DESDE EL PARQUET

Barón de Ley, entre los predilectos

Barón de Ley fi­gura entre las pre­di­lectas de mu­chos ges­tores pa­tri­mo­nia­les, quienes afirman que, pese a su re­du­cida li­quidez -en la se­sión del 2 de no­viembre sólo cam­biaron de manos 639 tí­tu­los-, cuentan con ex­ce­lentes fun­da­men­tales y buenas pre­vi­sio­nes. Se trata de un valor bas­tante pre­vi­si­ble, cuya co­ti­za­ción se es­tima que en un plazo pru­den­cial su­pe­rará los 100 eu­ros.

Una vez consolidada dicha zona, dirigirse hacia cotas próximas a 120 euros, nivel en el que algunos inversores estiman su precio objetivo.

La compañía no paga dividendo, pues retribuye al accionista mediante amortizaciones de acciones, con lo que éstos ven incrementada su participación en la sociedad sin necesidad de adquirir más papel. Un mecanismo retributivo que otorga al valor un elevado potencial alcista. Las acciones operan a 93,40 euros y acumulan en el año una revalorización del 24,5%.

El pasado mes de septiembre, la compañía procedió a amortizar, como se había acordado en la junta, los títulos de la autocartera (245.222), que representaban un 5,4% del capital social, con lo que éste ha quedado establecido en 2,58 millones de euros, distribuido entre 4.300.000 acciones de 0,60 euros nominales cada una.

La capitalización bursátil de la sociedad es de casi 402 millones de euros y sus disponibilidades de caja se estiman en casi un tercio. Algo más del 50% de sus ventas son exportaciones, cuenta con una elevada y recurrente generación de caja y su deuda es, prácticamente, testimonial. Un valor que, dada la política de la empresa, es idóneo para inversores a largo plazo.

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