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Empresa española, mordida chavista, Andorra, Petróleos de Venezuela y mucho más

‘Debían abonar al menos 150 mi­llones en so­bornos para en­trar en liza’

Grupo armado irrumpe en instalaciones de venezolana PDVSA y comete ...
PDVSA.

¿Qué tienen en común los ca­be­ci­llas cha­vis­tas, la em­presa Petróleos de Venezuela, una cons­truc­tora es­pañola, la po­licía es­pañola, el sa­queo de miles de mi­llones de dó­lares de las arcas ve­ne­zo­la­nas, la ma­ni­pu­la­ción de di­vi­sas, el blan­queo de ca­pi­ta­les, cuentas en pa­raísos fis­ca­les, China, Rusia, Irán, Panamá, Belize, las Islas Vírgenes Británicas, Andorra, el BPA, Nueva York, Washington, Missouri, Texas, la DEA, el FBI, re­lojes Rolex, vino Château Petrus, etc., etc. etc.? Respuesta: to­mate, mucho to­mate.

Es un déjà vu. Son demonios familiares. Es el choriceo. Es el saqueo de un país. Es la ruina de ese país. En concreto: es una investigación de las autoridades de EEUU en torno a los manejos y chanchullos con el dinero de los venezolanos a manos del régimen chavista durante años y años. Todo esto y bastante más se cuenta en un extenso reportaje firmado por José de Córdoba y Juan Forero que publica este jueves The Wall Street Journal en primera plana.

También podría ser una película trepidante para cuyo guión serviría este vibrante comienzo del reportaje del WSJ: ‘Los directivos de una de las grandes empresas constructoras españoles estaban encantados de conseguir cerrar una reunión con Rafael Ramírez, el presidente de Petróleos de Venezuela, para hablar de sus planes para pujar en un proyecto de energía eléctrica de 1.500 millones de dólares’.

Sigue: ‘Pero cuando llegaron al JW Marriott Hotel de Caracas, fue Diego Salazar, primo de Ramírez, quien los recibió en la suite presidencial, según dos personas que estuvieron presentes en aquella reunión de 2006. Salazar fue pronto al grano: los españoles deberían abonar al menos 150 millones en sobornos para entrar en liza’.

Continuación: ‘En caso contrario –les dijo Salazar a los empresarios, según una persona–, tendréis que regresar al aeropuerto’. Los directivos no mordieron el anzuelo. Pero muchos otros estaban dispuestos a seguir adelante con los proyectos de Petróleos de Venezuela, dice gente que trabajo en la empresa antes de la salida de Ramírez el año pasado’.

El reportaje es una segunda parte de otro a principio de año que convulsionó y golpeó fatalmente al Banco Privado de Andorra y al Banco Madrid y castigó con dureza al principado como refugio financiero internacional. Había sospechas de lavado de dinero de droga, de blanqueo, de mafias. Todo eso está todavía sin determinarse puntuamente las responsabilidades, y los hermanos Higini y Ramón Cierco, los factótum de BPA acaban de presentar una demanda contra el Tesoro de EEUU por los estragos que les ha causado la investigación y su divulgación.

Gran parte del reportaje de José de Córdoba y Juan Forero se centra en dos personas: Rafael Ramírez y Diego Salazar, primos pero que llegaron a ser como hermanos. Ambos son hijos de antiguos guerrilleros marxistas. El WSJ indaga sobre todo al primero, que parece que acabó en cierta desgracia y ahora está de embajador de Venezuela en la ONU. Sus dineros, sus gustos lujosos y exquisitos, sus jets privados.

Ello a pesar de que en los buenos tiempos arengaba a los trabajadores de Petróleos de Venezuela para blindar la empresa para que fuera ‘roja, muy roja’. Chavismo puro y duro. Sin embargo, un antiguo colaborador de Ramírez descubre al verdadero personaje: ‘Su corazón está en la izquierda, pero su cartera la tiene bien cuidada en la extrema derecha’.

Su primo no le va a la zaga: si al ahora embajador le gustan el Château Petrus, las cenas por todo lo alto en campaña de aspirantes a títulos de belleza y cantar baladas con su orquesta propia, Salazar conduce un Ferrari en Caracas escoltado por un SUV lleno de guardaespaldas, lleva en su muñeca un Rolex y otro, y otro, porque le encantan los relojes de lujo. Dice el reportaje: ‘En transcripciones de conversaciones grabadas por la policía española, un conocido de Salazar se refiere a él como ‘el señor de los relojes’.

Y así, con detalles del estilo de vida y de operaciones raras, parece que han volado 4.000 millones de dólares de Petróleso de Venezuela, un país cuya economía se va a hundir este año un 10% y va a padecer una inflación del 160%. Pero el WSJ tampoco ofrece muchas esperanzas de solución sobre la trama pese a la investigación: ‘No se ha hecho pública ninguna acusación en el asunto de Petróleos de Venezuela y es posible que nunca se haga’.

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