UN BANCO EN EL RETIRO

Viajes, coplillas y paisajes

Y las em­presas eu­ro­peas ate­soran 50.000 mi­llones de li­quidez

Cudillero ( Asturias ) | Blog de Julián Buenaventura
Cudillero /Julián Buenaventura

El Guadarrama es mi mo­rada ve­ra­niega. Algunas in­fi­de­li­dades via­je­ras, sin em­bargo. Objetivo: Asturias, su oc­ci­dente, atra­ve­sando la ex­tensa me­seta cas­te­llana con su mo­no­tonía y sus en­can­tos. Pasado Tordesillas el pai­saje ofrece una va­riedad de co­lo­res, par­dos, ama­ri­llos, verdes al­gu­nos, montes y co­linas có­ni­cas. Esté atento el via­jero que re­corra la au­tovía di­rec­ción a Benavente.

Incomparable la cogida de los montes de León y el rumor de seguidilla asturiana que traen las aguas del rio Luna: “A Castilla vanse, vanse ya los pastores; la nieve cuaja en el puerto; ya non hay flores”

Primera parada Cullidero. Visibles los efectos de los grandes temporales invernales. La escalera con su resplandeciente y cursi barandilla metálica que marca el camino del faro ha sido arrancada por una ola. Pueblo y puerto con su encanto y su variada oferta de frutos del mar. Dormimos en Luarca en una renovada casa de indianos reconvertida en hotel. La belle èpoque susurra una nana. Un paseo hasta el cementerio, atalaya sobre el puerto y la ciudad: hermoso lugar para dormir la eternidad. Tumba de don Severo Ochoa, no muy lejos su encantadora casa modernista.

Generosos los dioses que pintaron los cielos de azul y escondieron las nubes en algún arcón de los Picos de Europa. Playas, árboles y flores. El viajero contempla la junta, besos y abrazos, de los riachuelos con la mar. Al llegar a Galicia camino de la Ribera Sacra la pleamar oculta los arcos de esas catedrales de roca que engalanan una de las playas más bellas de esta península ibérica. La romanización fue otra gala, el preámbulo de la lengua que desde el poema del Mio Cid ofrece al campo el habla, habla con los vecinos que guardan en corrales estrepitosos averío: gallos vocingleros, tempraneros, que lanzan sus quiquiriquís a lo largo del poema.

El maestro Azorín lo resalta, luego recuerda que cuando la lengua ya está en su apogeo “la hiedra por los arboles camina torciendo el paso por su verde seno…… árboles tan verdes que los hacían parecer de finísimas esmeraldas”. Garcilaso y Cervantes.

Clarín, asturiano, hace inventario de prosistas y poetas y se agarra a una cita de Alfredo de Musset en la que reclama las grandezas y pequeñeces de su Francia y sus habitantes: “Mon vérre n´est pas grand, mais je bois dans mon vérre”. Ahora, un contingente importante y respetado de nuestra vecindad no quiere beber del pequeño vaso ni chocar el suyo, nunca lo hubieran hecho los escritores catalanes de la Renaixença y Pla, naturalmente.

Los seguidores televisivos de la vuelta ciclista han tenido privilegio de ver la salida de los corredores, en una de las etapas gallegas, desde el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, convertido en el parador de turismo más deslumbrante de España. El Sil encajonado entre montañas, monasterios ocultos por rocas, robles y castaños. Monjes que huyendo de los sarracenos construyeron centros de oración pero también lugares de cultura secular: cultivo de la vid y elaboración de vinos y licores. Monasterios prerrománicos que han incorporado nuevos aires arquitectónicos y sufrido los embates del tiempo y de la historia. No se pierdan lectores amigos la visita, no la pospongan por otras geografías alejadas y comiencen su itinerario por San Pedro de Rocas para finalizarlo en Santo Estevo.

Un salto asimétrico. Andalucía. El Puerto de Santa María y Sanlucar. Sopla un poniente ligero y fresco que ensalza la luminosidad del sol y su reflejo en las aguas de la bahía gaditana. Veleros danzarines en Puerto Sherry, acogedor y llamativo con sus muros multicolores y sus propuestas de regatas y alojamientos sobre la mar océana.

Una mano amiga nos conduce por ventas y mesones. Viandas exquisitas. Esos lenguaditos que aquí llaman acedías, recién pescados, que se curvan con el aceite hirviente, resisten cualquier comparación ictiológica. Quizá lo más sobresaliente sea, sin embargo, el servicio. ¡Qué productividad! atento, rápido, simpatiquísimo, precios incomparablemente competitivos. “Sanlucar de Barrameda quien te pudiera traer metido en la faltriquera como un pliego de papel”

Vuelta al Guadarrama para recoger las cosas y regresar a mi banco en El Retiro. Aquí estoy leyendo, no se escandalicen los puristas estirados, coplas de Campoamor, asturiano de occidente: “Cuando te cases, Lola, te encontrarás con él, dos veces sola”

Otra letrilla menos jacarandosa comenta: “las compañías europeas han atesorado liquidez por un valor de 50.000 millones de euros durante el año”. No invierten, no crecen.

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