UN BANCO EN EL RETIRO

La tournee española de Thomas Piketty

Modificar la fis­ca­lidad para ob­tener igualdad es com­plejo

El economista Thomas Piketty y Pedro Sánchez
Thomas Piketty y Pedro Sánchez

Estación de sa­lida: Piketty-Sánchez. El se­gundo am­plía ante el pú­blico so­cia­lista la fi­gura de Piketty, a la vez que re­fuerza su po­si­ción con los ar­gu­mentos igua­li­ta­rios del pri­mero. Piketty, sin em­bargo y de en­trada, alerta: mo­di­ficar la im­po­si­ción para ob­tener la igualdad es tarea com­pleja. Algo así, como di­jera Josep Plá, sobre la ela­bo­ra­ción del su­quet de peix, se trata de una simple cues­tión em­pí­rica.

El capitalismo es Historia viva, la nuestra, evidentemente; un sistema cuyos fallos no son inevitables (desigualdades y burbujas financieras de 1929-2007), tampoco fundamentales. El igualitario paraíso comunista, Piketty no deja de señalarlo en su “Capitalismo…..”, no consiguió nada de lo que prometía. El capitalismo sigue vivo, es la elección con la que convivimos. La social democracia, como predica el mensaje cristiano, ha buscado la compasión, dulcificar esos fallos del sistema que no son inevitables, como le ocurre a la desigualdad. Pero su tarea es política, compleja, la compasión no basta.

La desigualdad actual es el resultado de dos causas interrelacionadas: el gran crecimiento del sector financiero y la explosión de las remuneraciones de los ejecutivos. Dos causas que reclaman actuaciones correctoras por el lado de la fiscalidad y el gasto público.

En el capitalismo anglosajón que se desarrollo entre 1930-70, los gobiernos demócratas, conservadores y laboristas, aplicaron tipos impositivos del 70-80% que no impidieron el crecimiento económico y acortaron diferencias entre ricos y pobres, mientras las empresas buscaban sus beneficios en el medio y largo plazo.

Atkinson y Morrelli (Oxford Martin School) han publicado en 2014 un Chartbook of Economic Inequality, sumándose al debate central sobre la desigualdad popularizado por Piketty, que, en el prefacio de la edición francesa, agradece el apoyo de Atkinson “ sin cuya ayuda su proyecto hexagonal no habría tenido una dimensión internacional”.

En 1920, el 1% de los más ricos recibía el 15-20% de los ingresos en los países desarrollados. Alemania, destaca John Key, en el Financial Times, era especialmente desigual. En los 50 años siguientes el porcentaje de ingresos de ese 1% se había reducido al 7-10% del total.

La participación de los más ricos en la renta global descendió desde 1914 a 1977, pero desde 1979 la diferencia entre las ganancias entre ricos y pobres se ha duplicado, una vuelta a los años 30. La gran diferencia con aquél entonces está en los índices de pobreza mundial, efecto asiático, que han venido disminuyendo desde 1990.

En las sociedades europeas y estadounidense se acentúa la curiosidad por conocer las raíces y la intensidad de esas desigualdades, a la vez que crece la desconfianza hacia los dirigentes financieros y autoridades políticas a quienes se responsabiliza de esta nueva expansión de la desigualdad. Un terreno abonado para la denuncia de las castas y la captación de feligreses, pero también un reto para los partidos socialdemócratas.

¿Cómo compatibilizar la corrupción de la desigualdad y el estímulo a un crecimiento económico sostenido?. La propuesta a los electores no puede ser otra cosa que una estrategia que permita rebajar el muro de la austeridad sin derrumbar los equilibrios básicos: cuentas públicas e intercambios con el exterior equilibrados, lo que exige un gasto público adecuado.

Este es el tipo de mensaje que propone Piketty y que Pedro Sánchez ordena políticamente pero que todavía no ha expresado de manera contundente de cara a las elecciones, las municipales en primer lugar. ¿Los candidatos para las circunscripciones de Madrid y Valencia ofrecen un perfil que se ajuste a estos mensajes?

Continua la tournée de Piketty pasando por Podemos que se felicita de las recomendaciones sobre renegociación de la deuda .El Libro y su tesis, “el rendimiento del capital supera al avance del crecimiento económico” resulta dramáticamente vigente.

El Retiro caldeado por el sol invernal con preguntas peripatéticas: ¿Qué pasaría si el estancamiento de los precios se convirtiera en inflación como ocurrió entre 1950 y 1980? ¿Porqué las reformas estructurales no incluyen el control del sector financiero y los sueldos de los directivos?

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