La fi­lial bri­tá­nica está casi diez puntos por de­bajo en be­ne­ficio de ex­plo­ta­ción sobre in­gresos

La venta de O2 aumentará la rentabilidad media de Telefónica

El im­porte de la ope­ra­ción au­men­tará la li­quidez y man­tendrá a raya los costes fi­nan­cieros

Cesar Alierta
Cesar Alierta

El pró­ximo 27 de fe­brero Telefónica pre­sen­tará los re­sul­tados de 2014. En esas cuentas ya habrá sur­tido efecto la compra de E-plus (filial ale­mana de la ho­lan­desa KPN), ce­rrada fi­nal­mente en los pri­meros días de oc­tubre pa­sado. Será un tri­mestre casi com­pleto con una fi­lial ger­mana, Telefónica Deutschland, que ha cam­biado ra­di­cal­mente de ta­maño y que pro­mete au­mentar su ren­ta­bi­li­dad. La fac­tura, sin em­bargo, ha sido de más de 4.000 mi­llones de euros para el grupo Telefónica. Esta de­ci­dida apuesta por Alemania tiene su con­tra­par­tida en la de­ci­sión ya to­mada de aban­donar el ne­gocio en el Reino Unido.

Los más de 12.000 millones de euros que recibirá Telefónica si cierra el acuerdo de venta de su filial británica O2 a Hutchison, no sólo ayudará a reducir la deuda neta a niveles anteriores a los de la compra de E-Plus, sino que dejará al grupo con negocios en los que la rentabilidad sobre ventas aumentará sensiblemente, ya que la del Reino Unido está casi diez puntos por debajo de la media.

La vida de Telefónica en Reino Unido y Alemania ha seguido durante los últimos dos años caminos paralelos, aunque al final han terminado en las antípodas. En Alemania, el grupo español, representado allí por Telefónica Deutschland, decidió en 2013 que el futuro pasaba por tener un negocio global (telefonía fija más móvil y servicios de valor añadido), pero para ello le faltaba la pata de la telefonía móvil. Un acuerdo con la holandesa KPN resolvió el problema.

Telefónica vendería a la Holandesa una pequeña parte del capital de su filial germana (un 17%) y KPN vendería a Telefónica Deutschland su filial de móviles E-Plus. La operación se ha cerrado finalmente en octubre último cuando se recibieron los últimos permisos oficiales y Telefónica puso sobre la mesa finalmente 4.100 millones de euros. Ahora, el negocio alemán del grupo español dará un salto cualitativo y le abre la puerta a seguir creciendo con buena rentabilidad, ya que, por ejemplo, en España más de la mitad de los clientes de móviles tienen un terminal inteligente (con Internet) mientras que en Alemania no llegan al 30% de los usuarios.

En el Reino Unido la cosa comenzó también cuando Telefónica se planteó la necesidad de tener un negocio global en un mercado muy segmentado. Allí no había hasta ahora compañías que dieran servicios globales. BT era el líder en telefonía fija. La móvil estaba en manos de cuatro empresas: Vodafone, EE (participada por Orange y T-Mobile), O2 (filial de Telefónica) y Three. El negocio de contenidos estaba en manos de Sky. El primer paso lo dio BT cuando comenzó a entrar en el mercado de venta de contenidos a sus clientes de telefonía.

Telefónica y BT, relación buena

Telefónica, que tradicionalmente ha mantenido una buena relación con BT, quiso aliarse con la compañía británica en una operación en la que la española pondría en manos de su colega el negocio de móviles de O2, haciendo de BT una compañía de verdad global, a cambio de entrar en el accionariado de la británica. La operación no suponía desembolso de dinero (se hacía mediante canje de acciones), con lo que Telefónica mantenía sus compromisos de no aumentar la deuda y a la vez entraba como socio de BT en el mercado de la telefonía global en el Reino Unido.

Las conversaciones no llegaron a buen puerto y Telefónica se enfrentó al dilema de tener que montar ella misma una compañía global, con el precio que eso supone, o salir de ese mercado y centrar esfuerzos en otros lugares, que es lo que ha hecho. Los mercados reaccionaron a la noticia con subidas fulgurantes de las acciones de Telefónica, y no sólo porque la venta de O2 vaya a poner en manos del grupo español un cheque de 12.300 millones de euros en pleno proceso de reducción de deuda, sino también porque va a aumentar la rentabilidad.

