Los con­su­mi­dores no so­por­tarán el Bono Social y las ayudas a las re­no­va­bles

Las eléctricas convencidas de que el recibo de la luz se modificará gane quien gane

Todos los par­ti­dos, in­cluido el PP, sa­carán al­gunos im­puestos de la ta­rifa y los in­cluirán en los Presupuestos del Estado

Elecciones nacionales 20D
Elecciones nacionales 20D

Las eléc­tricas no se creen el humo que venden los par­tidos po­lí­ticos en sus cam­pañas elec­to­ra­les. Sólo se creen que ba­jarán las ta­rifas eléc­tricas porque todos se han com­pro­me­tido a ello y porque piensan que el ac­tual sis­tema de ta­rifas no per­mite ya nuevas ba­ja­das. Por tanto, no les queda más re­medio que eli­minar al­gunos im­puestos y lle­varlos a los Presupuestos del Estado.

Del resto de las propuestas, el sector energético considera que muchas ellas son irrealizables y, otras, no están pensadas en profundidad. Las compañías y la patronal Unesa piensan que en esta legislatura todos se han concentrado en las energías renovables, pero para nada se han detenido a pensar en el coste que puede suponer una apuesta decidida por estas fuentes energéticas. Sobre Ciudadanos y Podemos, piensan que, el primero, no tiene postura clara sobre política energética y, el segundo, mantiene posturas muy radicales, pero con poca base.

A excepción del primer mandato del PSOE con Felipe González, cuando sí se decretó el parón nuclear porque existía una sobrecapacidad de inversión en instalaciones nucleares, y se nacionalizó la red de alta tensión, el resto de los gobiernos no han cumplido apenas sus programas y tampoco han llevado planteamientos firmes sobre qué hacer. Es más, siguen existiendo ineficiencias del sistema que ni PP ni PSOE, que han gobernado en los últimos 20 años, han acabado con ellas. La liberalización eléctrica no es total porque sigue habiendo precios regulados -unos 15 millones de consumidores tienen precios regulados-, y la tarifa eléctrica que se aplica en España sufre desde hace tiempo las mayores cargas políticas que rigen en la Unión Europea.

En el caso concreto de las tarifas eléctricas, el sector está convencido de que gobierne quien gobierne modificará el actual sistema del recibo de la luz y muchos de los impuestos que se incluyen en la misma se llevarán a los Presupuestos del Estado. PSOE, Ciudadanos y Podemos lo contemplan en sus programas y el PP lo baraja también. El Bono Social deberá cambiarse y las primas a las renovables saldrán igualmente de la tarifa eléctrica.

Las eléctricas echan números y dicen taxativamente que el 42% de la tarifa es el coste real de la generación y del sistema en sí; otro 26% son impuestos sin más -el 21% de IVA, por ejemplo-, y el 32% restante es lo que la patronal Unesa denomina como “peajes de las políticas energéticas”, y que el partido de turno que gobierna aplica en mayor o menor medida. En esta partida, se incluye el famoso Bono Social que se destina a las familias numerosas y con ingresos bajos, las compensaciones extrapenisulares que se conceden y las primas a las renovables. El sector pide que estas partidas salgan de la tarifa y se incluya en los Presupuestos del Estado para, de este modo, el recibo de la luz sea igual de competitivo que en el resto de la UE.

##Vigilantes a lo que pueda venir

Con todas las críticas que las empresas hacen sobre ciertos aspectos, los ejecutivos de las mismas se ponen siempre alerta en las campañas electorales ante los posibles cambios que pueden producirse en el sistema eléctrico. Desde que se instauró la democracia, cada partido ha enfocado la política energética de forma diferente y cada uno ha cometido siempre sus propios errores. Por ejemplo, el PP atribuye el problema del déficit eléctrico al PSOE, y los socialistas, en cambio, dicen que todo arrancó con el Gobierno de José María Aznar, concretamente con el ex ministro Rodrigo Rato. Para poner las cosas en claro, hay que decir que, efectivamente, Rato abrió el problema del déficit pero, quien provocó que casi llegase a los 30.000 millones de euros, fue Zapatero con las famosas primas a las renovables.

En esta ocasión, el sector ha estado más a la expectativa que en anteriores campañas por lo incierto del resultado y por los escaños que pueden obtener Ciudadanos y Podemos. Dos partidos que, dependiendo de la representación que obtengan en el Congreso de los Diputados, pueden hacer variar la actual política energética.

