El nuevo plan es­tra­té­gico de la pe­tro­lera re­cor­tará in­ver­siones en ex­plo­ra­ción y pro­duc­ción

Repsol se enfrenta de cara a su deuda para ganar valor bursátil

Vende a Gas Natural cerca de 250.000 puntos de su­mi­nistro de pro­pano ca­na­li­zado por 450 mi­llones

Antonio Brufau y Josu Jon Imaz
Antonio Brufau con Josu Imaz.

La so­lu­ción de la deuda de 13.200 mi­llones de euros que Repsol tiene tras la compra de Talisman Energy es el punto prin­cipal del nuevo plan es­tra­té­gico sobre el que está tra­ba­jando el equipo fi­nan­ciero de la pe­tro­lera. La si­tua­ción ac­tual de la com­pañía y del ne­gocio del pe­tróleo es muy di­fe­rente de la que re­gis­traba cuando se cerró la ope­ra­ción de la em­presa ca­na­diense, lo que está obli­gando a re­plan­tear la fór­mula en cómo asumir el coste de dicha deuda. El precio del ba­rril de crudo ha ido a la baja (47 dó­lares el ba­rril frente a los 70 de di­ciembre de 2014) y la ac­ción está mucho más cas­ti­gada en Bolsa (en los 10,40 eu­ros), algo que para nada se es­pe­raban sus di­rec­ti­vos.

Este escenario ha obligado incluso al consejero delegado, Josu Jon Imaz, a adelantar al 15 de octubre la presentación de la nueva estrategia del holding para intentar sostener el valor y que los inversores confíen en el futuro de la petrolera. Coincidiendo con el anuncio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de la presentación del plan estratégico, Fitch Ratings dijo que mantiene la calificación crediticia de la deuda a largo plazo de Repsol en “BBB”, con perspectiva estable, y conservaba también la de Talisman Energy en “BBB”. La agencia se apoyaba en la fortaleza de la compañía en el área del refino y marketing (downstream) y el mayor peso que tenía ahora la actividad del usptream (exploración y producción de crudo). Sin embargo, urge resolver el problema financier

Repsol ha abierto ya la mano de las desinversiones con la venta de CLH, por la que ha ingresado 325 millones de euros -con unas plusvalías de 300 millones-, ha vendido a British Gas las participaciones que tenía en tres bloques de exploración de crudo en Canadá por 70 millones de dólares (63 millones de euros). Y ha cerrado la venta a Gas Natural de cerca de 250.000 puntos de suministro de propano canalizado de su filial Repsol Butano por 450 millones de euros. Según Gas Natural, la operación se enmarca en la oportunidad que surge de la decisión de Repsol de vender activos no estratégicos. La compañía gasista -Repsol controla un 30% del capital- irá adquiriendo dichos activos de forma progresiva, según vaya obteniendo las preceptivas autorizaciones administrativas.

Estas tres operaciones cerradas en poco más de una semana forman parte del programa de revisión de activos considerados no estratégicos para la marcha del grupo y por los que la petrolera pretende ingresar unos 900 millones de euros. Con las tres ventas, el holding petrolero cumple prácticamente con la cifra que se había macado realizar en el plazo de un año para ayudar a pagar parte de la deuda financiera. Sin embargo, estas desinversiones que se esperaba sirvieran para que el precio del valor recuperase también fuerza, no han logrado todavía retomar el vuelo y los títulos siguen anclados en los 10,40 euros, incluso bajando en algunos momentos hasta la barrera de los 9 euros.

Mercado de deuda cambiante

El equipo financiero está barajando por su parte varios escenarios para financiar la deuda. La emisión de 5.000 millones de euros en bonos híbridos que el presidente Antonio Brufau anunció iba a realizarse cuando se cerró la compra de Talisman puede que no se haga al 100% como estaba previsto en un principio. ¿Razones? Los mercados no están como hace un año y las condiciones no son las mismas.

La compañía colocó en marzo pasado 2.000 millones en bonos híbridos de los 5.000 millones previstos, a seis y diez años, en una operación que permitía mantener el nivel de estabilidad financiera de la empresa tras la compra de Talisman. La emisión de 1.000 millones a seis años se hizo a un tipo del 3,75% y los otros 1.000 millones fueron sobre un periodo de diez años y un tipo del 4,5%. Los bonos híbridos tienen la característica que computan en un 50% como activo y otro 50% como deuda, de forma que su colocación tiene un efecto limitado sobre el apalancamiento.

Una de las razones que se dan para modificar esa opción es que el mercado de híbridos está ahora mucho más caro que cuando se ejecutó la primera emisión de 2.000 millones. Una segunda, es que, al invertir menos la compañía, las necesidades financieras son también menores. Y tercero, si la estructura de costes es menor, la petrolera puede destinar más dinero a reducir deuda.

Los tres ejes del nuevo plan estratégico

Por tanto, los tres grandes ejes sobre los que va a pivotar la nueva estrategia para sacar a Repsol de la atonía de los inversores y convencer a los accionistas son, primero, modificar el plan de financiación de la compra de Talisman Energy. Segundo, recortar parte de las inversiones. Y tercero, poner en marcha un plan de eficiencia orientado a reducir costes, obteniendo lo mismo pero con menor gasto. La compañía descarta en cualquier caso que vaya a producirse recorte de plantilla.

Las inversiones anuales que Repsol tiene marcadas en el plan vigente 2012-2016 ascienden a 3.800 millones de euros. De dicha cifra, 2.900 millones se destinan a la actividad de upstream (exploración y producción de crudo). Y otros 700 millones al downstream (refino y comercialización de crudo). Con la compra de Talisman, gran parte de los objetivos de producción de petróleo están cubiertos, por lo que en principio se baraja recortar parte de dichas inversiones.

Y es que, tras la incorporación de la compañía canadiense, la producción del grupo ha aumentado un 76%, hasta los 680.000 barriles equivalentes de petróleo al día y crece el volumen de reservas un 55%, hasta alcanzar los 2.353 millones de barriles equivalentes de petróleo. Brufau señaló en la presentación de la operación en diciembre de 2014, que la transacción “permite adelantar y superar significativamente los objetivos de crecimiento del área de upstream de la compañía enmarcados en el plan estratégico 2012-2016”.

Brufau dejaba claro entonces que, con la compra de Talisman, los objetivos de producción de crudo estaban cubiertos y que, por tanto, la actividad del upstream sufriría un recorte. El escenario de ahora es totalmente diferente del que se daba cuando se diseñó el actual plan estratégico por lo que uno de los objetivos del equipo de Josu Jon Imaz es adecuar los proyectos al momento y aquilatar costes para hacer frente a la caída del precio del crudo. “A 60 dólares todos nuestros pozos son operativamente rentables”, dijo Brufau en diciembre pasado. Entonces, el presidente no se imaginaba que pudiera llegar a los 47 dólares actuales.

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