First Reserve da un voto de con­fianza y am­plía su par­ti­ci­pa­ción en el grupo

La rendición de los Benjumea y la ampliación ahuyentan a los bajistas en Abengoa

Con la am­plia­ción apro­bada y un plan de ne­gocio claro y ra­zo­na­ble, los in­ver­sores han vuelto a poner a la em­presa en el radar

Javier Benjumea
Javier Benjumea

Las ac­ciones de Abengoa en­ca­de­naron tres subidas con­se­cu­tivas en bolsa en el tramo final de la se­mana pa­sada hasta ce­rrar a un paso de los 0,90 euros por ac­ción. No es un logro ex­tra­or­di­nario para una com­pañía que ha per­dido la mitad de su valor en el parqué este año, pero sí de­muestra que el grupo re­cu­pera poco a poco la es­ta­bi­lidad en el mer­cado des­pués de poner negro sobre blanco la hoja de ruta para su fu­turo in­me­diato.

La aprobación de la ampliación de capital de 650 millones de euros y, sobre todo, el golpe de mano de la banca acreedora que ha sacado de la presidencia a Felipe Benjumea y ha quitado el control del grupo a la compañía sevillana, ha conseguido lo que hace apenas dos semanas parecía imposible: frenar la hasta ahora extraordinaria volatilidad del valor, que se movía a espasmos por las continuas especulaciones sobre el futuro de la compañía.

“Ya hay noticias que cotizar, y son todas positivas aunque la situación del grupo sea extremadamente delicada. El problema de Abengoa era la total falta de transparencia que había demostrado la familia Benjumea. Con la ampliación aprobada y un plan de negocio claro y razonable, los inversores han vuelto a poner a la empresa en el radar. Estamos hablando de un gigante de las renovables que puede ser reflotado”, aseguran desde uno de los ‘brokers’ más activos en el valor.

Aunque la incertidumbre sigue mandando, el nuevo ciclo que inicia Abengoa ha cambiado las perspectivas de los inversores. Un fondo especializado en el sector energético como First Reserve ha ampliado su participación en el grupo hasta el 8,8% de las acciones de clase B (las que se negocian en el Ibex 35 y tienen más liquidez) tras hacer efectivo el derecho de compra que tenía sobre 20,7 millones de warrants.

Un voto de confianza a Abengoa en un momento crucial (First Reserve tenía de plazo hasta 2016 para hacer efectiva su opción) que demuestra que hay inversores dispuestos a apostar por el valor antes de una ampliación de capital sencillamente decisiva en la que el grupo se juega su futuro.

Los ‘hedge’ se cubren

En paralelo, los ‘hedge funds’ que apuestan por una caída de la cotización empiezan aflojar la enorme presión bajista a la que han sometido a Abengoa durante todo el año. En la última semana, D.E. Shaw ha rebajado sus posiciones cortas desde el 1,37% hasta el 1,17%, el todopoderoso BlackRock baja desde el 0,64% hasta el 0,56% y Sothic Capital reduce desde el 1,22% hasta el 1,19%. Y nadie ha realizado el movimiento contrario.

Las posiciones bajistas, que hasta el pasado día 2 se situaban a las puertas del 8% del capital (una de las cifras más altas en el Ibex 35) se están relajando por lo tanto a buen ritmo en los últimos días. “El castigo al valor ha sido muy fuerte ya este año y no hay muchas más novedades negativas que cotizar, al menos hasta que la ampliación de capital arranque” aseguran en fuentes bursátiles.

De momento, el mercado está dando bueno al plan de Abengoa para salir adelante, que pasa por la limitación de los compromisos de inversión futuros, la reducción de la abultada deuda que se ha convertido en su principal enemigo (la ampliación supondrá un tijeretazo de 300 millones y prevé amortizar 675 antes de final de año), la limitación de los dividendos y un plan de desinversiones de 1.200 millones de euros hasta finales del año que viene.

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