La pe­tro­lera desin­vierte más de 1.000 mi­llones y anuncia re­cortes de plan­tilla del 6%

Las empresas de rating reclaman acciones a las petroleras por la caída del crudo

S&P pe­na­liza a Repsol y le ad­vierte de po­si­bles ba­jadas en los pró­ximos años

Surtido de gasolina
Surtido de gasolina

Standard & Poor’s está apli­cando un se­vero cas­tigo a las mul­ti­na­cio­nales pe­tro­leras muy ex­puestas a la co­ti­za­ción del precio del crudo en sus pers­pec­tivas de ra­ting. La re­baja afecta a un total de 14 com­pañías, entre ellas Repsol. La agencia de ca­li­fi­ca­ción ad­vierte que la grave caída del ba­rril está siendo sólo par­cial­mente com­pen­sada por las me­didas de re­duc­ción de costes en 2015 y es­tima que los már­genes de re­fino po­drían ser en 2016 “un tercio in­fe­riores a los de 2015”.

Es decir, que la actividad que está manteniendo ahora los resultados de las compañías amenaza con caer en picado, lo que obliga a fuertes bajadas en los gastos.

Pintan bastos para las grandes del sector con grandes intereses en la actividad upstream (exploración y producción de crudo y gas). Las nuevas previsiones de S&P apuntan a un precio del barril a 50 dólares en lo que resta de 2015, a 55 dólares en 2016 y 65 dólares en 2017, para alcanzar los 70 dólares a partir de 2018. Unos pronósticos que el sector comienza a creerse y que no se modificarían al alza a no ser que se produjera un conflicto internacional muy grave que afectase a los principales países productores.

Aparte de Repsol, multinacionales como British Peroleum, Total, Shell, Eni, Statoil y Nostrum Oil & Gas, están bajo el ojo del huracán de la calificadora de riesgos, a las que ha rebajado sus perspectivas de rating. En la mayoría, ha situado una perspectiva negativa, debido no sólo a los bajos precios del crudo sino también al descenso que se espera se produzca en los márgenes del refino y del marketing. Muchas de ellas como Repsol, están logrando, hasta ahora, aminorar el impacto negativo en sus resultados gracias a esta segunda actividad, por lo que si los márgenes son más débiles en 2016, la situación sería aún mucho peor. Para darse una idea de lo que actualmente supone, estas dos actividades aportan más del 70% del resultado bruto de explotación (Ebitda) de la petrolera española.

Exigencia de más ajustes

En el caso de la compañía que preside Antonio Brufau, S&P señala que, para mantener el rating actual, la petrolera tendría que hacer más ajustes de los previstos y que tampoco realice operaciones de riesgo que pudieran tener un impacto negativo significativo en sus flujos de caja, pese a que mantenga el dividendo. La agencia ha confirmado el rating BBB- pero revisa a la baja su perspectiva, pasando de estable a negativa. El valor de la petrolera no se resintió sino que subió un 2,63%, situándose ya en 12,11 euros, cuando hace una semana estaba a 10 euros.

La agencia destaca que la confirmación del rating actual se basa no solo en la fortaleza de los márgenes del refino sino también en las desinversiones ejecutadas en las últimas fechas por valor de 1.000 millones de euros, para hacer frente a la deuda por la compra de la canadiense Talisman Energy en mayo pasado. El endeudamiento de la petrolera asciende a 13.200 millones de euros.

Ahora bien, avisa del riesgo de una potencial rebaja de calificación en el curso de los próximos dos años, si las medidas futuras que piensa poner en marcha no impulsan el resultado de la compañía. “Creemos que los gestores cuentan tanto con las herramientas como con el compromiso de proteger los ratings en ausencia de un mayor colapso sostenido de los precios o los márgenes de refino”, señala.

El pasado 23 de octubre, Fitch Ratings anunció también que mantiene la calificación crediticia de la deuda a largo plazo de Repsol en BBB, con perspectiva estable, al tiempo que conserva la de su filial Talisman Energy, en BBB, con idéntica perspectiva. La calificación de Fitch se ve apoyada por la fortaleza de la petrolera en el área del refino y del marketing y por el mayor peso y mejor diversificación del negocio del upstream tras la compra de la canadiense.

##Plan Estratégico, en el horno

La advertencia de Standard & Poor’s se produce a casi una semana de que Repsol presente su nuevo plan estratégico previsto para el próximo día 15. En el mismo, Brufau y su consejero delegado, Josu Jon Imaz, anunciarán previsiblemente un nuevo plan de desinversiones -además del ya realizado-, y un ajuste de plantilla del que ya han informado por carta a los 25.000 trabajadores. La empresa ha anunciado que reducirá en un 6% la plantilla en los próximos tres años lo que supone unos 1.500 trabajadores menos.

La petrolera había descartado inicialmente un ajuste pero la presión de las agencias de reducir costes ha obligado a la empresa a aplicar recortes laborales. En una nota enviada la pasada semana a los empleados, señala que, tras haber alcanzado sus objetivos de crecimiento, Repsol prepara un plan “orientado a la creación de valor” y encaminado a fortalecer su modelo de gestión y a “generar nuevas ventajas” a partir de las oportunidades que brinda el actual perfil de la compañía. “Es con esta visión con la que, en los tres primeros años del Plan Estratégico abordaremos un nuevo dimensionamiento para nuestra plantilla mundial, reduciendo un 6% el tamaño actual”, subraya.

Por otro lado, la petrolera ha cumplido el plan de desinversiones anunciado inicialmente de 1.000 millones de euros y al que se había comprometido con la venta de su negocio canalizado a Gas Natural y Redexis Gas por 651,5 millones de euros. Además, se ha desprendido del 10% del capital que tenía en la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) al grupo inversor Ardian por 325 millones. Y ha vendido también a British Gas las participaciones que tenía en tres bloques de exploración de crudo en Canadá, en la costa atlántica, por 63 millones. Con estas tres operaciones, Repsol supera los 1.000 millones previstos, con unas plusvalías próximas a los 700 millones de euros, pero no se descarta que pueda haber nuevas ventas.

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