Fuerte pre­sión a favor de la "anulación de la fu­sión" de PT con la bra­si­leña Oi

Portugal Telecom puede ser francesa antes del viernes

La venta de PT a Altice con­di­ciona la con­so­li­da­ción del mer­cado bra­si­leño

Portugal Telecom . Sede
Portugal Telecom.

Antes de este viernes puede de­ci­dirse el des­tino de Portugal Telecom, cuya am­bi­ciosa fu­sión con la bra­si­leña Oi, con vista a la crea­ción de una ope­ra­dora global con más de 100 mi­llones de clientes en Brasil, Portugal y África, no pasó de un es­pe­jismo. Lo que se juega ahora es la venta de PT Portugal al grupo francés Altice por 7.400 mi­llones de eu­ros: el nuevo pro­pie­tario bra­si­leño Oi, ne­ce­sita ur­gen­te­mente des­pren­derse de las ope­ra­ciones de PT en Portugal y en África para fi­nan­ciar el pro­ceso de con­so­li­da­ción pre­visto en Brasil.

Se trata de la compra de la segunda mayor operadora móvil Tim, controlada por Telecom Italia (TI), pero todo está pendiente de la decisión de PT SGPS, que controla el 25,6% de la operadora luso-brasileña.

La decisión sobre la venta de la operación doméstica de PT se fijó para el 12 de enero, pero ante la fuerte presión de la autoridad del mercado luso, la CMVM, Portugal Telecom SGPS decidió "in extremis" aplazar la junta de accionistas a este próximo próximo jueves, día 22 de enero.

Según la CMVM, los accionistas de PT SGPS aun no habían recibido toda la información necesaria para tomar una decisión sobre la operación de venta. Además de la oferta de Altice de 7.400 millones de euros que ya existe (aceptando además unos 5.500 millones de deuda), que fue aceptada por Oi, es posible que la junta de PT SGPS deba pronunciarse también sobre una eventual ruptura de la polémica fusión luso brasileña.

Oposición en Portugal

De hecho, son muchas las voces que se alzan en Portugal contra una fusión que ya no responde al modelo original, que consistía precisamente en crear una operadora global de habla portuguesa, con más de 100 millones de clientes en Brasil, Portugal y África.

Así, pese a que el proceso de fusión quedó prácticamente cerrado tras un aumento de capital de 8.200 millones de Reales (unos 2.700 millones de euros) y la incorporación de los activos de PT a los que Santander Brasil atribuyó un valor de mercado de casi 2.000 millones, Oi prtende ahora concentrarse únicamente en el mercado brasileño, donde lleva tiempo preparando una oferta sobre Tim.

Además, los parámetros de la fusión sufrieron un cambio drástico cuando se descubrió que PT había invertido a espaldas de los mercados y del socio brasileño, la friolera de 897 millones en deuda tóxica de empresas del Grupo Espirito Santo (GES), que a través el Banco Espirito Santo (BES) actuaba como principal accionista de la operadora, con más del 10% del capital.

Tras la quiebra del GES y del BES, PT no tuvo más remedio que renegociar a la baja las condiciones de la fusión: Portugal Telecom SGPS quedó apartada de la fusión, teniendo como únicos activos un 25,6% de Oi (en lugar del 37,4% acordado inicialmente), más una opción de compra sobre el restante 11,8%, pero condicionado a la recuperación de los 897 millones durante un plazo máximo de 6 años.

Consecuencias allende mares

Sin embargo, lo que se cuestiona ahora es saber hasta qué punto PT pudo prestar casi el 90% de su liquidez a su principal accionista portugués a espaldas del socio brasileño. Y eso es lo que plantea el ex-presidente de PT SGPS, Henrique Granadeiro. En una carta dirigida a la CMVM y a los accionistas de PT SGPS, recuerda que en el momento de la polémica operación la "nueva Oi" era dirigida por el ex-CEO portugués de PT, Zeinal Bava, que seguía también al frente de PT Portugal.

La conclusión que saca Granadeiro, por lo tanto, es que Oi tuvo necesariamente que conocer con antelación la existencia del préstamo de PT al GES, colocándose al borde de un "default" de 897 millones y con el supuesto objetivo oculto de tener que renegociar a su favor los términos de la fusión con PT.

