Una des­dobla ac­ciones y la otra las di­vide por tres en las pró­ximas dos se­manas

Entre el vértigo de Grifols y la nueva imagen de Liberbank

La pri­mera quiere batir los 23 euros y la se­gunda busca aban­donar el furgón de cola del sector

Liberbank
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Enero se va a es­trenar con dos ope­ra­ciones de ca­pital de Grifols y Liberbank des­ti­nadas a bajar y subir el precio de sus ac­ciones en bolsa. Los mo­tivos de ambas son opues­tos. Mientras la com­pañía ca­ta­lana de he­mo­de­ri­vados busca aban­donar la zona de vér­tigo de su co­ti­za­ción, el banco he­re­dero de la fu­sión de Cajastur, Caja Castilla-La Mancha, Caja Extremadura y Caja Cantabria pre­tende dejar atrás la per­cep­ción de de­bi­lidad que le da su ac­tual precio bur­sátil en un año que va a ser clave para el nuevo pro­ceso de fu­siones de en­ti­dades fi­nan­cie­ras.

El día 4 de enero, Grifols va a desdoblar sus acciones en la proporción de dos por una, lo que multiplicará por dos el número de títulos en los que se divide su capitalización bursátil. Al inicio de esa sesión, la cotización de apertura será entonces la mitad de la que dejó al cierre de la sesión anterior. Con ello, a los precios actuales del entorno de los 42 euros pasará a ser de 21 euros y la compañía espera que esta reducción atraiga a más accionistas minoritarios que pueden sentir cierto vértigo a la hora de comprar acciones caras.

Este tipo de operaciones, de las que la más espectacular ha sido la de Inditex, que en julio de 2014 desdobló sus acciones en la proporción de una por cinco para reducir drásticamente su precio de cotización que se había instalado en valores superiores a los cien euros por título. Con esos precios, además de echar para atrás a posibles inversores minoritarios, se produce habitualmente un descenso en la liquidez de la acción, ya que la disminución de operaciones de menor cuantía recorta también las oscilaciones y quita atractivo a los títulos como oportunidad de ganar dinero en plazos no muy largos.

Para que una acción a cien euros suba un cinco por ciento tiene que subir cinco euros, mientras que si vale veinte, basta con que suba un euro por título. “Aunque la proporción es la misma –señalan a Capitalmadrid fuentes del mercado-, se produce el efecto sicológico de retracción y la reducción de movimientos hace difícil ganancias en el corto plazo que atraigan a inversores más pequeños que además de estabilidad buscan sacar rentabilidades aceptables como alternativa a otras formas de ahorro como los depósitos bancarios o la renta fija”.

Desde la compañía lo que se busca, según estas mismas fuentes, es consolidar su racha alcista. En lo que va de año (hasta el cierre del pasado 24 de diciembre), Grifols había subido un 28,2% y su cotización (42,47 euros) se sitúa todavía lejos de los máximos de los últimos doce meses, situados en torno a los 46 euros, y más lejos aún de los mínimos cercanos a los 31 euros por título.

La compañía catalana de hemoderivados cerró los nueve primeros meses de 2015 con 2.872 millones de euros de ventas (2.438 en igual período de 2014) y su beneficio bruto de explotación (EBITDA) se situó en 857 millones (un 11,3% más). El beneficio neto subió un 19% hasta sumar 400 millones y su deuda financiera se mantiene en ratios aceptables de 3,3 veces su EBITDA. Con estas cifras, Grifols confía en cerrar un año 2015 netamente mejor que el ejercicio anterior, lo que abriría la posibilidad de acercarse a los máximos de 46 euros e incluso romper esa barrera, que ahora, tras el Split del 4 de enero, quedará fijada en 23 euros por título.

Nuevos tiempos para Liberbank

En el lado contrario se sitúa Liberbank, que en la sesión del 11 de enero va a hacer un contrasplit en la proporción de tres a una. Es decir, que cada accionista recibirá una acción nueva por cada tres antiguas y su capitalización bursátil se dividirá entre un número de títulos tres veces inferior. Con ello, el precio de salida de esa sesión será tres veces superior al del cierre anterior. A los precios actuales, la acción de Liberbank pasaría de 0,57 a 1,71 euros.

