LA SEMANA BURSÁTIL

Los ex­pertos con­ti­núan in­sis­tiendo en la pro­xi­midad de un re­bote

La Bolsa intenta la 'operación maquillaje' de fin de año pero se ahoga en el intento

Evita los mí­nimos anuales pese a las cir­cuns­tan­cias po­lí­ticas y eco­nó­micas ad­versas

Salida a Bolsa
Bolsa española.

No llegó el rally de fin de año, pero al final la ope­ra­ción de ma­qui­llaje no faltó a la cita. Y, con ella, el Ibex 35 ha evi­tado marcar nuevos mí­nimos anua­les, lo que per­mite man­tener la es­pe­ranza de que en se­manas pró­ximas se re­gis­tren al­gunos re­bo­tes. No obs­tante, la de­bi­lidad ad­ver­tida en los mer­cados eu­ro­peos a lo largo de di­ciem­bre, está ge­ne­rada, fun­da­men­tal­mente, por te­mores a los im­pactos en la eco­nomía global de la crisis de ma­te­rias primas y de la de los países emer­gen­tes, amen de los fac­tores po­lí­ticos lo­ca­les.

El sentido común aconseja rebajar los objetivos de subida de los índices, situándolos en cotas cercanas a sus máximos recientes, en lugar de las metas anteriores que los estimaban muy próximos a los máximos del pasado abril.

La renta variable española ganó impulso en las últimas sesiones y amortiguó sensiblemente su balance semanal, gracias al efecto de arrastre de Wall Street, extendiendo la impresión de que había descontado anticipadamente el panorama político postelectoral.

De esta manera, el selectivo cerró la pasada semana en 9.682,90 puntos, lo que supuso un retroceso en el ciclo de sólo el 0,35%. Un balance negativo, pero muchísimo más contenido del que se temió pudiera registrarse en la semana siguiente a las elecciones

En cualquier caso, el Ibex 35 muestra mucha mayor debilidad que el resto de los índices europeos y, en la situación actual, en una próxima fase de rebote, seguramente, hallará dificultades para perforar la cota de los 10.350 puntos, pues el mercado español sigue presionado por los temores a que no se alcancen soluciones estables para la gobernabilidad del país y sea preciso recurrir a nuevos comicios, con los consiguientes riegos que ello representa para la inversión extranjera.

A corto, la situación podría tranquilizarse a la espera de hipotéticos acuerdos, pero a partir del 13 de enero, cuando se constituya el Parlamento, no habría que descartar que el índice selectivo sufra nuevos deslizamientos, siempre que no se logre alguna investidura en minoría, que proporcionaría cierta estabilidad y relajaría, de momento, presiones sobre los mercados españoles.

Los inversores opinan que un Gobierno en minoría, de uno u otro signo, sólo supondría retrasar las reformas que precisa el país, hasta ver si el resultado de las próximas elecciones se presenta más clarificador, pues las posibilidades de alcanzar en la actualidad una coalición entre los tres partidos que comparten ideales constitucionalistas y europeístas, que sería la forma más fácil de alcanzar consensos para instrumentar las reformas que requiere el país, se presenta en estos momentos como algo casi irrealizable. Una solución que sólo podría prosperar después de afrontar cambios de liderazgo en las dos primeras formaciones.

En el caso de que el PSOE y Ciudadanos impidiesen la formación de un Gobierno en minoría del PP, las posibilidades de que el Partido Socialista alcance un pacto con Podemos para gobernar parecen, en principio, bastante remotas, dado el carácter antieuropeista e incluso anticonstitucional de este último, que presentó como ‘línea roja’ para cerrar cualquier pacto la celebración de un referéndum en Cataluña.

Además, ningún Gobierno en minoría tendría fuerza para afrontar las reformas, lo que reanudaría las tensiones políticas y deterioraría la confianza de los inversores, con lo que arreciarían las ventas.

Con todo, el BCE seguirá inyectando liquidez y las previsiones de los expertos para la renta variable europea son prometedoras, pues barajan revalorizaciones medias para 2016 del orden del 16%, lo que siempre aliviará la situación del mercado doméstico, pues, aunque transcurrirán aún semanas hasta que se despeje el panorama, no parece haber riegos de que desemboque en escenarios a la griega, con lo que antes o después el dinero volverá a tomar posiciones.

En la última y festiva semana del ejercicio, que ahora empieza, escasearán las referencias significativas en todos los mercados, prevaleciendo en el proceso de formación de los precios los movimientos vinculados con los cierres de balances de los inversores institucionales.

El lunes, la única referencia significativa se publicará en Japón, donde se dará a conocer la producción industrial de noviembre.

El martes, en la Unión Europea, se publicarán las ventas minoristas de España en noviembre y la confianza del consumidor de Italia en diciembre. Y, en Estados Unidos, el índice de precios inmobiliarios S&P/Case-Shiller de octubre y la confianza del consumidor de diciembre elaborada por Conference Board.

El miércoles, en la Unión Europea, se darán a conocer el IPC armonizado de España en diciembre, la balanza por cuenta corriente de España en octubre y la masa monetaria (M3) de la Eurozona en noviembre. A su vez, en EEUU, se conocerán las preventas de viviendas de noviembre.

El jueves, último día de 2015, las únicas referencias, se darán a conocer en EEUU: las peticiones de subsidios de desempleo de la semana anterior y el índice de los gestores de compras de Chicago del mes de diciembre.

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