OPINIÓN

El dilema del PSOE

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Pedro Sánchez.

¿Ha sido éxito o fra­caso lo del PSOE en las pa­sadas elec­cio­nes? Se trata de un acer­tijo qui­mé­rico para el que todas las res­puestas son falsas y, a la vez, ver­da­de­ras. Con los nú­meros crudos en la mano, está claro que los so­cia­listas han ob­te­nido el peor re­sul­tado de su his­to­ria. Pero te­niendo en cuenta las cir­cuns­tan­cias, con el bi­par­ti­dismo que­brado y su­friendo un li­de­razgo tan errá­tico como in­con­sis­tente, ha­berse man­te­nido como se­gunda fuerza po­lí­tica es para darse con un canto en los dien­tes.

Sin embargo, haber sorteado el desastre absoluto en la ordalía de los comicios les ha situado, paradójicamente, en una encrucijada sin camino correcto.

A mano derecha tienen la posibilidad de una gran coalición ‘a la alemana’, confluyendo con el PP para garantizar una legislatura sin sobresaltos. Violar este tabú serviría en bandeja el discurso al club anti-casta: Garzón e Iglesias tendrían los mítines hechos y la S del acrónimo de la rosa, ya difuminada, desaparecería para siempre en el imaginario colectivo. ¿Injusto? Sí. ¿Inevitable? También.

Luego está el sendero de la izquierda, el que, a priori y atendiendo a sus raíces históricas, debería ser natural para el partido. Una vía que equivale a meterse desnudo, como el T-800 de ‘Terminator 2’, en un bar de carretera lleno hasta la bandera de moteros rebosantes de alcohol y esteroides. Un auténtico campo minado de extremistas, extremistas que dicen no serlo, ex-extremistas y nacionalistas periféricos, que serían los que al final cortarían el bacalao.

Ni que decir tiene que entrar en este laberinto haría de la legislatura algo parecido a un episodio de ‘La que se avecina’ sin gracia, con el Ibex-35 temblando, los mercados metiendo caña y los tertulianos de 13tv rezumando lava y gases tóxicos. Hasta que al final una llamada furiosa de frau Merkel acabaría con el cambalache de 5 ó 6 partidos –no sé si he hecho bien los cálculos, soy de letras- señalando fecha para unas elecciones anticipadas. Y así volvemos al punto de inicio, solo que con una prima de riesgo desbocada, los inversores huyendo en masa y Rouco Varela hiperventilando.

Los de Pedro Sánchez están en una situación que, filosóficamente, se plantea como un dilema: tienen dos opciones y ninguna de las dos lleva a buen puerto. Quizá habría sido mejor que los indecisos hubiesen dado la espalda al partido y así poder asumir una buena catástrofe depuradora, en lugar de seguir agonizando y enfrentarse a un desafío para el que su líder no está preparado. Porque no se sabe si de éxito o de fracaso, pero el PSOE se está muriendo.

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