La intervención de Granadeiro suscita, no obstante, serias reservas. Como CEO de PT SGPS, en julio de 2014 participó activamente en la renegociación de los términos de la fusión, afirmando entonces que había "defendido hasta el límite los intereses portugueses".

La operación quedó ratificada por la junta de PT SGPS en setiembre de 2014, pero Granadeiro ya no ocupaba el sillón de CEO. En agosto, ante el escándalo provocado por el "default" del GES, no tuvo más remedio que presentar su dimisión. Lo mismo hizo Zeinal Bava en octubre, una vez que perdiera la confianza de los accionistas brasileños, renunciando así a la presidencia de Oi y de PT Portugal.

Fusión cuestionable

En todo caso, el problema ahora -al margen de la venta de PT Portugal a Altice, que sigue siendo el único punto a la orden del día de la junta de PT SGPS aplazada del 12 al 22 de Enero- es el futuro de la fusión luso-brasileña.

Granadeiro recuerda que la operación solo quedará cerrada al 100% con la salida a bolsa de la futura CorpCo prevista para final de marzo, y considera que PT tiene motivos legales suficientes para reclamar su "anulación". Empezando por la renuncia, por parte de Oi, a las operaciones de PT, y por lo tanto al proyecto inicial de creación de una operadora global de habla portuguesa, con más de 100 millones de clientes en una área geográfica (Brasil, Portugal, Angola...) con 260 millones de habitantes.

En un extenso comunicado remitido a la CMVM y a los accionistas, PT SGPS hace el mismo análisis, a favor de la anulación de la fusión, pero advierte que una eventual batalla legal crearía necesariamente un clima de incertidumbre con inevitables impactos negativos, en términos de imagen y de pérdida de valor, tanto para Oi como para PT SGPS, que cotizan ya a mínimos históricos.

Otro dato a tener en cuenta es que una eventual batalla legal solo podría plantearse ante los Tribunales brasileños. Y según los expertos, la parte lusa saldría perdedora: además del cambio de acciones entre ambas operadoras y la incorporación de los activos de PT a Oi, la fusión pasó igualmente por un aumento de capital de Oi (2.700 millones de euros), que según la legislación brasileña no tiene marcha atrás posible.

El jueves clave

Por lo tanto, lo más probable es que todo quede cerrado el próximo jueves: es muy difícil que PT SGPS ponga a los accionistas la posibilidad de reclamar la anulación legal de la fusión, con que solo podrán pronunciarse sobre la venta de PT Portugal a Altice.

Y según los analistas, habrá mayoría a favor de la operación, tanto por el peso de los fondos internacionales como por el hecho que el núcleo accionista nacional representado por Novo Banco (el antiguo BES), Ongoing, Visabeira, etc. que concentran 25% del capital, parece sensible a la argumentación de Oi: la creación de valor no pasará por impedir la venta de PT, sino por dar a Oi los medios que necesita para participar en la consolidación del mercado brasileño prevista en torno a Tim.

De ahí la importancia clave de la venta de PT: el precio de 7.400 millones presentado por Altice, incluye la deuda de PT, unos 5.500 millones, que representa el 35% de la deuda neta de Oi (unos 14.700 millones, casi 4 veces el Ebitda).

O sea, sin la venta de los activos lusos de PT, y más tarde también de los activos africanos (principalmente el 25% de la operadora angoleña Unitel con un valor de mercado de más de 1.000 millones de euros), Oi no podrá rebajar su "ratio" de deuda hacia niveles sostenibles y quedará en une posición incómoda: en lugar de la oferta que prepara por Tim, cuyos activos serian después divididos con Telefónica y América Móviles, Oi sufre el riesgo de recibir una oferta de la operadora controlada por Telecom Italia.

Lo que se juega por lo tanto en la junta de PT SGPS, no es tanto el futuro de PT Portugal, que solo podrá cambiar de propietario extranjero (el brasileño Oi por el galo Altice), sino el futuro de Oi y el modelo de consolidación del mercado brasileño.

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