Además, han visto que, por primera vez desde la etapa de Felipe González, se han producido más propuestas de cambios, aunque muchas de ellas sean irrealizables, pero que, dependiendo de lo que salga de las urnas, pueden ser debatidas o no. Puntos como, aumentar las ayudas a las renovables, derogar el decreto de autoconsumo que ha aprobado el PP, la nacionalización del sector, se han instalado en el debate político y estarán presentes en el nuevo Parlamento que se cree.

La legislatura del Gobierno de Mariano Rajoy introdujo la nueva reforma energética que, al principio, puso en jaque las cuentas de resultados de las empresas, pero que, luego, ha permitido dar una mayor seguridad regulatoria al sistema. Los recortes aplicados a las renovables han provocado también que muchos proyectos se hayan ido al traste y que algunas compañías estén al borde de la quiebra o hayan tenido que reorientar su actividad.

La patronal Unesa teme ahora que el futuro Gobierno pueda modificar nuevamente la legislación actual y que se vuelva a cambiar parte de la misma. El sector está, en cierta medida, tranquilo aunque mira de reojo hacia dónde puede virar el partido de Podemos, con unas posturas mucho más radicales que el resto de los partidos. Algunas de ellas, van incluso en contra de la propia economía de mercado.

El presidente de Unesa, Eduardo Montes, se ha mostrado muy escéptico sobre las posturas que defiende el partido de Pablo Iglesias, anunciando incluso que quieren auditar todo el sector eléctrico. “Que me expliquen a mí qué quieren hacer con una auditoría, si todas las empresas son auditadas”, señala.

Y es que, desde la patronal se sitúa a la coalición de Podemos como claramente radical. Por ello, temen que, en caso de tener fuerza en el Parlamento, podría hacer variar algunos aspectos importantes del actual sistema eléctrico. De todas formas, consideran que el resto de los partidos tienen planteamientos más acordes con la realidad, y que para nada se producirán grandes cambios en la política energética en general. En el caso de Ciudadanos, ven que no tiene una postura clara sobre política energética y no piensan que este tema vaya a ser moneda de cambio a la hora de negociar.

##Todos en favor de las renovables

Eso sí, detectan que en esta campaña han predominado los mensajes preferentes sobre el uso de las energías verdes, sin que ninguno de los partidos haya valorado el coste que puede acarrear sobre el sistema una apuesta clara por esta fuente energética.

En este sentido, entienden que las propias medidas medioambientales que llegan desde Bruselas y la última Cumbre sobre el Clima, en París, pueden ser muy razonables, pero también hay que analizar lo que ello supone. Por ese motivo, piensan que, lo primero que hay que transmitir es seguridad, para que los inversores tengan confianza, y puedan invertir en los futuros proyectos energéticos que cada país plantee.

Unesa presentó recientemente un informe elaborado conjuntamente con Boston Consulting Group (BCG), donde muestra que el país podría alcanzar una cuota de renovables del 27% en 2030, similar al objetivo medio planteado para el conjunto de la Unión Europea (UE). Para lograr estos objetivos, será necesario aumentar en 30.000 megavatios la potencia instalada de origen nuclear. Ahora bien, teniendo en cuenta que los ingresos de estas tecnologías no cubren los costes de generación, la patronal advierte que “harían falta mecanismos de apoyo y nuevas fuentes de financiación para las renovables”.

Asimismo, consideran necesario instalar 8.000 megavatios de nueva capacidad térmica para garantizar dentro de 15 años la seguridad de suministro ante las puntas de demanda. Por ese motivo, el sector recuerda a los diferentes partidos políticos que, para poder llevar a cabo todos estos proyectos, “serán necesarias profundas reformas en el mercado eléctrico”, para atraer las inversiones necesarias en nueva capacidad, “compatibilizando el cumplimiento de los objetivos de renovables con la seguridad de suministro”.

Otro de los mensajes que Unesa ha lanzado durante la campaña electoral, es que, el partido o los partidos que gobiernen, deberán seguir con la energía nuclear, pero no sólo porque piensen que con ello contribuyen a mejorar el CO2, sino porque entienden que “es imprescindible en el mix energético del país”. Actualmente, las centrales nucleares españolas generan más del 20% de la energía consumida, por lo que piden que se mantenga el actual parque nuclear. Montes señala que las instalaciones nucleares deben “seguir vivas”, ya que, a pesar de su pérdida de peso que tendrán, e 2030 podrían seguir representando en torno al 15-16% de toda la energía consumida. Eso sí, en el sector no ven que en el futuro vayan a construirse nuevos grupos.

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