El grupo de he­mo­de­ri­vados paga un di­vi­dendo de 0,35 euros el 10 de di­ciembre

Oppenheimerfunds apuesta por la ‘irlandesa’ Grifols y aflora el 3% del capital

Suma y sigue en bolsa y logra su cuarto avance con­se­cu­tivo hasta má­ximos del año

Trabajadores de Grifols
Trabajadores de Grifols

Grifols con­firma una vez más que es uno de los va­lores pre­fe­ridos de los grandes in­ver­sores pro­fe­sio­nales in­ter­na­cio­na­les. Oppenheimerfunds ha aflo­rado el 3,06% del ca­pital del grupo ca­ta­lán, que es triple pro­ta­go­nista. Además de re­cibir a otro ilustre ac­cio­nista, ha anun­ciado que pa­gará di­vi­dendo el pró­ximo mes de di­ciembre y acaba de tras­ladar a Irlanda la ges­tión de tres cuartas partes de su ne­go­cio.

La entrada de Oppenheimerfunds es un nuevo espaldarazo a una de las empresas con las reglas del juego más claras del mercado bursátil español. El grupo ha realizado una política agresiva de adquisiciones en los últimos años que lo ha convertido en un jugador de primer orden y cada vez más diversificado geográficamente en su sector.

Una y otra vez, la compañía ha disipado las dudas de los inversores sobre su capacidad para absorber cada nueva compra. Este año, la acción del grupo sube cerca de un 28% y la capitalización bursátil de la compañía está ya a un paso de los 9.000 millones de euros.

Esta cifra significa que el grupo que preside Victor Grífols ha más que multiplicado por tres su valor en bolsa respecto a los casi 2.800 millones que valía cuando acabó el ejercicio 2011. Una gran historia de éxito bursátil liderada por uno de los ‘enfant terrible’ del Ibex 35. Hace tres años, Víctor Grifols no dudó en asegurar que o cambiaban las cosas en el país “o poco a poco nos iremos marchando desde España a Estados Unidos”.

La compañía se ha movido, aunque no tanto como para cruzar el Atlántico. Su último gran movimiento ha sido trasladar a Dublín una gran parte del negocio. ¿La razón? Estrictamente fiscal, relacionada con el carácter de paraíso fiscal con un tratamiento muy favorable para las multinacionales. El impuesto de sociedades es de apenas el 12,5%, una cifra testimonial en comparación con el 28,5% que se cobra en España.

Dublín es ya la sede operativa mundial del grupo, el lugar donde el grupo acaba de poner en marcha una nueva planta logística. Una decisión audaz que, como todas las emprendidas por la compañía en los últimos años, está siendo aplaudida por los inversores.

“Grifols es ya de sobra conocida por todos los agentes del mercado. Tiene un historial bursátil impecable y no acostumbra a dar sorpresas negativas. Hoy, es una de las empresas más demandadas por los grandes inversores internacionales, y no sólo los especializados en el negocio farmacéutico”, aseguran en uno de los ‘brokers’ más activos en la intermediación de órdenes de dinero extranjero.

El dividendo también es un importante aliciente para los inversores. En mayo de 2013, el grupo anunció que volvía a pagar dividendo a cuenta (20 céntimos por acción) de los resultados del ejercicio dos años después de suspender el desembolso por el esfuerzo que suponía la compra de la estadounidense Talecris. Ahora, el abono será de 0,35 euros por acción, el próximo 10 de diciembre.

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