de seguros gestionaban de sus clientes casi el 39%, esto es, 39.015,4 millones, un 11,49% más que un año antes.

Una buena parte de ese crecimiento de los planes de pensiones gestionados por aseguradoras proviene de traspasos de productos de seguros, como los Planes de Previsión Asegurados, que son muy similares y con las mismas ventajas fiscales, de los que Inverco calcula que hasta septiembre se traspasaron unos 2.000 millones.

Y es que los planes de pensiones se han convertido, en lo que al ahorro se refiere, en protagonistas indiscutibles de este final de año, ante el declive manifiesto de los que hasta el momento habían sido sus más directos competidores, que no son otros que los depósitos bancarios y la mayoría de los seguros de Vida-Ahorro.

Ese protagonismo de los planes de pensiones les viene pese a que su aportación máxima se ha visto reducida en la última reforma desde los 10.000 euros anuales –12.500 para los mayores de 50 años– hasta los 8.000, pero su característica de diferimiento de las obligaciones tributarias sobre las cantidades aportadas tiene por ahora el suficiente atractivo como para que estos productos se destaquen de los demás.

Para alcanzar ese grado de protagonismo de los planes de pensiones se han conjugado una serie de factores, empezando en primer lugar por la proximidad del final de año, que es cuando tradicionalmente bancos y aseguradoras, los principales fabricantes y vendedores de esos productos, lanzan sus más importantes campañas publicitarias para atraer ahorradores, ya sean éstos de nuevo cuño (suscripción a un plan de la entidad en cuestión o nuevas aportaciones de los partícipes) o quitándoselos a sus competidores (traspasos de un plan de otra entidad). Además, en la última reforma se rebajaron las comisiones máximas que pueden cobrar

En este último caso, la mayoría de las entidades ofrecen premios y bonificaciones que van desde ingresos en efectivo, que normalmente es un porcentaje de la cuantía traspasada –este mismo año se llega a ofrecer hasta un 8% si se cumplen determinadas condiciones–, hasta regalos, como televisores, teléfonos móviles, cacerolas, etc., aunque en esta campaña han decaído bastante estos regalos en especie.

Otro de los factores que han otorgado ese protagonismo a los planes de pensiones son los bajos tipos de interés, que se encuentran en la zona más baja de su historia. Esto ha tenido varios efectos. Uno de ellos es que los depósitos bancarios prácticamente no dan ninguna rentabilidad, –los grandes bancos ofrecen en torno al 0,30% anual a un año–, incluso se están dando casos de que algunos bancos están cobrando a empresas por tener depositado en ellos su dinero, y consecuentemente se ha producido una desbandada de ahorradores en busca de productos más rentables.

Ese mínimo de los tipos oficiales se ha dejado notar también en la Deuda del Estado, que se ha situado en rentabilidad negativa en algunos tramos, esto es, que hay que pagar por tener estos productos. Y esa Deuda es precisamente uno de los grandes pilares de la inversión de las aseguradoras, en los que se asientan muchos de sus productos de Vida-Ahorro, sobre todo los que son a un más largo plazo.

Y lo peor de todo es que este panorama de bajos tipos parece que se va a prolongar durante bastante tiempo, por lo que los ahorradores prácticamente han desaparecido y si quieren obtener alguna rentabilidad por su dinero no tienen más remedio que reconvertirse en inversores, esto es, asumir más riesgos.

Además se ha reducido una de las grandes desventajas de los planes de pensiones, que era su iliquidez, ya que en la última reforma fiscal se corrigió en parte, y se abrió una nueva ventana al permitir que el partícipe pueda rescatar una parte de las aportaciones que tengan 10 años de antigüedad.

Otro factor a considerar es la proximidad de las elecciones, con su carga de promesas en las campañas electorales que luego en la mayoría de las ocasiones no se cumplen o si se cumplen lo hacen tarde y mal. Pero en esta ocasión los cuatro partidos con opción a gobernar han preferido lavarse las manos y prácticamente no incluyen en sus programas ninguna propuestas para fomentar el ahorro a largo plazo, las cumplan o no luego. Y tampoco incluyen ningún cambio en profundidad en el sistema público de pensiones.

