El man­chego costó mil mi­llones y se trata de subastar por 90 mi­llones

Los aeropuertos de Ciudad Real y Castellón, abocados a una liquidación por derribo

Valencia no ha lo­grado vender el de Castellón y ha pa­gado para que em­piece a ex­plo­tarlo una mul­ti­na­cional ca­na­diense

Aeropuerto de Ciudad Real
Aeropuerto de Ciudad Real.

A la ter­cera puede ir la ven­cida. La venta de uno de los ac­tivos em­ble­má­ticos de la bur­buja vi­vida años atrás se re­siste y el ad­mi­nis­trador ju­di­cial no quiere tirar la toa­lla. El fa­raó­nico ae­ro­puerto de Ciudad Real, im­pul­sado por la junta de Castilla-La Mancha bajo los man­datos de José Bono y José María Barreda y fi­nan­ciado ge­ne­ro­sa­mente por Caja Castilla La Mancha, no en­cuentra com­pra­dor. Lo mismo le su­cede al de cas­te­llón, im­pul­sado por la Comunitat va­len­ciana.

El primer intento quedó desierto, el segundo, que está a punto de acabar, va por el mismo camino, y la solución a la que se ve abocada el administrador judicial es a una subasta libre, sin precio de salida, una liquidación a resolver en función de lo que quieran pagar los eventuales interesados.

Si esta fórmula tampoco tiene éxito, se entraría en el plan B, reclamado por algunos acreedores: que la subasta la asuma una entidad privada en vez del juzgado. Y no parece fácil que vaya a aparecer ese caballero blanco si nos atenemos a lo que está pasando en otros aeropuertos fantasma que han buscado o busca un comprador.

La primera subasta del aeropuerto de Ciudad Real se abrió en diciembre del año pasado con un precio de salida de 90 millones. El plazo se prorrogó varias veces sin éxito. Antes del verano se inició un segundo intento con un precio de referencia de 80 millones. El plazo acaba el próximo 30 de septiembre y las perspectivas de éxito son poco halagüeñas.

Sigue en el aire la resolución de la propuesta de compra de Francisco Ortiz y Carrillo, el empresario malagueño, que presentó una oferta vinculante pero incompleta por 90 millones. Se trataría de una oferta que reúne todos los requisitos menos la garantía exigida del 5% del precio de salida. Al mismo tiempo, la autoridad que controla la seguridad aérea ha ampliado durante un año más las licencias básicas del aeropuerto para que este pueda ser vendido. Hay otro tipo de licencias no prorrogables de forma automática, así que el posible comprador tendría que hacerse cargo de ellas para poder operar con normalidad el aeropuerto.

La venta se presume como una operación casi imposible. Otro de los aeropuertos fantasma esparcido por el territorio nacional fruto del despilfarro público imperante, el de Castellón, no ha sido realmente vendido. Se ha llegado a un acuerdo para que lo explote una multinacional canadiense, Lavalin, que además cobra. Lavalin gestionará el recinto hasta el año 2033 y tiene como objetivo alcanzar los 1,2 millones de pasajeros.

El Gobierno valenciano es el propietario del 98 por ciento de las acciones de la empresa pública propietaria del aeropuerto, y además pagará a la compañía 24,5 millones de euros durante los primeros nueve años y solo recibirá compensación económica cuando se rebase esa cifra.

Inaugurado en marzo de 2011

Fue inaugurado oficialmente en marzo de 2011, en puertas de la campaña de las elecciones autonómicas y municipales. Desde entonces han pasado tres años y medio sin que el recinto haya albergado vuelos. Ahora, el aeropuerto de Castellón prevé comenzar sus operaciones este otoño. De hecho, el contrato suscrito con la adjudicataria del recinto establece en una de sus cláusulas que los primeros vuelos deben comenzar a operar en un plazo máximo de cinco meses desde la firma, rubricada el pasado 26 de mayo. Inicialmente, Lavalin espera atraer a 50.000 viajeros el primer año de funcionamiento.

A pesar de que el aeropuerto comenzará a recibir vuelos en la temporada baja, los gestores de la infraestructura entienden que resultarán necesarios unos meses de transición con el horizonte de la campaña de Semana Santa, marcada en rojo en el calendario como la primera prueba de fuego del aeropuerto de Castellón.

El otro aeropuerto construido y por ahora inutilizado es el de Murcia-Corvera. El Gobierno murciano sostiene que empezará a funcionar en los primeros meses de 2015, quizás en marzo, tras obtener todos los permisos antes de fin de año. El visto bueno de las autoridades comunitarias al crédito participativo facilitado por el gobierno regional está condicionado al cierre del aeropuerto de San Javier, integrado en Aena, en un plazo de entre seis meses y dos años.

Dado que la UE necesitaba una fecha, Fomento ha establecido una horquilla de 6 a 24 meses para cumplir con el protocolo de traspaso de la actividad comercial. Pero aquí no acaba el problema, Aena reclama una indemnización por las inversiones realizadas en San Javier.

La empresa concesionaria, en la que Sacyr controla la mayoría, todavía no cuenta con las autorizaciones necesarias para poner en funcionamiento la infraestructura, y no pueden acudir a la subasta de franjas aéreas que están previstas para noviembre.

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