MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Obra pú­blica, energía e in­dus­tria far­ma­céu­tica, los sec­tores más in­tere­santes

Uruguay crece como mercado para la inversión española

Sacyr des­em­barca en el país con la ad­ju­di­ca­ción de con­ce­siones en au­to­pistas

Sede de Sacyr
Sede de Sacyr

Aunque Uruguay no vive su mejor mo­mento eco­nó­mico, no por ello decae el in­terés de las em­presas es­pañolas por ins­ta­larse y/o hacer ne­go­cios en el país, como mues­tran los re­cientes pro­yectos y con­tratos de Sacyr, Gamesa o Abengoa. España es el cuarto in­versor in­ter­na­cional en un mer­cado cuyo in­terés ha cre­cido de la mano de la nueva Ley de Asociación Público Privada y de los mul­ti­mi­llo­na­rios pro­yectos lan­zados por Montevideo para aco­meter la ne­ce­saria mo­der­ni­za­ción de las in­fra­es­truc­turas del país.

El pasado noviembre Montevideo adjudicó al consorcio integrado por Sacyr Concesiones (43%), Sacyr Construcción (8%) y Grinor (49%), el primer contrato vial de Participación Público Privada (PPP) del país: la construcción, rehabilitación y gestión de un corredor de 179 kilómetros entre Nueva Palmira y Mercedes, en concreto de las autopistas Ruta 21 y Ruta 24. Se trata de una concesión por 20 años con una in¬ver¬sión pre¬vista de 160 mi¬llones de dó¬lares y una car¬tera cercana a los 340 mi¬llones de dó¬la¬res.

Para el Ministerio de Economía uruguayo, esta concesión es un hito im¬por¬tante “que marca un nuevo rumbo” en la cons¬truc¬ción de obras pú¬blicas en el país. Para Sacyr entraña su entrada en un nuevo mercado en una región en la que está muy presente y en el que el año pasado logró tres concesiones viales en Colombia.

Por otro lado, a mediados de diciembre, la Administración uruguaya presentaba el fideicomiso para la financiación del parque eólico Arias, que será construido por la empresa española Gamesa en el departamento de Flores, que operará durante veinte años y que tendrá una inversión de 178 millones de dólares. Las instituciones bancarias que se han adherido a la operación son el Banco República Oriental de Uruguay, por parte pública y Scotiabank y BBVA por la parte bancaria privada.

Es la segunda experiencia del país sudamericano en este tipo de operaciones, ya que el pasado marzo se inauguró el parque Pampa en Tacuarembó, con una inversión de 275 millones de dólares, el 70% financiado por créditos internacionales y el resto por la banca nacional.

Pero el interés español no se centra solo en los sectores de las infraestructuras y de la energía, y abarca desde el sector financiero a las telecomunicaciones, pasando por los servicios y el turismo, con un nuevo interés por el segmento de farmacia y las TIC. Según el instituto Uruguay XXI, los empresarios españoles encabezaron en noviembre las consultas de inversión en el país, con un 20% del total, por delante de las procedentes de Rusia y Argentina. Y la mayor parte de esas consultas estuvieron vinculadas con la industria farmacéutica.

Inquietud por Abengoa

Sobre las inversiones españolas en Uruguay pesa, eso sí, la situación y el futuro de Abengoa. En Montevideo se sigue de cerca la evolución de la crisis abierta en la compañía, ya que desde el fracaso de la negociación para la entrada de Gestamp en el capital, se teme el efecto de una eventual suspensión de pagos que afecte a la filial uruguaya, Teyma. Abengoa está presente en obras como el Centro de Convenciones de Punta del Este a través de esa filial.

En los últimos días, la firma de un acuerdo entre Abengoa y la banca (ICO, Santander, Caixa, Popular, Sabadell, Bankia, HSBC y Crédit Agricole) para inyectar 106 millones de euros en la firma sevillana ha atenuado un tanto estos temores. El pasado agosto, Abengoa se adjudicó las obras de saneamiento de la localidad de Ciudad de la Costa por 13 millones de dólares (unos 11 millones de euros) y la construcción de la terminal portuaria de Capurro (Montevideo).

La mayor presencia de empresas españolas se produce en un momento en el que el Gobierno uruguayo se ha decantado por favorecer la inversión extranjera como uno de los pilares del crecimiento del país, aprovechando la nueva ley de Asociación Público Privada y nuevas normativas de ventajas e incentivos fiscales a las compañías. El pasado julio, además, el Gobierno anunció una in¬ver¬sión de 12.000 mi¬llones de dó¬lares en obras pú¬bli¬cas.

En Uruguay, al que llegaron en 2014 Cortefiel y Viscofán y al que retornó Iberia, hay ya ins¬ta¬ladas algo más de 100 em¬presas es¬pañolas de casi todos los sec¬to¬res, entre ellas BBVA, Santander, Telefónica, Mapfre, OHL, Adecco, Aqualia, Air Europa, Avanza, Cementos Artigas, Cobra, Santillana, Planeta, Inditex-Zara, Tryp, NH, Indra, Isolux, Prosegur, Typsa, Espina Obras Hidráulicas y Viajes El Corte Inglés. El úl¬timo in¬forme “Panorama de la Inversión Española en Iberoamérica” des¬ta¬caba a Uruguay como uno de los países donde las firmas es¬pañolas prevén au¬mentar su in¬ver¬sión, junto a México, Colombia, Perú, Brasil y Cuba.

El país, por otro lado, no es ajeno al momento de decaimiento que registra la región. La economía uruguaya apenas avanzará el 1,5% en 2015 y 2016, según la Cepal, y el 2,4% este año y el 2,6% el que viene, según el FMI, que se apresta a reducir estas proyecciones. Uruguay se sitúa así lejos del 3,5% cosechado en 2014 y del 5,2% registrado en 2011.

En 2014, y si¬guiendo la tó¬nica ge¬neral en la re¬gión de re¬tro¬ceso, la IED cayó el -9% en Uruguay, a 2.755 mi¬llo¬nes. España fue el cuarto in¬versor ex¬te¬rior ese año, con 132 mi¬llones y, en global nuestro país man¬tiene un stock de 2.300 mi¬llo¬nes, lo que le con¬vierte en uno de los ma¬yores in¬ver¬sores en Uruguay, tras Argentina y junto a Brasil y en el primer in¬versor en el sector ser¬vi¬cios. Uruguay captó en la úl¬tima dé¬cada un pro¬medio de más de 2.000 mi¬llones de dó¬lares de IED y es uno de los grandes re¬cep¬tores de Sudamérica en re¬la¬ción al PIB. En la primera mitad de 2015, la IED llegada al país se li¬mitó a 1.256 mi¬llones.

Uruguay, que mejoró en el último año en competitividad, experimentó por otro lado un declive en facilitación de los negocios. Según el Índice Global de Competitividad que elabora el World Economic Forum, el país es el sép¬timo mer¬cado re¬gional en este aspecto, con una mejora de siete lu¬ga¬res (puesto 73 mundial), aunque aún debe avanzar en in¬no¬va¬ción, in¬fra¬es¬truc¬tu¬ra, edu¬ca¬ción y mer¬cado de bienes y ser¬vi¬cios. Según el último informe Doing Business del Banco Mundial, Uruguay cayó cuatro posiciones el año pasado, al lugar 92, afec¬tado por un grave de¬te¬rioro en ob¬ten¬ción de cré¬ditos y en in¬sol¬ven¬cias, aunque avanzó en pago de im¬pues¬tos.

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