El negocio también cuenta. El cierre de la operación alemana va a disparar los ingresos de la filial germana de Telefónica, que va a pasar de los cerca de 5.000 millones actuales a unos 8.000 millones anuales de negocio combinado, lo que le abrirá las puertas a una mayor rentabilidad en ese país, donde el grupo español espera lograr unas sinergias superiores a los 5.000 millones de euros, entre otras cosas por la integración de redes móviles. Hasta ahora, y según las cuentas de los nueve primeros meses de 2014, la rentabilidad del mercado germano era más bien reducida si se compara con el resto del negocio de Telefónica.

Entre enero y septiembre, Telefónica Deutschland obtuvo un beneficio de explotación antes de amortizaciones (Oibda) de 770 millones de euros, que suponen una rentabilidad del 22% sobre los ingresos. La cifra es muy corta si se compara con el 32,5% que arroja de media el conjunto del grupo Telefónica. Además, las necesidades de caja por inversiones operativas de esa filial germana ascendieron en estos primeros nueve meses de 2014 a 411 millones de euros, lo que le dejó libres únicamente 359 millones. Todo esto cambiará radicalmente tras la operación de E-Plus, ya que la proporción de inversiones sobre resultado de explotación debería ser menor debido a las sinergias que espera lograr el grupo.

Escasa rentabilidad

En esos mismos nueve meses, la filial de Telefónica en el Reino Unido obtuvo un Oibda de 1.287 millones de euros, lo que supone una rentabilidad del 25% sobre los ingresos, y dedicó a inversiones operativas 574 millones, lo que dejó libres 713 millones de euros. Esto ocurría en 2014, después de que en el mismo período de 2013 las inversiones se comieran todo el Obitda y la caja resultante fuera negativa.

Ese margen de rentabilidad del 25% sobre ingresos es muy difícil de subir sin una estrategia de integración de más negocios, ya que en el Reino Unido el mercado de móviles está muy maduro, hay una gran competencia y si no se le suman otras posibilidades de captar clientes, como va a hacer BT, es muy complicado crecer, ya no solo en tamaño, sino también en rentabilidad.

Estas cifras contrastan con las del resto del grupo Telefónica, que obtiene rentabilidades sobre ingresos superiores al 30% en América y aún más alta en España. En concreto, la rentabilidad de su filial brasileña fue del 31,2% entre enero y septiembre de 2014. La zona que Telefónica llama Hispanoamérica, que suma Argentina, Chile, Perú, Colombia, México, Venezuela, Ecuador y Uruguay, logró el 32,7% de rentabilidad en ese mismo período, en el que el negocio español alcanzó el 45,9% de rentabilidad sobre ingresos.

No es extraño, pues, que Telefónica haya decidido centrar sus esfuerzos en estos mercados americanos, en los que sigue existiendo posibilidad de aumentar la rentabilidad y el tamaño de los negocios. Y todo ello aderezado con una disminución de deuda que también tendrá efectos positivos sobre el beneficio final del grupo.

En los nueve primeros meses de 2014, el grupo Telefónica pagó 2.117 millones de euros en intereses de una deuda financiera neta que sumaba 42.000 millones al acabar el tercer trimestre. El coste medio de la deuda, según los datos aportados por el propio grupo ascendió en ese período al 5,73%, ligeramente superior al de un año antes, debido a que mientras en la zona euro Telefónica mantenía mejores posiciones de liquidez para hacer frente a las adquisiciones (entre otras la de E-Plus en Alemania), el peso relativo de la deuda iberoamericana subía y en esa zona los intereses son más altos.

Cuando cierre definitivamente la venta de O2, Telefónica podrá apostar por los mercados americanos sin tener que acudir a más endeudamiento y podrá también mantener su crecimiento allí mejorando al tiempo su posición de liquidez, lo que tendrá como consecuencia un mantenimiento e incluso una caída de los costes financieros del grupo.

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