Monitor de Infraestructuras

Las cons­truc­toras se lavan las manos y sólo re­claman un marco po­lí­tico es­table

Un silencio empresarial más que elocuente

Seopan ad­vierte que “España se en­frenta a un mo­mento cru­cial” pero sin mo­jarse

Alierta: "La crisis ha acabado claramente" - Público.es
César Alierta, CEC

Sonada ha sido la sus­pen­sión de la reunión del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) que es­taba pre­vista se ce­le­brase el pa­sado 22 de di­ciembre para evitar así pro­nun­ciarse sobre el re­sul­tado elec­to­ral. Pero igual de so­nada es que la pa­tronal de la cons­truc­ción Seopan tam­poco diga nada en su anuario 2015 de cómo ve la si­tua­ción po­lí­tica. Tan sólo hace men­ción a que “España se en­frenta a un mo­mento cru­cial”. Y poco más. Ni me­nos.

Si criticada ha sido la postura de la CEC, que ha escondido la cabeza debajo del ala para no dar su opinión, Seopan debería haber mostrado también sus inquietudes en su anuario, máxime cuando acaban de celebrarse las elecciones y cuando el panorama es harto complicado. Es muy importante conocer la sensación que tienen las grandes empresas constructoras, todas ellas instaladas en el Ibex. De la confianza que haya en los mercados, depende mucho la cotización de los valores en Bolsa, y los inversores necesitan oír la voz de las empresas.

Bajo el título La confianza que construye futuro, Seopan publica un editorial interesante en el que desarrolla todos los problemas que arrastra el sector y el déficit que se ha creado en infraestructuras por culpa de la crisis. Insiste una vez más en la necesidad que hay de desarrollar un marco regulatorio que aporte seguridad jurídica a las nuevas inversiones, pero sin mencionar para nada qué piensa sobre el actual mapa político que se ha creado tras el 20D.

“Tenemos una de las industrias más avanzadas del mundo. Con voluntad política, podremos generar un marco regulatorio adecuado para que la experiencia en colaboración público-privada de nuestras empresas ponga a trabajar la liquidez de los mercados internacionales en la mejora de las infraestructuras, que son un factor estratégico de la economía. Moviendo bien las fichas podemos ponernos a construir, entre todos, un mejor futuro”, señala en su editorial. Seopan pide voluntad política a los partidos, pero debería haber profundizado en los riesgos que ahora mismo se ciernen sobre el devenir del país, ante la posibilidad de que quien gobierne no pueda hacerlo con toda la estabilidad que la situación merece.

“España se juega su futuro económico”

Le ha faltado cintura suficiente a los empresarios de la construcción para alzar su voz y exigir altura política a los líderes de los partidos en un momento en el que, como señalan, “España se juega su futuro económico en los próximos años”. Hace bien, en cambio, la patronal en recordar que, por culpa de la crisis económica, las diferencias con los países de nuestro entorno se han ensanchado y advertir que las restricciones fiscales que afronta España hacen presagiar que “se agravarán las carencias que padecemos”.

Por eso, es importante que las empresas de la construcción y concesionarias insistan en que seguimos estando deficitarios en infraestructuras hospitalarias, proyectos de agua, plantas de tratamiento de residuos, redes logísticas, comunicaciones de banda ancha, universidades, juzgados… La consultora AT Kearney publicó recientemente un informe en el que se constata que, para cerrar la brecha que nos separa con Europa, España necesita una inversión mínima de 38.000 millones de euros anuales durante los próximos diez años.

El estudio estima que este plan de inversión permitiría crear entre 500.000 y 750.000 empleos anuales y generar una actividad económica cifrada en torno a un billón de euros. La patronal recuerda que, para poder materializar esa inversión, sólo sería posible recurriendo a la financiación privada, pues España tiene una limitada capacidad de financiación pública. “Los objetivos de reducción de déficit presupuestario y el nivel de endeudamiento que nos han impuesto los programas de consolidación fiscal encorsetan esa financiación”, subrayan las constructoras españolas.

Abundante liquidez en los mercados

En este sentido, recuerdan que, países de nuestro entorno están siendo muy hábiles y han percibido la abundante liquidez que hay en los mercados, por lo que se han apresurado a poner los medios para sacar tajada del “apetito inversor”. Pone como ejemplo, el plan de infraestructuras británico en el que se contempla una inversión para 2014-2020 de 655.000 millones de euros, de los que un 64% del presupuesto se financia con capital privado; otro 17% se cubre con fórmulas de colaboración público-privada, y el 19% restante de forma pública.

Para que esto suceda y que la inversión privada financie las infraestructuras que se reclaman, hace falta generar confianza. “Para ello, necesitamos un marco regulatorio que incentive este tipo de inversiones y aporte seguridad jurídica. Debemos armonizar nuestro modelo de financiación de infraestructuras con los sistemas de otros países europeos de referencia. El reto de conseguir un marco propicio para que fluyan las inversiones es urgente”, recuerda la patronal de la construcción.

Y es que la formación urgente de un Gobierno estable, con alianzas con otros partidos, serviría para que no perdiéramos el tren de lo que se cuece en la Unión Europea. El Plan Juncker es una oportunidad para desarrollar proyectos en España y atraer a los grandes fondos internacionales a que inviertan.

El Gobierno en funciones de Mariano Rajoy remitió ya a Bruselas un plan de inversiones prioritarias cifrado en unos 53.000 millones de euros. Este plan, calificado en su momento como poco ambicioso si se compara con los que han presentado otros países europeos, puede incluso que se pierda si la maquinaria del nuevo Ejecutivo no arranca pronto y fuerte. Unas nuevas elecciones generales nos llevarían a perder el tren de muchos proyectos comunitarios y agrandarían aún más nuestro déficit en infraestructuras.

Tiene razón Seopan cuando dice que contamos con el tejido empresarial más potente del mundo en grandes proyectos de infraestructuras. Cinco empresas españolas han vuelto a estar en el Top 10 de las infraestructuras en el extranjero. Todas las grandes empresas de la construcción y concesionarias -ACS, Acciona, OHL, Ferrovial, FCC, Sacyr, Abertis…- compiten con las mejores del mundo en proyectos en EEUU, Canadá, Australia, Arabia Saudí… La falta de proyectos en España les ha hecho grandes en el exterior. Por eso, como dice la patronal, “se trataría de hacer aquí lo que nuestras grandes constructoras concesionarias están haciendo fuera”.

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