La vida de jubilado será peor económicamente que la de un trabajador en activo

Lo que sí se han producido han sido numerosos estudios sobre todos los aspectos que rodean a la jubilación y a las pensiones, tanto públicas como privadas, que es algo que preocupa, y mucho, a los españoles. Así, casi 6 de cada 10 mayores activos considera la situación económica como una de las razones por las que piensan que su vida de jubilados será peor que la que tienen, según se desprende del “Estudio social sobre la jubilación: expectativas y experiencias” elaborado por Fundación Mapfre y por ICEA.

Según ese informe, que trata de retratar el estado actual y las inquietudes de las personas que están muy próximas a la jubilación y de aquellas que ya es¬tán jubiladas, la mayoría cree que su jubilación es un “privilegio” con respecto a la que tendrán sus hijos. Por eso, la situación económica de los hijos representa su principal preocupación, que en un 59% de los encuestados aconsejan a sus hijos que ahorren y que sean previsores; un 38% les aconseja que consigan un trabajo estable y desarrollen una buena carrera profesional, mientras que un 27% les dice que contraten un plan de pensiones o un producto financiero que en el futuro les ayude a complementar su jubilación.

Un 55% de los encuestados considera que sus posibilidades de ahorro han sido bajas y tan solo un 13% señala que ha podido ahorrar con facilidad, lo que determina un nivel de previsión en el que un 39% de los jubilados y un 36% de los acti¬vos no han contratado productos específicos para la jubilación y confían en recibir sus ingresos de la pensión de la Seguridad Social.

La contratación de un seguro a largo plazo o plan de pensiones es más frecuente entre los que todavía están activos laboralmente (34%) que entre los jubilados (30%), una pequeña diferencia pero que indica una tendencia de consumo hacia productos específicos para la jubi¬lación que complementen en el futuro al sistema público de pensiones. Asimismo, 7 de cada 10 ju¬bilados que contrataron alguno de estos productos está satisfecho de haber tomado esa decisión.

Siete de cada diez ciudadanos de entre 50 y 64 años, no ha realizado nunca una consulta sobre la cuantía de su pensión para cuan¬do se jubile, lo que es otro factor que puede influir en que no exista un mayor nivel de ahorro previsional.

Una de las conclusiones que se pueden extraer de este estudio es que los ahorros acumulados durante la vida activa se convierten en un complemento o garantía para afrontar económicamente la jubilación, y este es el consejo que les dan a los jóvenes, poniendo de relieve la importancia de prever y planificar la jubilación para las generaciones futuras.

El Instituto Aviva, ante esa proximidad de las elecciones ha presentado por su parte los resultados de su estudio “Los españoles ante el ahorro y la jubilación”, para dar a conocer las demandas que los españoles hacen en esta materia, independientemente del signo político del nuevo Ejecutivo.

La primera petición, según el 60,3% de los españoles, es un pacto entre todos los partidos políticos para garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones. En segundo lugar, no aumentar la edad legal de jubilación, que cuenta con el apoyo del 59,5% de los encuestados. Un 57,4% quiere que se suba la cuantía de la pensión mínima. El 52,8% pide que las pensiones dejen de ser un arma electoralista. Un 44,2% reclama recibir información sobre la pensión que cobrará en el futuro. Un 30,7% pide incentivar el ahorro privado voluntario con una mejor fiscalidad. Un 17,1% quiere cambiar a un sistema mixto que combine el actual modelo de reparto y el de planes de pensiones obligatorios. Un 16,1% quiere el sistema actual de reparto por otro que obligue a tener una planificación de jubilación individual. Finalmente, solo el 1,1% cree que el actual sistema de pensiones es el adecuado.

jholgado1@gmail.com

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