La com­pañía in­tenta re­lanzar el valor en Bolsa cas­ti­gado por la caída del ba­rril

Repsol utiliza su liquidez y una emisión de bonos para amortizar deuda de Talisman

La pe­tro­lera se apunta 200 mi­llones en re­sul­tados y re­duce su coste fi­nan­ciero tras el abono de 1.383 mi­llones

Repsol y Talisman
Repsol y Talisman

Repsol ha uti­li­zado parte de su li­quidez y una emi­sión de bonos por valor de 600 mi­llones de euros que ha lan­zado para re­ducir la deuda de la pe­tro­lera Talisman en 1.383 mi­llones de eu­ros. La ope­ra­ción per­mi­tirá a la mul­ti­na­cional es­pañola apun­tarse 200 mi­llones de euros en los re­sul­tados de 2015 y re­ducir su coste fi­nan­ciero en 65 mi­llones de dó­lares anua­les, unos 59 mi­llones de eu­ros. La com­pañía cumple así uno de sus com­pro­misos del plan es­tra­té­gico 2016-2020 de ir re­cor­tando pau­la­ti­na­mente su deuda, ci­frada en torno a 14.000 mi­llones de eu­ros.

La petrolera ha amortizado bonos procedentes de Talisman por un importe de 1.525 millones de dólares (1.384 millones de euros), en una operación que aportará el grupo un valor neto superior a los 1.000 millones de dólares (unos 908 millones de euros). La cifra de 1.525 millones de dólares corresponde a cinco emisiones con vencimientos en los años 2027, 2030, 2038 y 2042 y con unos tipos de interés nominales del 7,25%, el 5,75%, 5,85% y 5,5%, respectivamente.

Como complemento de esta operación, en la que Repsol ha utilizado una parte de su liquidez, la compañía ha lanzado también una nueva emisión de 600 millones de euros en bonos a cinco años, con vencimiento en diciembre de 2020 a un tipo nominal del 2,125%. Las entidades financieras encargadas de articular la emisión son BBVA, Banco Santander, HSBC, Société Générale y HSBC.

Esta emisión se produce al margen de los híbridos que tenía previsto realizar por valor de unos 3.000 millones de euros. En marzo pasado, la petrolera colocó 2.000 millones de euros en dos tramos, con vencimientos a seis y diez años, de los 5.000 millones que había anunciado podría emitir para financiar la compra de Talisman, que ascendió a 10.400 millones de euros.

La compañía que preside Antonio Brufau presentó en octubre pasado su plan estratégico 2016-2020 con la idea marcada de reducir la deuda, generar valor para autofinanciar su desarrollo y mantener la retribución al accionista. Todo ello, en un escenario bastante delicado por los bajos precios del petróleo y la caída de los resultados de la sociedad. Este desplome del crudo está golpeando fuerte al valor de la petrolera, con una caída en sus acciones superior al 27% en lo que va de año. Los títulos de Repsol están por debajo de los 11 euros y su capitalización no alcanza los 15.300 millones de euros.

Reducir al máximo la deuda

Por tanto, la estrategia del grupo está centrada básicamente en reducir el máximo posible su deuda -ahora se sitúa en torno a 14.000 millones-, mantenimiento del rating para asegurar el valor y la retribución al accionista, en línea con el nivel actual. Según señaló el consejero delegado Josu Jon Imaz en la presentación del plan estratégico, si el mercado del petróleo se recupera, todo el excedente de deuda se destinará a rebajar lo que se pueda el endeudamiento de la sociedad y retribuir más al accionista. Aparte de los 600 millones de euros en bonos emitidos, la compañía sigue manteniendo la emisión de híbridos anunciada de 3.000 millones de euros, a ejecutar en un plazo de unos 18 meses, y que le restan por ejecutar del plan de 5.000 millones de euros comprometidos.

El plan para los cuatro próximos años es aplicar un fuerte recorte a los gastos operativos y a las inversiones, con la idea de lograr un resultado bruto de explotación (Ebitda) de 7.900 millones de euros al final del periodo, si se mantiene el petróleo en la cifra más baja de los 50 dólares. Pero con el compromiso de lograr hasta 11.500 millones si se invierte la tendencia, y el crudo alcanza los 90 dólares -el escenario más optimista de los previstos-.

La deuda, que se sitúa ahora en torno a los 14.000 millones, podrá quedarse a cero si el mercado se recupera pero, si no, se reduciría solo hasta los 8.000 millones. La caja para dividendos y deuda prevista para este periodo es de unos 20.000 millones de euros en un escenario base y de 10.000 millones para un escenario ácido.

Precisamente, debido al deterioro que está sufriendo el mercado del crudo -el barril ya está en los 40 dólares y con perspectivas de seguir a la baja-, la petrolera se ha visto obligada a reducir su beneficio neto para este año y situarlo entre los 1.250 millones y los 1.500 millones por el deterioro de los activos, una cifra que está lejos de los 1.612 millones de 2014 y de los 1.500-2.100 millones que estimaban algunos analistas. En dichos resultados, se incluyen unas provisiones de 450 millones después de impuestos. El ebitda se situará entre los 5.200 y los 5.450 millones de euros.

Los directivos de Repsol consideran que, pese a como está el petróleo, la compra de Talisman Energy no ha sido arriesgada para la petrolera española sino todo lo contrario. Gracias a esta compra, la compañía podrá vender activos por valor de 6.200 millones de euros y quedarse todavía con un patrimonio de 37.800 millones. Además, su producción podría alcanzar los 700.000 barriles día, “sustentada en una base de reservas adecuada”, señala la compañía.

El plan de desinversiones de activos marcado es realizarlo a lo largo del periodo de cinco años, repartidos en dos bloques. El primero, sería de 3.100 millones durante 2016-2017, y el segundo, otros 3.100 millones, para el periodo 2018-2020. En estos 6.200 millones, se incluyen los 650 millones desinvertidos ya en el gas propano, vendidos a Gas Natural y a Redexis. Repsol ha vendido además el 10% de CLH por 325 millones, y tres campos de petróleo en Canadá por otros 60 millones de euros. Se descarta que tanto la participación de Gas Natural como la filial Repsol Butano estén en venta.

Artículos relacionados