ANÁLISIS

El imposible Gobierno de amplio apoyo parlamentario: la solución Monti

Los so­cia­listas reiteran su re­chazo a pactar con Rajoy, pese a la pre­sión in­ter­na­cional

Mariano Rajoy y Mario Monti
Mariano Rajoy y Mario Monti

El inicio del se­gundo acto de la obra de teatro po­lí­tico, que se ha ini­ciado con el pro­ceso para ne­go­ciar un go­bierno tras el primer acto, que dejó im­po­sible la for­ma­ción de un go­bierno co­no­cidos los re­sul­tados de las vo­ta­ciones del pa­sado 20-D, no hace vis­lum­brar otra sa­lida que no sea la de una nueva con­vo­ca­toria de elec­ciones ge­ne­rales o la elec­ción de un pre­si­dente del Gobierno ajeno a los ac­tuales di­ri­gentes po­lí­ticos pre­sentes en el Congreso de los Diputados, co­no­cida como la ‘solución Monti’.

El PP sin la abstención del PSOE no podrá obtener la mayoría de votos, pero las condiciones que le impone el Comité Federal a Sánchez hacen imposible que pueda gobernar sin quienes exigen la independencia en sus comunidades. Inicialmente Cataluña y el País Vasco.

La salida que gana más opciones es la ‘solución Monti’, para la que ya se habla de media docena de candidatos, solución que sería la promovida por una parte de las empresas del Ibex y de inversores y líderes internacionales que consideran un riesgo para la economía y para los equilibrios internacionales que España no logre formar un gobierno estable con las fuerzas políticas tradicionales.

De otra forma, será imposible la formación del gobierno en las actuales circunstancias porque las dos fuerzas parlamentarias con mayor número de diputados ponen condiciones inasumibles. El presidente del Partido Popular, y presidente en funciones del Gobierno, Mariano Rajoy, propone formar un gobierno de amplio especto, “que pueda gobernar, genere confianza dentro y fuera de España y proporcione estabilidad y certidumbre". Y añade que “esta solución sería muy positiva para hacer por amplios consensos las reformas que necesita España". Suena muy bien pero la negativa del lado socialista en este momento es total.

El PSOE, a través de su número dos del partido, el secretario de organización, César Luena, responde a esta propuesta de forma muy clara para que no haya dudas: "somos bastante claros. El no del PSOE es un no a Rajoy y al PP. Votaremos que no por el bien de España". Fue el mismo argumento que esgrimieron durante las negociaciones para la formación de los gobiernos autonómicos y locales.

Pues si votan que no, de acuerdo con el mandato que les ha dado el Comité Federal a los miembros de la dirección del partido para que negocien un acuerdo, tampoco será posible formar Gobierno.

Y no lo será porque en el caso de que el PP no logre la mayoría de votos emitidos a su favor y aunque como ha asegurado Luena, los socialistas intenten conseguirlo, las directrices marcadas de la resolución aprobada el lunes, por el Comité Federal del PSOE, son muy claras. Se ‘habilita’ a Sánchez a negociar con Podemos y otros partidos siempre que renuncien a defender el derecho de autodeterminación.

Aunque Podemos renunciara a convocar el referendo que a día de hoy no parece sencillo logarlo, no podría recibir el apoyo necesario para sumar los votos suficientes de los demás partidos que no solo defienden el derecho de autodeterminación, sino que lo llevan en su ADN identitario y lo han proclamado en una declaración en el Parlamento Catalán. Es el caso de los republicanos de ERC y los diputados de Democràcia i Llibertat, el nuevo partido del presidente en funciones de la generalitat, Artur Mas.

Así se abre una posibilidad más clara para los partidarios de una solución a la italiana, la elección de un técnico que introduzca las reformas necesarias y consensuadas a la Constitución y pasado un tiempo volver a convocar elecciones.

Aunque la solución se ve como viable entre analistas e inversores, produce urticaria casi generalizada en los partidos políticos. Unos porque tendrían que dejar el poder. Y en el caso del PP, podría suponer una doble pérdida de poder, pues si Mariano Rajoy no saliera elegido presidente del Gobierno difícilmente podría optar a la presidencia de su partido en un nuevo congreso.

“Su tiempo se ha acabado” consideran algunos de los dirigentes del partido que se atreven a manifestar su opinión siempre que sea off the record. Tiempo que se habría acabado para otras de las personas destacadas del Gobierno y del partido. Las cuatro últimas elecciones, europeas, autonómicas, locales y generales se han logrado más que amargas victorias.

Y desde los partidos de izquierdas tampoco se ve bien la solución Monti, porque como algunos recuerdan, el ex ministro de Economía italiana fue elegido presidente justamente para aplicar en Italia las reformas y las medidas de austeridad exigidas por la UE que nadie quería llevar a cabo y que la izquierda critica de España.

No puede ser más alta la tensión de este segundo acto para formar Gobierno ante un panorama tan incierto.

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