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Vas a tener que contar tu vida y milagros para viajar en avión

La Comisión Europea pre­senta el nuevo plan para pre­venir el te­rro­rismo

La Unión Europea revisa las normas de seguridad aérea
Normas de seguridad aérea,

¡Ay de ti si has pe­dido co­mida halal para el vuelo! Y ten cui­dado si has com­prado un bi­llete sólo de ida. Y la que te puede caer si has hecho al­guna vez una re­serva y luego no te has pre­sen­tado al vuelo. Así hasta 42 datos tuyos con­cretos se in­cor­po­rarán a una base de datos du­rante cinco años. La que te puede caer si cam­bias mucho de cuenta ban­caria o de te­lé­fonos de con­tacto, por ejem­plo. Antes de su­birte al avión, ya eres sos­pe­choso. Ya estás fi­chado.

Después de muchas dudas, presiones, protestas y tiras y aflojas, la Comisión Europea se lanza de nuevo a intentar la entrada en vigor de un Registro de Nombres de Pasajeros (RNP). Si quieres salir o entrar en la UE, tendrás que pasar dos veces por taquilla: una para pagar tu billete, naturalmente; y otra para confesar religiosamente tu vida y milagros, como en un confesonario aéreo. La aerolínea deberá trasladar toda esa información a la Policía, que a su vez la integrará en un superbanco de datos a disposición de las autoridades europeas y de cada país comunitario.

O sea, que para poder viajar tienes que desnudarte de todos tus datos personales y entregarlos en aras de la lucha contra el terrorismo. El plan no es nuevo: data en su formulación más reciente a 2010-2011, pero se dejó aparcado cuando en el Parlamento Europeo se levantaron protestas y objeciones por falta de garantías y protección del derecho a la intimidad. Pero con el terrible ataque yihadista en París hace tres semanas, se ha vuelto a activar a toda velocidad.

Se ha retocado, tal y como cuenta Alan Travis en he Guardian después de haber visto la nueva redacción de este miércoles. Entre otras salvaguardias: se reducen plazos de permanencia de la ficha en los archivos digitales; se ‘despersonaliza’ la ficha para proteger mejor el nombre exacto del viajero, de forma que sólo pueda accederse a él en determinados casos de peligro de terrorismo o ‘delito transnacional grave’; se endurecen las condiciones para el envío de los datos a terceros países, incluso con la obligación en casos de que lo autorice un juez; se mejora la posibilidad de que un pasajero puede acceder a su ficha para que cambiar datos y hasta borrarlos. Algo parecido al derecho al olvido también aquí.

En concreto, una versión anterior del plan obligaba a retener la ficha completa, con todos los datos, durante 30 días posteriores al vuelo, y ahora se reducen a siete días. A partir de ese momento, la ficha quedará ‘despersonalizada’ durante cinco años: los datos están ahí, pero el nombre y apellidos del pasajero están ‘ocultos’, encriptados. Esa ficha podrán consultarla las autoridades pertinentes, y se podrá conocer el nombre oculto, durante los cinco años para casos de terrorismo. Si es para cuestiones de delincuencia, el plazo se reduce a cuatro años.

Travis ha consultado el nuevo plan con algunos europarlamentarios. Conclusión: sigue la división de opiniones. Para unos, todavía no hay suficiente protección a la intimidad. Pero otros consideran que hay margen para un acuerdo que de verdad sirva de escudo para evitar la penetración o traslado de terroristas en la UE.

Algunos de los 42 datos de la ficha: Pasaporte con todas sus especificaciones sobre número, nombre, nacionalidad, sexo, fecha de nacimiento, dirección, país de emisión. Número de código del pasajero con su historial de vuelos. Agencia de viajes o entidad emisora del billete y nombre del empleado que lo ha despachado. Fecha de la reserva, modo de pago, número de tarjeta de crédito y/o cuenta bancaria, números de teléfonos de contacto, dirección de email. Historial de equipajes y bultos de mano con números de los resguardos. Solicitudes especiales, como preferencias de comida… Y así hasta que ellos sepan más de ti que tú mismo.

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