Aquí también cuenta mucho el efecto sicológico negativo que provoca un precio inferior al euro para una empresa cotizada. En la actualidad, con datos al cierre del 24 de diciembre, de los 135 valores que cotizan en el mercado continuo, 33 tienen un precio inferior al euro y entre ellos se encuentra Liberbank, que quiere abandonar ese dudoso honor. Su capitalización en Bolsa seguirá siendo el mismo, con lo que el precio teórico de compra del cien por cien de su capital tampoco variará, pero sí se eliminará una parte importante de la volatilidad de sus acciones, que con variaciones extremadamente pequeñas, de muy pocos céntimos, se mueven en porcentajes altos de subida y bajada.

Liberbank, que salió a Bolsa en mayo de 2013, aún sitúa su cotización por encima de los 0,40 euros con los que debutó en el parqué, pero se encuentra muy lejos de las perspectivas que le dan muchos analistas. De hecho, según el consenso del mercado citado por Bloomberg, a principios de diciembre casi la mitad de los analistas (el 47%) recomendaban comprar, un 40% se quedaban en mantener y sólo un 13% no ven expectativas de revalorización en una acción para la que los análisis optimistas fijan la próxima barrera a batir en los 0,7 euros, que tras el contrasplit se convertirán en 2,1 euros por título.

Con los resultados del tercer trimestre de 2015 en la mano, Liberbank continúa consolidando su negocio tradicional (el margen de intereses creció un 9,4%), aunque el margen antes de dotaciones desciende un 1,2%, debido entre otras cosas a la escasa reducción de sus costes operativos, que siguen anclados en la zona de los 145 a 150 millones por año. Las menores necesidades de provisiones para cubrir los créditos dudosos y morosos ha contribuido a elevar su beneficio neto, que creció un 35% en los nueve primeros meses del año.

Liberbank está inmerso en un plan de reducción de costes que inició hace ya casi tres años con el cierre de oficinas de las cajas fusionadas fuera de sus territorios de origen para evitar duplicidades. Ahora cuenta con una red de 1.049 sucursales abiertas al público, que en muchos casos son de escasa rentabilidad y con muy poco negocio. Además, tiene una estructura operativa muy descentralizada con oficinas centrales en cada una de las cuatro regiones de influencia (Asturias, Extremaduda, Cantabria y Castilla-La Mancha, además de una sede en Madrid).

La primera decisión que ha tomado el banco ha sido centralizar toda la operativa de la red comercial de oficinas en Toledo, lo que eliminará duplicidades de costes en las regiones. Y además va a replantear de forma paulatina su modelo de negocio de cara al público. El 70% de su red de oficinas cuentan con tres empleados o menos y gestionan una media de recursos de clientes de 34,3 millones de euros, cifra que se encuentra muy por debajo de la media del sector, que se sitúa ligeramente por encima de los 52 millones de euros. Siguiendo la tendencia general, Liberbank va a crear nuevos tipos de oficinas, dependiendo de las necesidades de la clientela, de manera que no todas sean oficinas universales, con caja y todos los servicios bancarios, porque eso es muy caro de mantener.

El banco confía en que con toda esta reestructuración en marcha mejoren considerablemente sus márgenes de beneficio futuro y aumente la posibilidad de reparto de dividendos, lo que debería redundar en una tendencia al alza de su cotización. En la actualidad, Liberbank cotiza a 0,6 veces su valor en Bolsa, lo que le sitúa, junto con el Popular, en el furgón de cola de la relación entre su precio bursátil y el patrimonio neto. Es precisamente de ahí de donde quiere salir en los próximos meses y una cotización mayor como la que va a tener cuando haga el contrasplit es posible que anime a inversores que ahora no se deciden porque consideran como infravalores a los que tienen precios inferiores al euro.

De momento (ver Capitalmadrid del pasado 24 de diciembre), algunos de sus accionistas significativos como la familia Masaveu y Ocenawood han comprado acciones en las últimas semanas. Para 2016 se esperan movimientos de fusiones y Liberbank siempre ha entrado en las quinielas como eterno aspirante a unirse con BMN, uno de los dos bancos que aún están en manos del FROB junto con Bankia. Llegar a ese punto con un ratio de cotización sobre valor en libros mejor que el actual también tiene su importancia.

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